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domingo, 19 de julio de 2020

Dios Es Un Dador, No Un Tomador


Inspiración de Gracia
El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?  (Romanos 8:32, NBLA)
Algunos cristianos creen equivocadamente que Dios da y también quita.  En los funerales, a veces escuchamos al ministro decir: “El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor.”
Recuerdo una ocasión en la que veía a un bebé que padecía de cáncer.  Escuché a uno de los miembros de su familia comentar: “Tú no puedes estar seguro de cuál es la voluntad de Dios.  Él puede sanar o puede no hacerlo.”  Lo que esa persona quería decir era que, aunque el Señor les había dado este bebé a los padres, Él más tarde podría quitarles al bebé.
Job mostró esta misma actitud cuando él recibió la noticia de que había perdido su propiedad y a sus hijos.  Pensando que Dios era la fuente de sus problemas y sin saber que en realidad era Satanás quien había venido contra él, él dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor.” (Job 1:21)  Tal declaración parece honrar a Dios, pero en realidad, revela una visión equivocada de nuestro Padre celestial.
Como hijos de Dios, nosotros sabemos cuál es la voluntad del Padre para nosotros.  ¡Él es un dador, no es un tomador!  Jesús dijo: “No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino.” (Lucas 12:32)  Es el diablo quien es un ladrón.  Él solo viene para robar y matar y destruir.  Pero Jesús vino para darnos vida, y vida en abundancia. (Ver Juan 10:10)
Jesús satisfizo cada necesidad y sanó toda enfermedad que fue presentada delante de Él, y en la cruz, Él dio Su propia vida.  Él nunca tomó nada a la gente que vino a Él.  Y la Biblia dice que quien ha visto a Jesús ha visto al Padre. (Ver Juan 14:9)
Amado, tu Padre celestial quiere que tú sepas hoy que Él es quien te da todas las cosas buenas.  Y si Él ya nos ha dado lo mejor del cielo —Jesús, “¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 14 de julio de 2020

Sobrenaturalmente Multiplicado De Regreso Para Ti


Inspiración de Gracia
En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan.  (Hebreos 11:6, NVI)
Dios se agrada cuando nosotros creemos que Él es el dador, el que bendice y que “Él recompensa a quienes lo buscan.”  Tal era la fe de Rut la moabita.  Cuando ella decidió hacer del Dios de Abraham, Isaac y Jacob su Dios, descubrió que Él era su recompensador, quien amorosamente proveyó para ella, la guio divinamente, la protegió celosamente, la redimió gloriosamente de su situación desesperada y le restituyó su vida ricamente.
Hoy, este mismo Dios te dice a ti que Él es tu recompensador.  Y cuando Él está involucrado en tu vida, tú vas a ser ampliamente recompensado.  Pedro, el pescador, daría testimonio de esto.  Su barco pesquero, que representaba su vida, no pescó nada durante toda la noche.  Pero en la mañana, cuando le devolvieron el bote después de habérselo prestado a Jesús, ese ya no era el mismo bote.  Ahora estaba ungido, bendecido y tan magnetizado que atrajo a un gran número de peces.  De hecho, ¡él recibió una carga de pesca que le rompía la red y hundía el barco! (Lucas 5:1–11)
Amado, debido a que Dios es tu recompensador, si Él toma prestado tu “bote” aunque sea por un momento, ten la certeza que Él seguramente te lo devolverá con un aumento sobrenatural.  Incluso si lo que tú le das es poco, cuando lo colocas en Sus manos, eso se te devolverá bendecido, ungido y multiplicado.
Esto le sucedió al niño que le dio a Jesús su almuerzo de cinco panes de cebada y dos peces.  Debe haber emocionado tanto al niño ver que su pequeño almuerzo se multiplicaba sobrenaturalmente y no solo lo satisfacía a él, sino a 5,000 hombres, sin contar a las mujeres y los niños, e incluso dejaba 12 canastas llenas de sobras. (Ver Juan 6:1–13).
Amado, cree que Dios es un recompensador.  Cuando le des tus finanzas, tu tiempo, tus posesiones y tus habilidades, ¡ten por seguro que Él te las devolverá bendecidas, ungidas y multiplicadas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince