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sábado, 16 de mayo de 2015

Azotado Por Tu Plenitud

Isaías 53:5
… y por sus heridas hemos sido sanados.
Bajo la ley romana en los tiempos bíblicos, un delincuente podía o ser azotado y luego puesto en libertad cuando se trataba de un delito menor, o ser crucificado inmediatamente cuando era culpable de un delito mayor.  Pero Jesús pagó ambos castigos, fue azotado y crucificado.  Poncio Pilato tenía la esperanza de que después de la flagelación de Jesús y la presentación de Su cuerpo ensangrentado al pueblo, ellos estarían satisfechos y le permitirían irse.  Pero el pueblo no lo estaba y demandaron también Su crucifixión.
No pienses ni por un momento, que el pueblo tenía el poder de infligir tal sufrimiento a Jesús.  Todo era parte del plan de Dios, y la flagelación era necesaria porque solo por Sus heridas nosotros somos curados.
El látigo romano utilizado para flagelación estaba hecho de tiras de cuero con incrustaciones de vidrio, hueso y ganchos de metal.  Con solo un golpe, este instrumento habría podido enrollar el cuerpo de Jesús, haciendo que el vidrio, el hueso y los ganchos, cortaran profundamente Su carne.  Y cuando el látigo de jalaba de vuelta, los ganchos habrían rasgado Su carne, exponiendo los músculos y huesos.  De hecho, el salmista dice: “Me horadaron las manos y los pies.  Puedo contar todos mis huesos.  Ellos me miran, me observan” (Salmos 22:16-17).  Y “Sobre mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos”  (Salmos 129:3).
Aunque 39 era el número máximo de veces que uno podía ser azotado según la ley judía, yo creo que Jesús fue azotado más veces que eso, debido a que los romanos, que no eran propensos a considerar la ley judía, llevaron a cabo la flagelación.
Cualquiera que fuera el caso, Su espalda se habría reducido una masa de sangre y carne mutilada.  Ese día, la sangre de Jesús fluyó libremente de Su cuerpo, para tu liberación de toda clase de enfermedad y aflicción física.  Dios permitió que cada una de esas heridas cayera sobre el cuerpo de Su Hijo, para que tu cuerpo no necesitara ser azotado por las enfermedades.
Mi amigo, si tú estás enfermo o sufriendo de alguna mala condición física, debes saber que Jesús recibió la flagelación como pago total para que tú seas libre de esa condición.  Él llevó esas heridas, de manera que hoy, no hay ninguna enfermedad, ni dolencia que se haya sido dejada para molestarte.  ¡Por Sus heridas tú has sido curado!
Pensamiento Del Día

Jesús llevó esa terrible flagelación para comprar tu liberación de toda clase de enfermedades


viernes, 15 de mayo de 2015

Cree Primero, Y Vas A Verlo

Mateo 8:13
… Así como has creído, te sea hecho...
Puede que hayas escuchado a alguien decir: “¿Cómo puedo creer en eso, si no lo veo?  ¡Si tan solo pudiera verlo o sentirlo, entonces podría creer que está sucediendo!”
La mujer con el flujo de sangre, que se acercó a Jesús pudo haberse sentido de la misma manera.  Por 12 largos años, ella había ido de un doctor a otro, tratando cualquier cura posible que ellos le recomendaran.  Ella no solo se puso peor, sino que terminó perdiendo todo su dinero en esos doctores y sus “curas”.
Entonces, algo le sucedió cuando “ella escuchó acerca de Jesús” (Marcos 5:27).  Ella comenzó creyendo que Él podía e iba a curarla, al extremo que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré” (Marcos 5:28).  Actuando sobre su creencia, ella se hizo camino hasta Jesús, y tocó Sus ropas.  Inmediatamente, su sangrado se detuvo y ella sintió en su cuerpo que había sido sanada de su aflicción.  Jesús, su verdadero médico, también pronunció su sanidad.
Amado, Dios quiere que sepas que cuando tú crees en Él, vas a ver tu milagro.  Lo que tú estás creyendo que recibirás de Él, vas a recibirlo.
Cuando una miembro de la iglesia perdió su billetera en una piscina, ella oró junto a su esposo, declarando que estaban creyendo que Dios restituiría lo que ella había perdido.  Un día después, no en la piscina, sino en el piso de su carro, ¡ella encontró su billetera!  Ella simplemente creyó que Dios restituiría lo que había perdido, ¡y vio su restitución!
En otro caso, una señora que tenía cáncer en la piel, usaba ropa con mangas largas todo el tiempo para esconder su condición de otras personas.  Durante uno de los campamentos de nuestra iglesia, ella pasó al frente por oración, creyéndole a Dios por su sanidad.  Luego de que uno de nuestros pastores, el Pastor Henry, orara por ella, ella se retiró a su habitación, se arremangó la blusa, ¡y vio que todas las cicatrices del cáncer en sus brazos habían desaparecido!  Su doctor confirmó luego que ella había sido curada de cáncer en la piel.  Ella creyó a Dios por su sanidad, y la vio. 
El mundo dice: “A menos que pueda verlo o sentirlo, no voy a creer en ello”.  Pero Dios dice, “Si tú puedes creerlo, vas a sentirlo.  Y  si tú puedes creerlo, entonces vas a verlo!!
Pensamiento Del Día

Si tú vas a creerlo, tú vas a sentirlo y vas a verlo.


jueves, 14 de mayo de 2015

Considera Los Lirios Del Campo

Mateo 6:28-29
Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos.
Tú puedes pensar que necesitas trabajar muy duro para proveer para ti mismo y salir adelante en la vida.  Pero Dios quiere que pienses en los lirios del campo —ellos no hacen nada.  No trabajan, ni hilan, ni se esfuerzan.  Sin embargo, crecen y son vestidos por Dios mientras simplemente descansan y toman el sol del amor de Dios.  Y cuando Dios los viste, estos se ven incluso más gloriosos que el Rey Salomón, el rey más rico que ha existido.
Así como los lirios del campo, Dios quiere que tú le permitas a Él hacerse cargo de proveer para tus necesidades materiales, en vez de que te esfuerces por ti mismo.  ¡Cuando tú sueltes esta carga y la dejes en Sus manos, vas a ver a Dios bendecirte sobrenaturalmente, abundantemente y generosamente!
Esto es lo que le sucedió a uno de los miembros de nuestra iglesia que había estado buscando trabajo.  Inicialmente, recibió solo dos llamadas para ser entrevistado, después de haber enviado 12 hojas de vida.  Rehusándose al desánimo, él creyó que Dios quería bendecirlo, no solo con un trabajo, sino también con una posición de influencia.
Dios es fiel.  Este miembro de la iglesia, pronto se convirtió en el gerente de negocios de una empresa de ingeniería, aún cuando él no tenía experiencia en el campo de la ingeniería.  Le fue ofrecido un muy atractivo paquete de remuneración, y durante su primera semana en el trabajo, consiguió que se le pidiera la cotización para dos proyectos.  Él sabía que esto era obra de Dios porque era bastante difícil fijar una cita con gerentes de contratos para discutir proyectos, y mucho más difícil conseguir que se le permitiera cotizarles no uno, sino dos proyectos.  Al poco tiempo, se le ofreció la posición para dirigir toda la filial de Singapur, con solo otro gerente de desarrollo de negocios.  ¡Él tenía solo 25 años entonces!
Mi amigo, Dios puede hacer por ti, lo que Él hizo por esta persona.  Solo cree que si Dios viste así a los lirios y la hierba del campo, que hoy es y mañana se ha ido, ¡cuánto más te vestirá a ti, Su eterno y precioso hijo, con belleza y favor!  ¡Todo lo que Él pide es que dejes de esforzarte, que le permitas a Él hacerse cargo y que solo fluyas con Él!
Pensamiento Del Día

¡Cuando tú sueltes esa carga y la dejes en manos de Dios, vas a verlo bendecirte sobrenaturalmente, abundantemente y generosamente!