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jueves, 5 de diciembre de 2019

Restaurando El Poder De Proveer


Medita En
Y en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la mano derecha seca… Y después de mirarlos a todos a Su alrededor, dijo al hombre: “Extiende tu mano.” Y él lo hizo así, y su mano quedó sana.   (Lucas 6:6, 10)
Con cada una de las bendiciones del Señor que experimentas, anímate a saber que muchas más bendiciones están viniendo para ti.  Así como hay muchas semillas en una sola fruta, cada una de las bendiciones de Jesús contiene muchas semillas que continuarán proveyendo muchas más bendiciones para ti y tu familia.
Considera la sanidad de Jesús al hombre con la mano seca.  El Evangelio de Lucas nos dice que era la mano derecha del hombre la que estaba seca.  Pues bien, la mano derecha es una imagen de fortaleza y provisión.  ¡Este hombre había perdido no solo su fuerza, sino también el poder de proveer!  Entonces, cuando Jesús sanó la mano derecha de este hombre, ¡Él no solo realizó un milagro de sanidad, sino que también le restauró a este hombre el poder y la capacidad de proveer para sí mismo y para su familia!  ¡Aleluya!
¿Están tu fortaleza y tu capacidad de proveer “secas” hoy?  Jesús te dice: “¡Extiende tu mano, sé sano y restaurado completamente en tu poder de proveer para ti y tu familia!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 12 de julio de 2017

¡Toma De Jesús!

Pero El miraba a Su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de El y le dijo toda la verdad.  Y Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”
Marcos 5:32-34


En la sanidad de la mujer con el flujo de sangre, se podría decir que la mujer se acercó por atrás a Jesús, ¡y le “robó” su sanidad!  ¿Pero se ofendió Jesús?  ¡De ninguna manera!  De hecho, Él estaba tan complacido con su valentía, que solo quería conocerla.
Jesús no la buscó para reprenderla.  No, Él la buscó para poder afirmarla con Su amor y asegurarle que Él no estaba enojado con ella por haber tomado de Él una porción de Su poder sanador.  Es por eso que Él incluso la llama “hija” y la anima a caminar en su sanidad –“Vete en paz y queda sana de tu aflicción.”
Amado, ese es el corazón de tu Salvador.  Él da libremente Su poder sanador a todo el que quiera tomarlo.  Así que, extiende tu mano, toma de Él ahora mismo, ¡y deleita Su corazón!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 7 de mayo de 2017

Restaurando El Poder Para Proveer

Y en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la mano derecha seca…  Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre: “Extiende tu mano.”  Y él lo hizo así, y su mano quedó sana.
Lucas 6:6, 10


Con cada una de las bendiciones del Señor que experimentas, anímate al saber que muchas más bendiciones vienen de camino.  Así como una fruta contiene muchas semillas, de igual forma cada una de las bendiciones de Jesús contiene muchas semillas que van proveer muchas más bendiciones para ti y tu familia.
Piensa en la sanidad de Jesús para el hombre con la mano seca.  El Evangelio de Lucas nos relata que era la mano derecha del hombre la que estaba seca.  Ahora, la mano derecha es una figura de fortaleza y provisión.  Este hombre había perdido no solo su fortaleza, ¡sino también su capacidad de proveer!  Así que, cuando Jesús sanó la mano derecha de este hombre, Él no solo realizó un milagro de sanidad, ¡Él también le restauró a este hombre el poder y la capacidad de proveer para sí mismo y para su familia!  ¡Aleluya!
¿Están tu fortaleza y tu capacidad para proveer “secas” este día?  Jesús te dice: “¡Extiende tu mano, se sano y completamente restaurado con el poder para proveer para ti mismo y para tu familia!”
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 24 de febrero de 2017

Llama Lo Que Quieres Ver

La muerte y la vida están en poder de la lengua…
Proverbios 18:21

Cuando Dios vio oscuridad cubriendo las aguas, Él dijo: “Sea la luz,” y la luz existió.  Cuando Jesús vio a un hombre con la mano seca, Él dijo: “Extiende tu mano.”  El hombre extendió la mano y la encontró sana.
Amado, habla lo bueno que tú quieres ver, y no lo malo que puedes llegar a ver en tus circunstancias.  En vez de verte desempleado, mírate a ti mismo con un buen trabajo y llámalo a existencia.  Di: “Ya que yo soy el amado de Dios, Él va a proveer para mí un trabajo grandioso.”  Luego, ¡empieza a enviar las aplicaciones!
Tal vez tú quieres casarte.  Entonces, en vez de verte soltero por el resto de tu vida, mírate a ti mismo teniendo un matrimonio maravilloso y llámalo a existencia.  Di: “Debido a que Dios me favorece, ¡no puedo esperar a conocer a la compañera de mi vida!”  Luego, ¡confía en el Señor para dirigirte y posicionarte para conocer a la persona correcta!
Habla cosas buenas sobre ti mismo sabiendo que Dios es por ti, ¡y camina hacia los buenos planes que Él tiene para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 18 de abril de 2013

Restaurando El Poder Para Proveer



Medite En

Y en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la mano derecha seca… Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre: “Extiende tu mano.”  Y él lo hizo así, y su mano quedó sana.
Lucas 6:6, 10


Con cada una de las bendiciones del Señor que usted experimenta, anímese al saber que muchas más bendiciones vienen en camino para usted.  Así como hay muchas semillas en una fruta, así cada una de las bendiciones de Jesús contiene muchas semillas que van a dar muchas más bendiciones para usted y su familia.
Piense en la sanidad de Jesús al hombre de la mano seca. El Evangelio de Lucas nos dice que era la mano derecha del hombre que estaba seca.  Ahora bien, la mano derecha es imagen de fuerza y ​​provisión.  Este hombre no solo había perdido su fuerza, sino también su capacidad para proveer!  Así que, cuando Jesús sanó la mano derecha de este hombre, Él no sólo hizo un milagro de sanidad, sino que también le restauró a este hombre el poder y la capacidad de proveer para sí mismo y su familia!  ¡Aleluya!
Están su fuerza y ​​su capacidad para proveer “secas” hoy?  Jesús le dice: “Extiende tu mano, se sano y completamente restaurado con el poder para proveer para ti mismo y tu familia!”

Bendiciones,
Joseph Prince