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viernes, 8 de septiembre de 2017

Guardados En Perfecta Paz

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: “Calla, enmudece.”  Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.  Y les dijo: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”
Marcos 4:39-40

Yo creo que una de las razones por las que Jesús pudo calmar la tormenta en esta historia tan conocida, fue que Él era el único en el barco que tenía paz.  Y lo que estaba dentro de Él se desbordó y afectó la tormenta en el exterior.
Después de que Jesús hubo calmado la tormenta a petición de Sus discípulos, Él les llamó la atención por dejar que sus corazones se angustiaran.  Y en Su reprensión amorosa, Él nos muestra como siempre podemos tener paz en nuestros corazones.  Le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo es que no tenéis fe?”  En otras palabras: “¿Por qué toman tan poco de Mí?”
Amado, Dios te ama mucho y ya te ha provisto de Su salud, sanidad, provisión y protección por medio de la cruz de Jesús.  Cuando tú sabes y crees esto, el miedo va a huir y la paz va a reinar en tu corazón.  ¡Y Su paz en tu interior causará que cada tormenta en tu vida desaparezca!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


sábado, 20 de mayo de 2017

¡Tus Pecados Son Perdonados!

Unos hombres le llevaron a un paralítico en una camilla.  Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: “¡Ánimo, hijo mío!  Tus pecados son perdonados.”
Mateo 9:2, NTV


Muchos de nosotros estamos familiarizados con el relato evangélico de cómo cuatro buenos amigos, sin inmutarse por las multitudes que bloqueaban su camino, rompieron el techo de la casa en la que Jesús estaba y bajaron a su amigo paralítico en su camilla, justo en frente de Jesús.
Cuando Jesús vio al hombre enfermo, Él dijo: “¡Ánimo, hijo mío! Tus pecados son perdonados.”  Estas palabras atrevidas y llenas de gracia, escandalizaron a algunos escribas legalistas que estaban allí, pero penetraron y restauraron el alma del pobre paralítico.  Por años él probablemente había creído que era paralítico debido a sus pecados.  Entonces Jesús miró al paralítico y dijo: “¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!” (Mateo 9:6)  ¡Y el paralítico saltó sobre sus pies!
Quiero que prestes atención  a esto: Antes de que este hombre pudiera recibir sanidad del Señor, él necesitaba estar seguro de que sus pecados habían sido perdonados.  ¿Por qué?  ¡Porque recibir resulta más fácil cuando tú sabes y crees que has sido perdonado por tus pecados y eres libre para disfrutar todo lo bueno que Dios tiene para ti!
Amado, cree que tus pecados han sido perdonados porque crees en Jesús.  Comienza a dar gracias al Señor por Su gracia.  ¡Alégrate en el hecho de que eres completamente perdonado, y recibe de Él la sanidad y provisión que necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


Mateo 9:6-7  “Así que les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados. Entonces Jesús miró al paralítico y dijo: ‘¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!’.   ¡El hombre se levantó de un salto y se fue a su casa!”