recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta al instante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta al instante. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de noviembre de 2019

Escucha Cómo Dios Siempre Es Bueno Con Los Enfermos


Medita En
Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua. Había sufrido mucho con varios médicos y, a lo largo de los años, había gastado todo lo que tenía para poder pagarles, pero nunca mejoró. De hecho, se puso peor. Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud y tocó Su túnica. Pues pensó: «Si tan solo tocara Su túnica, quedaré sana». Al instante, la hemorragia se detuvo, y ella pudo sentir en su cuerpo que había sido sanada de su terrible condición.  (Marcos 5:25–29, NTV)
Ella había estado sufriendo de una hemorragia continua durante 12 años.  La ciencia médica no tenía respuestas.  El dinero para pagar los medicamentos caros se había agotado, muy probablemente con toda su fe y esperanza en poder recuperarse.
Y entonces, un día, ella escuchó de un predicador, maestro y sanador que viajaba.  Ella escuchó sobre Su toque compasivo, sobre Sus ojos amables y Sus manos sanadoras.  Ella escuchó que todos los que vinieron a Él para ser sanados, fueron sanados.  De repente, la fe para creer que ella sería la próxima, estalló en su interior.  ¡Y cuando esta mujer tocó a Jesús con esa fe, poder salió de Su cuerpo y la sanó al instante!
¿Qué fue lo que disparó su fe?  Fue simplemente escuchar acerca de cuán bueno, amable y amoroso era Jesús lo que la llevó a creer que Él era capaz de sanarla y que quería hacerlo.
Dios está igual de deseoso por sanarte hoy.  Solo enfócate en Su amor por ti.  ¡Mira el deseo que hay en Su corazón por sanarte de tu condición y la fe se encenderá en ti, provocando una explosión de sanidad en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de abril de 2014

Más Allá De Toda Expectativa

Medita En
Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio.” Y al instante quedó limpio de su lepra.
Mateo 8:1-3

Cuando el Señor te bendice, Él te bendice más allá de lo que tú esperas.  En la sanidad del leproso, Jesús extendió la mano y tocó al leproso, diciendo: “Quiero; sé limpio.”  Y al instante, el hombre fue sano.
¿Te diste cuenta que Jesús tocó al leproso primero, antes de sanarlo?  ¡Me encantan estos pequeños gestos de Jesús!  Ese simple toque le restauró el sentido de humanidad y dignidad a este hombre que no había sido tocado durante mucho tiempo.  Debido a su condición de impureza y físicamente repulsiva, ninguno quería estar cerca de él, mucho menos tocarlo.
Jesús sabía que el leproso necesitaba más que solo sanidad física, así que Él le dio por encima y más allá de lo que el leproso había deseado.  Amado, ¡este es el amor y la sobre provisión de gracia de nuestro Salvador!  ¿Cuál es tu carencia el día de hoy?  Mientras meditas en la amplitud de Su gracia para ti, ¡cree sin lugar a dudas que la provisión de Jesús excederá todas tus expectativas!
Bendiciones,

Joseph Prince