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viernes, 3 de mayo de 2019

La Fe No Es Una Lucha


Medita En
Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.  (Romanos 10:17)
¿Alguna vez sentiste que necesitabas más fe?  ¿Alguna vez te viste a ti mismo y te dijiste que si sólo tuvieras más fe, verías tu libertad financiera o tu sanidad?
Amigo, tengo buenas noticias para ti hoy: la fe no es una lucha.  Las Escrituras nos muestran que el oír con fe y las obras de la ley son totalmente opuestos. (Ver Gálatas 3:2, 5)  Y dado que las obras de la ley se tratan de nuestros esfuerzos propios, no hay esfuerzo propio en la fe.
Durante años, mi propio ministerio fue un ministerio que descalificaba a las personas.  Yo solía decirle a mi congregación: “No hay nada malo con Dios, nada malo con Su Palabra, ¡así que debe haber algo malo contigo!”  Pero un día, escuché al Señor hablándome desde mi interior.  Él dijo: “¡Deja de descalificar a Mi gente!  Mi sangre ya los calificó. ¡Deja de descalificarlos!”
Entonces, yo sabía que la fe es lo contrario a la ley, y que mientras las personas se hagan más conscientes de sí mismas y se enfoquen más en sus esfuerzos propios para recibir del Señor, más se agotará su fe.  Así que, cuando el Señor abrió mis ojos a la gracia, cambié por completo lo que estaba predicando y comencé a declarar: “No hay nada malo con Dios, nada malo con Su Palabra y ¿sabes qué?  Por medio de la sangre de Jesús, ¡no hay nada malo contigo!  ¡Recibe tu milagro!
¡Aleluya!  Una vez que dejé de señalarle a la gente lo que estaba mal con ellos y en cambio, señalé lo que debido a Jesús estaba bien con ellos, se impartió fe y comenzamos a experimentar una explosión de milagros de sanidad como nunca antes.  Los cánceres fueron sanados, los tumores fueron sobrenaturalmente extirpados y vidas fueron transformadas.  Esto es lo que sucede cuando los creyentes saben que han sido hechos justos por la sangre de Jesús.  ¡Ellos comienzan a comprender que tienen el derecho comprado con sangre de ser sanados, de experimentar libertad financiera y de disfrutar de la restauración de sus matrimonios!
Cuando las personas comienzan a ver más de Jesús, cuando comienzan a ser más y más conscientes de que Jesús fue crucificado en su nombre, la fe ya no es una barrera para recibir las promesas de Dios.  ¿Por qué?  Porque cuanto más ven lo que Jesús ha hecho por ellos, más ven para qué los ha calificado Jesús, más fe brota dentro de ellos y los milagros estallan.  ¡Aleluya!
Amado, no tienes que desear tener más fe para el milagro que le estás pidiendo a Dios en este momento.  No tienes que tratar de evocar más fe.  Simplemente mira a Jesús en la cruz por ti y la fe que necesitas para enfrentar cualquier situación o dificultad llegará a tu vida.  ¡Solo mira a Jesús y Su gracia hacia ti!  Él es el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:2)  La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Cristo.  Cuanto más escuches de Jesús y de Su amor, más fe surgirá en tu corazón.  Sujétate de enseñanzas que predican todo acerca de Jesús y Su obra terminada.  Haz tu prioridad el escuchar las buenas nuevas siendo predicadas.  ¡Hay poder en el evangelio de Jesucristo!  ¡Levántate y recibe tu milagro de parte de tu amoroso Salvador hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 24 de enero de 2018

Ignora Los Vientos Y Las Olas

Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame!
Mateo 14:30

Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua a la orden del Señor.  Pero al sentir los vientos turbulentos, tuvo pánico, empezó a hundirse y gritó: “¡Señor, sálvame!”  Inmediatamente, el Señor le extendió Su mano y lo salvó.
Déjame preguntarte esto: ¿Si los vientos no hubieran sido turbulentos esa noche, habría sido capaz Pedro de caminar sobre el agua?  ¡Por supuesto que no!  La hazaña de Pedro no tenía nada que ver con la intensidad de los vientos, ni de las olas.  Ésta tenía todo que ver con Jesús.  Mientras mantuvo sus ojos en Jesús, Pedro fue capaz de hacer lo que él vio al Señor haciendo.
De la misma manera, amigo, cuando los vientos turbulentos de los síntomas de dolor o informes médicos adversos gritan por tu atención, recuerda que recibir tu sanidad no tiene nada que ver con lo malos que estos sean.  Tiene todo que ver con que Cristo ya ha pagado el precio por tu sanidad y salud.  Tiene todo que ver con cómo está Él ahora, por encima de todas las enfermedades que pueden afectar a tu cuerpo.  Así que, mantén tus ojos en Jesús, ¡y camina en Su fuerza, sanidad y vida!
Lo mismo puede decirse sobre recibir la provisión del Señor.  ¿Realmente depende de lo bien que la economía esté marchando?  Así que, ¿por qué prestar atención a los reportes adversos y preocuparse?  Mantén tus ojos en Jesús, ¡y camina en Su provisión abundante!
Mi amigo, no dejes que los vientos de tormenta y las olas de sus retos te distraigan.  No tienen nada que ver con que tú camines victorioso sobre tus situaciones o no.  Sólo mantén tus ojos en Jesús –¡y recibe tu milagro! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince