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lunes, 9 de noviembre de 2015

Perdón Para Quienes No Lo Merecen

Mateo 18:21
 Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?
Pedro le preguntó al Señor con qué frecuencia debía perdonar a su hermano.  La respuesta del Señor para él fue simple: Hasta 70 veces siete (Mateo 18:22).  En otras palabras, ¡todo el tiempo!
“Pero, Pastor Prince, él no merece mi perdón."
Tampoco tú mereces el perdón de Dios.
No hay una sola persona viva o muerta, que no haya faltado a todos los 10 mandamientos de Dios.  No hay tal cosa como un “pecador parcial” o un “gran pecador.”  Todos nosotros éramos grandes pecadores cuando Jesús nos salvó.  Y cuando nos damos cuenta de que se nos ha perdonado mucho, entonces amamos mucho (Lucas 7:47).
“Pastor Prince, ¿cómo puede decir usted que yo he roto todos los mandamientos de Dios?  Yo nunca he cometido adulterio.”
Mi amigo, Jesús dijo: “Todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28).  Esta es la norma de Dios.  El hombre mira el exterior, pero Dios mira hacia adentro, Él ve el corazón.  Por otra parte, si tú rompes un punto de la ley, eres culpable de todos (Santiago 2:10).  Así que, todas las personas del mundo han roto todos los mandamientos de Dios.  Todo el mundo es un gran pecador.
Ahora, si tú has recibido a Cristo como tu Salvador, tú ya no eres un pecador.  Tú eres una nueva creación.  Pero tú eras un gran pecador y Dios perdonó tu gran deuda a través de la muerte de Su Hijo.
Así que, si alguien te ha hecho daño, di esto para ti mismo: “Yo no merecía el perdón de Dios, pero Él me perdonó por medio de Cristo.  Así que, yo también perdono a esta persona.”  Si tú dices algo como: “Él no se lo merece,” no tiene sentido.  El perdón no es para las personas que lo merecen.  Cuando las personas merecen algo, estamos hablando de castigo.  Pero perdón significa que tú extiendes gracia —favor inmerecido— de igual manera en que Dios extiende favor inmerecido hacia ti.
Amado, si decides aferrarte a la amargura, nadie sufre más que tú.  Tú pierdes la paz, y en seguida, posiblemente tu salud.  Eso sencillamente no vale la pena.  Dios te dice: “Suéltalo.  Perdónales sus deudas, así como Yo te he perdonado las tuyas.”
Pensamiento Del Día

Cuando nos damos cuenta de que se nos ha perdonado mucho, entonces amamos mucho.


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