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jueves, 28 de marzo de 2019

Conoce A Tu Comandante En Jefe

Medita En
Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos.  (Salmos 68:1)
Es interesante escuchar cómo hablan algunos cristianos.  Se les escucha hablar sobre lo que el diablo les hizo, cómo realmente se enojaron con el diablo y cómo pasaron toda la noche reprendiendo al diablo.  Tales cristianos también andan por la ciudad diciéndole a las personas lo que el diablo les ha estado diciendo, pero realmente no se les escucha hablar sobre lo que el Señor les ha estado diciendo.  ¿Y qué es lo que les pasa?  ¡Es que están sintonizados en la frecuencia incorrecta!
En lugar de magnificar a Jesús y Su presencia, y ser conscientes de Él, están magnificando al diablo y siendo más conscientes del diablo que conscientes de Jesús.  ¡Esto es muy triste!  Ellos siempre están hablando de guerra y del diablo.  ¿Sabías tú que la mejor guerra en la que podemos participar es magnificar al Señor Jesús en nuestra vida?  La Biblia declara: “Levántese Dios; sean esparcidos Sus enemigos.  ¡Amén!
Recientemente, tuve una conversación con una médico acerca de guerra espiritual.  Ella me dijo: “Cuando hay una condición en tu cuerpo, tú debes saber cuál es el nombre médico correcto para que puedas orar contra ella con precisión”.  Luego, me dijo con cierta altivez: “Como alguien que estuvo en el ejército, tú debes saber esto: La estrategia militar más importante es conocer a tu enemigo”.
Le sonreí y respondí: “En realidad, yo creo que la estrategia militar más importante no es conocer a tu enemigo, sino conocer a tu comandante en jefe y sus instrucciones para ti”.
Mi amigo, ¿conoces a tu comandante en jefe, Jesucristo?  ¿Sabes con total seguridad que Su presencia y Su favor inmerecido están contigo?  ¡Comienza a practicar la presencia de Jesús en tu vida hoy, y mira la diferencia que Él traerá a tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 25 de febrero de 2019

La Cruz Hizo La Diferencia

Medita En
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Bajo el antiguo pacto, es cierto que la protección de Dios era condicional.  Pero para ti y para mí hoy, es vital que leamos y comprendamos el Salmo 91 a través de la lente del nuevo pacto —a través de la lente de la cruz.  Ya no estamos viviendo bajo el antiguo pacto.  ¡Tenemos un camino nuevo, un camino vivo! (Ver Hebreos 10:20)  Bajo el antiguo pacto, la protección debe alcanzarse.  Bajo el nuevo pacto, la protección se recibe.  Quiero que veas esto: la cruz hizo la diferencia.
En la cruz, Dios “al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Cor. 5:21)  ¡Hoy, nosotros somos la justicia de Dios en Cristo!  Debido a que somos justos en Cristo, nosotros podemos recibir la promesa del Salmo 5:12, que declara: “porque Tú, oh Señor, bendices al justo, como un escudo lo rodeas de Tu favor.”  Naturalmente, nosotros no siempre podemos cuidar nuestras espaldas.  Pero sobrenaturalmente, Dios nos tiene cubiertos por todas partes.  Su abundante provisión de gracia (favor inmerecido) nos cubre como un campo de fuerza poderoso e impenetrable, que nos rodea 360 grados, veinticuatro horas al día.
Volviendo al Salmo 91:14, ¿cómo ponemos nuestro amor en Dios hoy?  ¡Ponemos nuestro amor en Dios meditando, hablando y escuchando predicaciones que hablan de Su amor por nosotros!  Recuerda, no se trata de nuestro amor por Él, sino de Su amor por nosotros.  Se trata de que nos mantengamos meditando versículos de la Biblia, tales como: “Porque de tal manera amó y apreció Dios al mundo, que Él [incluso] dio a Su Hijo unigénito [único], para que todo aquel que cree (confía, se aferra, se basa) en Él, no se pierda (venga a destrucción, perezca), más tenga vida eterna (perpetua).” (Juan 3:16, AMPC)
Hay protección y liberación de la destrucción cuando tú crees en el amor de Dios por ti.  Pon tus pensamientos en lo tan amado y profundamente apreciado que eres.  ¡Cuanto más consciente estés del amor del Señor por ti, más se manifestará Su protección en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince