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lunes, 9 de septiembre de 2019

Tu Necesidad Es Lo Que Te Califica


Medita En
Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Así que llamaron al ciego. “¡Ánimo!”, le dijeron. “¡Levántate!”, te llama”. Él arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús. “¿Qué quieres que haga por ti?” Le preguntó. “Rabí, quiero ver”, respondió el ciego. “Puedes irte”, le dijo Jesús; “tu fe te ha sanado”. Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino.  (Marcos 10:49–52, NVI)
Bartimeo era un mendigo ciego que se encontraba en la puerta de Jericó.  Esto habla de ser insignificante.  Él no solo era otro mendigo en un lugar probablemente plagado de ellos, sino que él ni siquiera tenía un nombre real —“Bartimeo” simplemente significa “hijo de Timeo”.
Y, sin embargo, Jesús, el Rey del cielo y el Hijo encarnado de Dios, se detuvo cuando este mendigo ciego, sin nombre y a menudo ignorado, lo llamó.  Jesús lo escuchó y tuvo compasión de él, y respondió a su necesidad.  Él trató a Bartimeo con respeto, empatizó con el deseo de su corazón y lo hizo libre para volver a ver.
Al igual que Bartimeo, tu necesidad es lo que te califica para Su milagro.  Y cuando se trata de tu necesidad, ¡NUNCA es demasiado insignificante para Jesús!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 29 de mayo de 2018

Ven Tal Como Eres Y Recibe


Pero ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Mateo 15:27
Acércate al Señor tal como eres, incluso con tu necesidad, y apóyate en Su amor infalible e incondicional  por ti.  No tienes que pretender ser más de lo que eres para recibir de Dios la bendición que necesitas.  No tienes que pretender ser alguien más para parecer más merecedor de recibir algo de parte de Dios.
Una mujer cananea que buscaba desesperadamente sanidad para su hija que estaba endemoniada, vino a Jesús. (Mateo 15:22-28)  Sabiendo que Él sanaba y hacía milagros entre los judíos, ella pretendió ser una judía y gritaba diciendo: “¡Señor, Hijo de David!” (Solo los judíos se dirigían a Jesús como “Hijo de David”.)  Jesús no le respondió.  Su silencio la hizo soltar su pretensión (de ser judía) y gritar: “¡Señor, socórreme!”
Solo cuando su pretensión se desvaneció, ella pudo ver la gracia de Dios extendida hacia ella.  Jesús hizo un camino para que ella pudiera recibir su milagro, incluso cuando aún no era tiempo para que los gentiles recibieran Sus bendiciones.  Él le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos.”
Muchas personas pueden sentirse ofendidas al ser llamadas “un perro.”  Realmente la palabra griega utilizada aquí por Jesús, significa “cachorrito,” y es, por lo tanto, un término más afectuoso que ofensivo.  Así que, esta mujer no se sintió ofendida.  De hecho, ella sabía entonces que podía recibir sanidad para su hija, porque aún los cachorritos comen de lo que cae de la mesa de su amo.
Ella vio que las migajas bajo la mesa del Maestro eran suficientes para una gentil, una “cachorrita,” como ella.  Debes comprender que en ese entonces, los judíos consideraban a los gentiles como perros.  Pero lo que Jesús estaba tratando de decir era que Él había sido llamado primero a los judíos, no a los gentiles.  Aun así, Él amaba a esta mujer gentil y a su hija lo suficiente como para proveer un “vacío legal” para que ellas recibieran su milagro.
Así que, cuando la mujer cananea tomó su lugar dejando de lado el título “Hijo de David” y solo se apoyó en la compasión de Jesús por ella, en esa misma hora, su hija fue sanada.
Si Dios estaba deseoso de extender Su gracia a los gentiles, ¡cuanto más para ti, Su amado hijo!  Tú no necesitas depender de pretensiones para recibir un milagro de Él.  Acércate tal como eres y apóyate en Su gracia.  Si Él entregó a Jesús por nosotros, “¿cómo no nos dará con Él también todas las cosas?” (Romanos 8:32)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de mayo de 2017

Jesús Es Todo Lo Que Necesitas

… le dijo: “¿Quieres ser sano?”  El enfermo le respondió: “Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo.”  Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda.”  Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar…
Juan 5:6-9


Me encanta la historia de cómo Jesús sanó al paralítico en el estanque de Betesda.  Este hombre, paralítico desde hacía 38 años, estaba acostado junto al estanque sin alguien que lo ayudara y sin mucha esperanza, esperando a que el ángel bajara para agitar el agua –se sabía que el primero que entrara al agua en ese momento, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.   Pero debido a su parálisis, el hombre nunca había podido ser el primero en entrar.  Así que, él permanecía allí esperando, con la esperanza de su milagro.
Entonces un día, él tuvo un encuentro con un Hombre superior a los ángeles –Jesús– quien se encontró con él en el punto central de su necesidad.  Jesús vino al hombre paralítico y este hombre, que sufría desde hacía muchos años, se echó a andar completamente sano.
Hoy, Jesús quiere encontrarse contigo en el punto central de tu necesidad.  Tú no necesitas fechas especiales, situaciones especiales o ángeles, para ver la manifestación de tu sanidad.  Tú solamente necesitas al Señor, quien está aquí en este momento para sanarte.  ¡Él es tu pronto auxilio en las tribulaciones! (Salmo 46:1)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


Salmo 46:1  "Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones."


martes, 29 de octubre de 2013

Dios Cumple Sus Promesas



Medite En

Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril y demasiado anciana.  Ella creyó que Dios cumpliría su promesa.
Hebreos 11:11, NTV


¿Cómo puede seguirle creyendo a Dios por el rompimiento que usted necesita cuando no siente que tiene fe para seguir adelante?
Mi amigo, la respuesta está en la escritura de hoy.  Sarah era “estéril y demasiado anciana” para tener un hijo, pero “por la fe” ella recibió la fuerza para concebir y dar a luz a Isaac.  Su fe estuvo involucrada.  ¿Cómo ejercitó Sara su fe para recibir su milagro?  Ella simplemente “creyó que Dios cumpliría Su promesa.”  En otras palabras, ella contaba con la fidelidad de Dios.  Sus ojos no estaban en su fe o la falta de ella, ni tampoco en lo difícil que eran sus circunstancias naturales.
Cuando usted sienta que su fe se ha agotado, ¡simplemente descanse en como Dios es siempre fiel!  Cuente con Su fidelidad, y no la fidelidad suya.  Apóyese fuertemente en el hecho de que Él permanece fiel aun cuando usted esté vacilando en la fe (2ª Timoteo 2:13 ).
Amado, cuando Dios le da la promesa de Su Palabra, no se ponga a luchar y a evocar la fe para hacer que Su promesa suceda.  Usted no puede hacer que el milagro suceda –sólo Dios puede. Usted debe descansar en Él que ha prometido, descanse en Su fidelidad, y usted va a experimentar su milagro!

Bendiciones,
Joseph Prince


2ª Timoteo 2:13  “Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es.”