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miércoles, 10 de junio de 2015

El Latir del Corazón Del Hijo Por Ti

3ª Juan 1:2 (RVR60)
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Digamos que tú ahora estás en tus noventas.  Alguien viene y te pregunta: “Señor, usted ha sido cristiano desde hace mucho tiempo.  Ha visto mucho y ha hecho mucho con Dios de su lado.  Ha hecho todo tipo de oraciones también.  Así que, ¿qué pondría usted como prioridad máxima cuando ora por las personas?”
Yo creo que al apóstol Juan se le hizo una pregunta similar y su respuesta fue: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Cuando el apóstol Juan escribió 3ra de Juan, él ya era un hombre mayor, y probablemente el único de los primeros 12 discípulos que todavía estaba vivo.  Había pasado mucho tiempo desde que caminó por última vez junto a su amado Señor, y desde que fue testigo de Su crucifixión, resurrección y ascensión.
El apóstol Juan también se había recostado sobre el pecho del Señor en la noche de la Última Cena.  Y yo creo que ahí sobre el pecho del Señor, él debe haber sentido el latir del corazón del Hijo de Dios —ese latir amoroso y compasivo que le hacía ir “haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo” (Hechos 10:38).  De hecho,  dos tercios del ministerio de Jesús en la tierra, tuvo que ver con sanar al enfermo.
Y ahora, cerca del final de su vida, y después de todo lo que había oído, visto y experimentado, el apóstol Juan prioriza, sobre todas las cosas, la salud y la prosperidad integral.  Él dijo: “yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  Él conocía el latir del corazón del Señor.  Él sabía que el Señor quería y siempre va a querer esto para Su pueblo.
Jesús priorizó la salud divina durante Su ministerio en la tierra.  Y Jesús, quien es “el mismo ayer, hoy y para siempre” (Hebreos 13:8), hará lo mismo para ti hoy.  Su corazón sigue latiendo por ti.  Él nunca va a perder una oportunidad para hacerte el bien, para sanar tu corazón roto, tus heridas emocionales y tu espíritu abatido, ¡y para bendecirte!
Pensamiento Del Día
El Señor quiere y siempre va a querer salud y prosperidad integral para Su pueblo.


domingo, 26 de enero de 2014

Mira A Tus Gigantes Como Pan

Medita En

… ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
Números 14:9


Los 12 hombres a quienes Moisés envió a espiar la tierra prometida, todos vieron la misma cosa.  Todos vieron las mismas casas enormes, las mismas uvas enormes y si, los mismos gigantes parados en su camino!  Pero a diferencia de los otros, Josué y Caleb vieron a los gigantes como pan.  El resto vio a los gigantes como obstáculos insuperables e imposibles.  Como resultado, Josué y Caleb fueron los únicos de su generación que entraron a la tierra prometida.

Cuando tú veas hoy a un “gigante” en tus negocios, salud o ministerio, te reto a que lo veas como pan que solo puede hacerte más fuerte.  No corras asustado, sino enfrenta a tu gigante con la cabeza en alto –sabiendo que tú estás armado con el favor inmerecido del Señor y las promesas poderosas de tu Dios fiel!

Amado, medita en el versículo de hoy.  Deja que la Palabra de Dios eche fuera toda timidez y te dé el mismo espíritu de fe que Josué y Caleb tenían.  Cambia la forma en que te ves a ti mismo –no como una pequeña langosta, sino como un exterminador de gigantes– y camina hacia tu tierra prometida!

Bendiciones,

Joseph Prince