recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

jueves, 3 de septiembre de 2020

Convierte Tus Preocupaciones En Oraciones

 Inspiración de Gracia

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.  (Filipenses 4:6)

Amigo, Dios no quiere que tengas miedo, ni que te preocupes, ni que estés ansioso.  En cambio, Él quiere que “por nada estés afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer tus peticiones delante de Dios.”

Entonces, cuando tengas una preocupación o inquietud, inmediatamente, convierte esa preocupación o inquietud en una oración.  Eso es suplicar.  Y cuando estés atormentado por una preocupación o inquietud por la que no sepas cómo orar, ora en el Espíritu o en lenguas.  Y en medio de esa oración, agradece a Dios que Él ya es tu sanidad, tu provisión, tu buen éxito y tu victoria.  Eso, amigo, es acción de gracias.

“Pastor Prince, si estoy preocupado por algo, ¿cuánto tiempo debo orar?”

Permanece orando.  Ora en el Espíritu hasta que la preocupación se vaya o se disipe, “y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tu mente en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7)

Esto fue lo que hizo uno de los miembros de nuestra iglesia cuando se encontró ansioso intentando tener acceso a una información muy importante en su memoria USB.  Después de un día entero sin resultados, él finalmente se frenó a sí mismo de estar ansioso y en cambio, convirtió su preocupación en oración, pidiendo al Señor que lo resolviera por él.  Mientras oraba en lenguas, él también estaba repitiendo con gratitud en su corazón que tener al Espíritu Santo — el Ayudador— con él, era una ventaja. (Ver Juan 16:7)

Más tarde esa noche, usando la computadora de su esposa, él consiguió tener acceso a la información en su memoria USB, luego de algunos intentos.  Él rápidamente hizo una copia de seguridad de esta información.  Fue solamente cuando los intentos posteriores de usar la memoria USB en la computadora de su esposa fallaron, que él de repente se dio cuenta de que Dios había “resucitado” su memoria USB la vez anterior, ¡solo para que él recuperara su información!

Amado, yo creo que todos nos preocuparíamos mucho menos y disfrutaríamos mucho más de nuestras vidas si solo nos diéramos cuenta de esta verdad: ¡Nuestro Abba Padre es tan fuerte que no hay nada que Él no pueda hacer y Él es tan amoroso que no hay nada que Él no vaya a hacer por nosotros!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Dios Quiere Que Sus Hijos Estén Bien Y Estén Alegres

 Inspiración de Gracia

Jesús le dijo: “… El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre…”  (Juan 14:9)

Imagina el siguiente escenario: Un padre le dice a su hija: “Ven acá, hija.  Mamá dice que has estado jugando junto a la carretera.  ¿Es eso cierto?”  “Sí, papi.  Lo siento.”  “¿Lo siento?  ¿Cuántas veces te he dicho que no juegues cerca de la carretera?  ¡Ven acá!  ¡Acuéstate en la carretera y estira las piernas!”

El papá conduce su auto sobre las piernas de su hija.  ¡Se puede escuchar el sonido de los huesos siendo aplastados y a la pobre niña gritando de dolor!

“Ahora, cariño, tú sabes que papá te ama.  Y papá hizo eso para enseñarte una lección, así sabrás que jugar junto a la carretera es peligroso.”

A estas alturas, probablemente estás sacudiendo tu cabeza horrorizado, preguntándote, ¿qué padre enfermo haría eso?  Sin embargo, hay muchos cristianos que creen que nuestro Padre celestial hace eso mismo.  Ellos dicen que Él le da a la gente enfermedades, accidentes, terremotos y muerte para enseñarles una lección.

Pero Jesús dijo: “El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre.”  Jesús es la naturaleza de Dios en acción.  A lo largo de los Evangelios, vemos a Jesús, es decir a Dios sanando a los enfermos.  Si Dios quisiera que algunas personas se enfermen, entonces debería haber al menos un incidente en los Evangelios en el que veamos a Jesús diciendo: “Mira, tu tez es demasiado hermosa, recibe lepra” o “La ceguera es buena para ti.  Permanece ciego.”  ¡Pero no, ni una sola vez!  De hecho, Jesús “anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo.” (Hechos 10:38)  Ese es el corazón de Dios.

Como padre, si tu hijo está enfermo y tiene dolor, tu corazón solo desea verlo bien.  ¡Cuánto más tu Padre celestial!  Amigo, Dios no le da a tu hijo alguna enfermedad para enseñarles a los dos alguna lección, ni para glorificarse a Sí Mismo.  ¡Pensar así es hablar con una mente retorcida y atada por la religión!  Y el cristianismo no es una religión.  Es una relación amorosa con tu Padre celestial.

Amado, escucha a Dios decir esto a tu corazón hoy: “Yo nunca te castigaré por tus pecados porque estos ya fueron castigados en el cuerpo de Mi Hijo.  Yo no te deseo ningún mal. Yo no me llevaré a tu hijo ni le daré un accidente automovilístico para enseñarte una lección.  ¡Mi corazón desea siempre que Mis hijos estén bien y estén alegres!”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 1 de septiembre de 2020

Jesús, La Medida De Tu Justicia

 Inspiración de Gracia

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)

Dios quiere que busquemos Su justicia, no nuestra justicia propia.  Cuando buscamos nuestra justicia propia, siempre vamos a terminar sintiéndonos miserables porque nosotros nunca podremos ser justos por nuestras propias obras, no importa cuánto lo intentemos.  Es por eso que nuestro Padre amoroso quiere que recordemos que la justicia no viene por comportamiento correcto sino por una persona —Jesús (ver 1 Corintios 1:30), y que nosotros “fuimos hechos justicia de Dios en Él.”

Sé de una señora que, antes de venir a nuestra iglesia, intentó establecer su justicia propia confesando todos sus pecados para “limpiarse a sí misma.”  Pero ella descubrió que cuanto más confesó sus pecados, más pecados descubrió en sí misma.  Ella se sintió abrumada por la culpa y se sintió miserable.  Sintiéndose estresada y cansada de estar confesando sus pecados todo el tiempo, finalmente dejó la iglesia a la que asistía.  De hecho, ella nunca volvió a entrar en otra iglesia durante los siguientes 10 años.

Un día, alguien le dio el cassette de uno de mis mensajes, titulado “Tú Nunca Perderás La Justicia Eterna De Dios Que Te Fue Dada” y ella comenzó a escucharlo.  Una vez que ella supo que Jesús era la medida de su justicia y aceptación ante Dios, ella comenzó a buscar la justicia de Dios, viendo a Cristo como su justicia.  En poco tiempo, la paz y la alegría fluyeron de vuelta a su vida.  

Hoy, ella adora al Señor en nuestra iglesia.  Ella testificó acerca de cómo Dios la sanó sobrenaturalmente de una condición médica a largo plazo que tenía.  Incluso su esposo, quien una vez fue calvo, ¡descubrió que su cabello estaba brotando de manera sobrenatural!  Dios le estaba agregando todas estas cosas a ella, conforme a Su promesa: “Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)

Amado, buscar la justicia de Dios significa que tú ves a Jesús como alguien que no conoció pecado, pero que se convirtió en pecado por ti, ¡para poder darte Su justicia y hacerte la justicia de Dios en Él!  A medida que proclames diariamente la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo, vas a ver que “todas estas cosas” (Mateo 6:33) son agregadas para ti, ¡sin siquiera pedirlas!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince