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domingo, 30 de agosto de 2020

Libera La Unción En Tu Situación

 Inspiración de Gracia

»Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso.  (Levítico 2:1)

La ofrenda de cereal en el Antiguo Testamento habla del sacrificio de Jesús y en la Biblia, el aceite habla de la unción del Espíritu Santo.  De modo que la ofrenda de cereal, de flor de harina, sobre la cual se había echado aceite, habla de la humanidad de Jesús ungida por el Espíritu Santo.

Jesús es completamente Dios.  Pero cuando Él vino a la tierra, Él literalmente “se vació de Sí Mismo, tomando forma de siervo.” (Ver Filipenses 2:7)  Es por eso que Él necesitaba ser ungido por el Espíritu Santo antes de poder comenzar Su ministerio. (Ver Juan 1:33)  Aunque era completamente Dios, Él hizo las cosas por el poder del Espíritu Santo.

Jesús fue ungido para llevar las bendiciones de Dios a la vida de las personas.  Él habló primero de Su unción cuando predicaba en Su ciudad natal: “El Espíritu del Señor está sobre Mí, porque Me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.” (Lucas 4:18)

Hoy, la unción de Jesús ha venido sobre ti. (Ver 1 Juan 2:20)  La Biblia dice que “la unción que recibisteis de Él permanece en vosotros.” (1 Juan 2:27)  Pero, ¿cómo es liberada esta unción que está en ti?

Amigo, esto sucede cuando tú invocas el nombre de Jesús.  En el Cantar de los Cantares 1:3, las vírgenes, que representan a la iglesia, aman Su nombre, que es como ungüento derramado cuando se pronuncia.  Cuando ellas invocaron Su nombre, Su fragancia fue liberada y se derramó la unción.

Así que, cuando tú invocas el nombre de Jesús, estás liberando Su unción.  Invoca Su nombre cuando te sientas deprimido y Su unción levantará tu espíritu.  Si te estás sintiendo seco y vacío, simplemente di: “Jesús, Jesús.”  Antes de que te des cuenta, un río refrescante brotará mientras Su unción fluye.  Invoca Su nombre cuando necesites un rompimiento y Su unción lo soltará para ti.

Romanos 10:13 dice que “todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.”  Así que invoca el nombre de Jesús y observa cómo Su unción suelta tu liberación, sanidad, protección y provisión, ¡y te perfecciona!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 3 de octubre de 2018

Pronuncia Bendición Sobre Tu Familia


Porque tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.
Salmos 5:12
¿Qué es lo que tú crees y le dices a tus seres queridos todos los días?  Los viernes por la noche, en las casas de los judíos ortodoxos, el padre pone sus manos sobre sus hijos y pronuncia las bendiciones de Dios sobre ellos.  ¡No es de extrañar que los niños judíos crezcan para ser ganadores en la batalla de la vida!  Ellos se convierten en algunos de los más grandes inventores, banqueros, músicos y artistas, de todo el mundo.
Aunque son una raza minoritaria, los judíos han producido el mayor número de ganadores del Premio Nobel.  Yo creo que se debe a que ellos bendicen a sus hijos de la misma manera en que lo hacían los patriarcas del Antiguo Testamento.  Abraham, Isaac y Jacob pusieron las bendiciones de Dios sobre sus hijos al imponer sus manos sobre ellos y llamar a existencia las bendiciones. (Génesis 27:27-29, 38-40; 48:14-16)
En el Nuevo Testamento, los apóstoles pronunciaron bendiciones sobre las iglesias a las que estaban predicando.  A la iglesia de Filipos, Pablo declaró: “Y mi Dios, proveerá a todas vuestras necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:19)  Juan puso una poderosa bendición sobre Gayo cuando dijo: “Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”. (3 Juan 1:2)
Incluso Jesús pronunció una bendición de liberación sobre la hija de la mujer sirofenicia —“vete; el demonio ha salido de tu hija”. (Marcos 7:29)  Esta fue una bendición de liberación por poder.  La mujer la tomó con fe y cuando llegó a su casa halló que su hija estaba bien. (Marcos 7:30)  Del mismo modo, el centurión tomó la bendición con fe y la sanidad vino sobre su criado en su casa. (Mateo 8:8-13)
Los padres de una pequeña niña hicieron lo mismo mientras adoraban en nuestra iglesia.  Su hija estaba en el hospital en las etapas finales del cáncer.  Cuando yo pronuncié la bendición de sanidad ese domingo, ellos la recibieron y la pronunciaron sobre su hija.  Pronto, ella fue dada de alta del hospital, ¡sana!
Mi amigo, bendice a tus seres queridos.  Declara sobre ellos: “El Señor te bendiga y te rodee con Su favor como con un escudo.”  Proclama tus propias bendiciones al declarar: “¡Gracias Señor, Tú provees por encima de mis necesidades y yo tengo un excelente estado de salud!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince