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viernes, 3 de abril de 2015

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

Mateo 26:26
“… Tomad, comed; esto es mi cuerpo.”
Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo (Mateo 15:30-31).
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados” (Marcos 6:56), “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba” (Lucas 6:19).  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora,  ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!
Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


jueves, 2 de abril de 2015

Tú Ya Eres, Tú Ya Tienes

Marcos 11:24
Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
La Palabra de Dios nos dice que podemos tener lo que pedimos en oración —¡simplemente creyendo que ya lo tenemos!  Mientras estás orando, debes saber que ya tienes tu respuesta, o tu rompimiento —“cree que ya lo has recibido”.  La Biblia también nos dice que nosotros ya tenemos todo por lo que estamos orando, porque ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3).
Y tú estás en Cristo desde el momento en el que lo recibes a Él como tu Salvador.  Así que, cuando tú oras, en realidad estás liberando tu fe para tomar posesión de lo que ya tienes en Cristo.  Y mientras permanezcas diciendo que ya lo tienes (Marcos 11:23), tú vas a ver cómo eso se manifiesta en el reino natural.
En uno de los campamentos de nuestra iglesia, un miembro de la iglesia compartió acerca de un problema de espalda que ella había tenido durante 15 años, como resultado de haberse caído de la azotea.  Ella necesitaba una operación para ayudar a detener los dolores punzantes en su espina dorsal.  Ella también había estado tomando píldoras contra el estrés durante cinco años.
Después de estar viniendo a la iglesia, ella comprendió que ya había recibido su sanidad por medio de la obra terminada de Cristo.  Rechazando la operación e incluso las píldoras, ella reprendió al dolor que seguía volviendo, mientras decía: “En Jesús, yo creo que soy sano.  Yo ni estoy intentando ser sano, ni voy a ser sano.  Yo ya soy sano.  Yo tengo una nueva columna vertebral porque estoy en Cristo.  Y así como Cristo es, soy yo en este mundo.”  No pasó mucho tiempo antes de que esta hermana viera la manifestación de su sanidad.
Algunas veces, los síntomas de una enfermedad o la escasez, pueden regresar y tú puedes pensar que todavía no has recibido tu bendición.  Ese es el tiempo de liberar tu fe y declarar que ya lo tienes.  No lo estás confesando para obtenerlo.  ¡Estás confesando porque ya lo tienes en Cristo!
Mi amigo, la Biblia nos dice que Cristo está en nosotros (Colosenses 1:27).  Esto significa que justo ahora, tu sanidad, plenitud, bienestar familiar y todo lo que tu corazón desea, está en ti.  Así que di: “¡En este momento, yo tengo todo lo que necesito en Cristo!”
Pensamiento Del Día

¡Debido a que Cristo está en ti, tu sanidad, plenitud y bienestar familiar están en ti, justo ahora!


miércoles, 1 de abril de 2015

Tiempo De Usar Tu Autoridad

Éxodo 14:15-16
Entonces dijo el Señor a Moisés: ¿Por qué clamas a Mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo; y los hijos de Israel pasarán por en medio del mar, sobre tierra seca.
El problema con el cuerpo de Cristo hoy, no es que nosotros no estemos orando.  Si estamos orando.  Pero muchos de nosotros estamos haciendo oraciones desesperadas.  Estamos orando: “¡Dios, ayúdame Dios, por favor Dios, has algo en relación a mi problema!”
Si estás sonriendo un poquito en este momento, es casi seguro que tú sabes sobre esas oraciones y quizá has hecho un par de ellas tú mismo.  Mi amigo, Dios no quiere que tú hagas oraciones de súplica todo el tiempo.  Él quiere que uses la autoridad que Él te ha dado para hacer oraciones poderosas, para dar la orden con seguridad, y para “extender tu mano” y ver milagros suceder.
Cuando Moisés estaba frente al Mar Rojo con el ejército de Faraón que los perseguía, la Biblia nos dice que él clamó a Dios.  Pero Dios le dijo: “¿Por qué clamas a Mi?”
Hay un tiempo para que clames a Dios y hay un tiempo para que uses tu autoridad.  Dios le dijo a Moisés: “Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo.”
La “vara” que tú tienes hoy es el nombre de Jesús.  Cuando tú das una orden en el nombre de Jesús, tu “mar” se abre para que tú camines en seco por en medio de tu problema.
¿Has notado que Jesús no dijo: “Orad por los enfermos”?  Él dijo: “Sanad enfermos” (Mateo 10:8).  Así que, deja de suplicar y pedir todo el tiempo, y comienza a usar la autoridad que tienes en Cristo.
Jesús dijo a la iglesia: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo como en la tierra. Id, pues…” (Mateo 28:18-19).  Mi amigo, Dios quiere que tú vayas y uses la autoridad que Él te ha dado.  Y cuando vayas, ¡los milagros van a fluir!
Pensamiento Del Día

Cuando tú comienzas a usar la autoridad que tienes en Cristo, los milagros van a fluir.