recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

lunes, 3 de agosto de 2020

Dios Puede Calificar A Los Descalificados


Inspiración de Gracia
El [Señor] que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión.  (Salmos 103:4)
Cuatro mujeres son mencionadas en la genealogía de Jesús. (Ver Mateo 1:1–16)  Curiosamente, ellas no son Sara, Rebeca, Lea, ni Raquel, las esposas de los patriarcas del Antiguo Testamento.  En cambio, son Tamar, Rahab, Rut y Betsabé, mujeres que tenían antecedentes moralmente cuestionables.
Tamar recurrió al engaño y la prostitución para concebir hijos a través de su suegro.  Sin embargo, fue de su línea, la tribu de Judá, que vino el Mesías. (Ver Génesis 38)  Rahab era una gentil y una prostituta en Jericó, que se convirtió en creyente del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. (Ver Josué 2:1–21)  Ella también se convirtió en la madre de Booz, quien se casó con Rut. (Ver Rut 4:13)
Rut era moralmente recta.  Pero siendo moabita, ella era gentil y por lo tanto, era considerada inmunda.  Sin embargo, ella se convirtió en la abuela de David (ver Rut 4:13-17), a quien los judíos consideran su rey más grande.  Betsabé cometió adulterio con David. (Ver 2 Samuel 11:4)  Más tarde, ella dio a luz al rey Salomón (ver 2 Samuel 12:24), de cuya línea real descendió Jesús.
Entonces, ¿qué nos está diciendo Dios aquí?
Él está diciendo que Él es más grande que nuestros pecados —donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia. (Ver Romanos 5:20)  Su gracia es más grande que nuestros pecados, de modo que incluso cuando el mundo nos descalifica, ¡Él puede calificarnos para recibir Sus bendiciones!  Dios también está diciendo que Él es un Dios de muchas oportunidades.  Las historias de estas mujeres nos demuestran que incluso cuando nuestros problemas son de nuestra propia creación, estos no son definitivos, ni son fatales.  ¡Cuando nosotros nos volvemos a Él, Él cambia nuestras situaciones hasta que veamos Su gloria sobre nosotros!
Finalmente, Dios está diciendo que Él es un Dios de posicionamiento sobrenatural.  Incluso cuando todas nuestras conexiones terrenales se hayan acabado, en el momento en que nos volvamos a Él, Él encontrará las maneras necesarias para convertir nuestra cautividad en bendiciones.
Amigo, no mires tus circunstancias naturales y te desanimes.  Confía en Aquel que “rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión.”  ¡Confía en Aquel que califica a los descalificados!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 2 de agosto de 2020

No Mantengas Tu Enfoque En El Juicio


Inspiración de Gracia
… Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo Mismo, no tomando más en cuenta a los hombres sus transgresiones...  (2 Corintios 5:19)
¿En qué dos ciudades antiguas hizo Dios llover azufre y fuego?  Si tu respuesta es Sodoma y Gomorra, tienes razón.  Pero si crees que Dios estaba ansioso por destruir estas dos ciudades, ¡estás equivocado!
Dios no deseaba hacer esto, en absoluto.  Él no estaba en búsqueda de pecado.  Él estaba en búsqueda de justicia a fin de poder salvar estas ciudades. (Ver Génesis 18:23–32)  Y yo creo que si Abraham le hubiera preguntado a Dios: “¿Y si hallas allí un solo hombre justo?”  La respuesta de Dios habría sido la misma: “No la destruiré por consideración a ese hombre justo.”
Hoy, la justicia de un solo Hombre —Jesús— ha venido.  Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.  ¡Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo Mismo, no tomando más en cuenta nuestros pecados contra nosotros!
Por lo tanto, ningún juicio caerá sobre ti hoy porque ya cayó sobre Jesús hace 2,000 años en el Calvario.  Y si Dios fue lo suficientemente cuidadoso como para sacar a Lot y a su familia antes de que el juicio cayera (ver Génesis 19:12–22), ¡cuánto más hará Él por ti que ya no estás bajo juicio!
Y ya que Dios no te juzga, no seas como la esposa de Lot, que se convirtió en una columna de sal cuando volvió a ver hacia atrás para mirar el azufre y el fuego. (Ver Génesis 19:24–26)  Ella quería ver el juicio de Dios, a pesar de que los ángeles les habían advertido: “No mires detrás de ti… no sea que seas destruido.” (Ver Génesis 19:17)
Así que, no te enfoques en el juicio y no vuelvas a ver hacia atrás a los pecados que has cometido.  Dios no está contra ti.  Él está por ti y está de tu lado.  Él recuerda que Él ya juzgó y castigó tus pecados en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Él es fiel a Su Hijo y a lo que Su hijo ha hecho, Él nunca te juzgará ni te castigará.  Cualquier problema que tú puedas tener hoy no proviene de Él.  Sin embargo, Él te mostrará una vía de escape porque Él está de tu lado.  Él te ama y Su corazón vela por tus mejores intereses.
Amado, Dios no anda tras de ti para atraparte.  Él está tras de ti para bendecirte.  ¡Y Él quiere que tú seas bendecido, más de lo que tú mismo puedes pedir o imaginar! (Ver Efesios 3:20)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 1 de agosto de 2020

Dios Justifica Al Impío


Inspiración de Gracia
Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.  (Romanos 4:5)
Confianza es lo que Dios quiere que tú tengas cada vez que te acerques a Él.  Él no quiere que tú tengas miedo de acercarte a Él, sintiéndote indigno a causa de tus pecados.  Él quiere que te acerques a Él con confianza, sabiendo que la muerte, sepultura y resurrección de Su Hijo Jesucristo te justificó y te calificó para recibir de Él confiadamente.
Esta era la clase de confianza que la mujer con el flujo de sangre tenía cuando se acercó para tocar a Jesús. (Ver Marcos 5:25–34)  Ahora, al tocar a Jesús, ella sabía que estaba infringiendo una ley levítica que establece que cualquier persona que tuviera flujo de su cuerpo era inmunda y no debía aparecer en público, y mucho menos tocar a otra persona. (Ver Levítico 15)
Pero ella se negó a sentirse condenada por la ley.  Ella creía lo que había escuchado acerca de Jesús, y tenía la confianza de que allí solo habría amor y compasión, no condenación de parte de Él.  Ella creía que Jesús la justificaría y la calificaría para recibir el milagro que necesitaba.  Fue por eso que ella confiadamente se abrió paso entre la multitud para tocar a Jesús, quien de hecho le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado.” (Marcos 5:34)
¿Qué había en su fe que la hizo sentir bien?  Romanos 4:5 habla sobre la fe que cree que Dios justifica al impío.  Cuando tú crees que Dios justifica al impío, eso te dará confianza para acercarte a Dios, incluso cuando te sientas impuro porque acabas de echarlo a perder.
Cuando falles, no huyas de Dios.  Corre hacia Él con confianza, sabiendo que tú estás justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.
El diablo te puede decir: “¿Cómo puedes hacer eso?  ¿Quién crees que eres?”  No lo escuches.  Ponte de pie y agradece a Dios por la sangre y el regalo de no condenación. (Ver Romanos 8:1)  Si Dios justifica a los impíos, ¡cuánto más a ti, Su amado hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince