recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 18 de octubre de 2019

La Adoración Activa Ángeles


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Al Ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los rescata.  (Salmos 34:7)
Amado, nosotros tenemos un recurso que es mayor que cualquier ataque que el diablo pueda lanzar en contra nuestra.  ¿Te gustaría saber cómo puedes activar a los ángeles en tu vida?
La clave más importante es la adoración.  El pasaje anterior nos dice que cuando tú ofreces alabanza al Señor, es cuando los ángeles están más activos.  Nuestro Señor Jesús definió para nosotros la palabra “temor” como “adoración”.  Cuando Satanás lo tentó en el desierto, Jesús respondió citando Deuteronomio 6:13, que dice: “Temerás sólo al Señor tu Dios…”  Pero Él cambió la palabra “temor” por “adoración” y le dijo al diablo: “… Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás…‘” (Mateo 4:10)
Amado, cuando tú adoras al Señor, Sus ángeles acampan a tu alrededor, rodeándote para liberarte.  Si tú estás atravesando un período difícil en tu vida y te sientes temeroso, elige adorar al Señor.  El temor llena nuestros corazones cuando estamos ocupados de nosotros mismos, pero cuando adoramos al Señor y nos ocupamos de Él, Su belleza, Su bondad y Sus ángeles nos rodean como un escudo protector.
Mi ministerio recibe Reportes o Notas de Alabanza de personas de todo el mundo, que, al encontrarse personalmente con Su amor por ellos, por medio de la predicación del evangelio, se vuelven conscientes y llenos de acciones de gracias por Su bondad y gracia sobre sus vidas.  Permíteme compartir contigo una Nota de Alabanza de Sofía (que vive en Georgia, EE.UU.), quien también ha experimentado la intervención y protección del Señor.
Hoy, yo leí tu Devocional Diario De Inspiración De Gracia titulado “Los Ángeles De Dios Están Cuidando De Ti”, y me animé mucho.  Recuerdo un incidente cuando mi hija y yo estábamos conduciendo por la carretera detrás de un camión de dieciocho ejes, cuando un auto de aspecto antiguo de repente intentó meterse entre nuestro vehículo y el camión. Yo pensé: “¿Por qué estás —”  En ese mismo momento, escuché una voz en mi interior que me pedía que me callara.  Así que dejé que el auto se colara delante de nosotras.  Inmediatamente después de que dejé entrar el auto, un neumático del camión de dieciocho ejes explotó.  Sorprendentemente, el auto antiguo estuvo delante de mi auto recibiendo el impacto completo de todas las piezas que salieron volando del neumático que explotó.
Ya que no salieron más piezas del neumático del camión, el auto antiguo regresó al lado izquierdo de la carretera y se alejó rápidamente.  Entonces caí en cuenta de que quizás el conductor de ese auto era un ángel del Señor.  ¡Me animó mucho saber que Dios nos protege en estos días y tiempos!
¡Amén!  Cuando Dios ordena a Sus ángeles que cuiden de ti, ellos van delante de ti para guardarte y protegerte de toda clase de peligro.  Y sí, ellos incluso pueden elegir viajar en una auto antiguo.  Hebreos 13:2 dice: “No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 17 de octubre de 2019

No Puedes Perder Tu Comunión Con Dios


Medita En
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna…  (Daniel 9:24)
Hay algunos cristianos que creen que puedes perder tu comunión con Dios cuando pecas, así que necesitas confesar tu pecado a Dios y obtener el perdón para volver a ser justo.  Ellos aseguran que tu relación con Dios no se rompe cuando pecas, pero tu comunión con Él sí, por lo tanto, es necesario que confieses tu pecado para restaurar tu comunión con Él.
Eso suena muy bien.  Pero creer que tu comunión con Dios se rompe cuando pecas afectará tu capacidad de acercarte confiadamente a Su trono de gracia para recibir de Él.  En realidad, ambas palabras, “relación” y “compañerismo” comparten la misma raíz griega, la palabra koinonia.  Esto significa que incluso si tú fallas, tu relación y tu comunión con Dios no se rompen.  ¿Por qué?  Porque todos tus pecados y tus faltas fueron pagados en la cruz.  ¿Cómo puedes entonces perder tu justicia en Cristo cuando esta se basa completamente en Su obra perfecta y no en tu imperfección?
Para que puedas ver cómo es que tenemos justicia eterna en Cristo, mira la profecía en el Libro de Daniel acerca de la obra de Jesús en el Calvario.  Daniel 9:24 describe Su misión en términos inequívocos: “para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna”.  ¡Amado, nosotros podemos regocijarnos hoy porque Jesús cumplió cada ápice de esta profecía!  La sangre de toros y cabras en el antiguo pacto solo proporcionaba justicia limitada y temporal para los hijos de Israel, y es por eso que con cada nueva falla, los sacrificios tenían que repetirse.
¡Pero en el nuevo pacto, la sangre de Jesús puso fin al pecado y nos dio la justicia eterna!  Escucha atentamente esto: Jesús no tiene que ser crucificado repetidamente cada vez que tú fallas porque cada pecado ya fue pagado en la cruz.  Nosotros necesitamos tener confianza en cuán completa y perfecta es Su obra terminada.  Hoy, como creyente del nuevo pacto, tú eres justo no solo hasta el próximo pecado.  ¡Tú tienes justicia eterna!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de octubre de 2019

Sin Jesús, Nosotros No Podemos. Sin Nosotros, Él No Lo Hará.


Medita En
Yo Soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada podéis hacer.  (Juan 15:5)
En más de dos décadas de ministerio, he aprendido esto del Señor: Sin Él, nosotros no podemos.  Sin nosotros, Él no lo hará.  Esto simplemente significa que necesitamos reconocer el hecho de que si no dependemos de Jesús, no va a haber éxito real, duradero y permanente —sin Él, nosotros no podemos lograrlo.  La Biblia nos dice que a menos que el Señor construya la casa, nosotros trabajamos en vano. (Salmos 127:1)  Los creyentes que deseamos experimentar Su éxito necesitamos reconocer esta verdad, y comenzar a depender de Jesús y solamente de Él.
Hay algunos creyentes que pueden no expresarlo, pero en sus corazones, creen que sin Jesús, ellos aún pueden tener éxito.  Al creer y actuar sobre esto, ellos caen del lugar alto de la gracia de Dios (Su favor inmerecido), de vuelta a la ley, de vuelta a tratar de merecer y conseguir el éxito por sus propios esfuerzos.  La Palabra de Dios nos dice: “Pues, si ustedes pretenden hacerse justos ante Dios por cumplir la ley, ¡han quedado separados de Cristo! Han caído de la gracia de Dios [Su favor inmerecido]. (Gálatas 5:4, NTV)
Estas son unas fuertes palabras de advertencia.  Una vez que tú comiences a depender de tus propios méritos y esfuerzos para alcanzar el favor de Dios, estarás nuevamente bajo el sistema de la ley.  Estarás separándote de Cristo y habrás caído del lugar donde tenías Su favor inmerecido sobre tu vida.  No me malinterpretes, Jesús aún está contigo (Él nunca te dejará ni te abandonará, [Hebreos 13:5]), pero al depender de tu esfuerzo propio, tú estás cortando de manera efectiva Su favor inmerecido en tu vida.
Ahora, ¿qué quiero decir cuando digo: “Sin nosotros, Él no lo hará”?  Bien, Jesús es un caballero.  Él no va a forzar a que Su favor inmerecido y éxito te entren por la garganta.  Él necesita que tú le permitas trabajar en tu vida.  Él espera pacientemente que tú confíes en Él.  Él espera pacientemente que tú dependas de Su favor inmerecido, de la manera en que José confió y dependió completamente de la presencia del Señor, hasta que Su presencia manifestada se hizo cargo y Su gloria hacía brillar todo lo que José tocaba.
Amado, aprendamos rápidamente que sin Jesús, nosotros no podemos tener éxito, y si elegimos no responder a Su favor inmerecido, Él no nos forzará.  El favor inmerecido de Dios está fluyendo siempre hacia nosotros y Jesús está esperando a que terminemos con nosotros mismos.  Él está esperando que tú dejes de luchar con tus propios intentos por “merecer” de alguna manera Su favor, y que solo dependas de Él.  Así que, en las áreas en las que aún dependes de tus propios esfuerzos para tener éxito, ¡comienza a descansar en el favor inmerecido de Jesús y comienza a experimentar Su presencia y gloria manifestadas en todo lo que tocas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince