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domingo, 8 de marzo de 2020

Ven Tal Como Eres y Recibe


Inspiración de Gracia
Pero ella dijo: “Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”  (Mateo 15:27)
Ven al Señor con tu necesidad, tal como eres, y apóyate en Su amor que no falla y es incondicional para ti.  No tienes que pretender ser más de lo que eres para recibir la bendición que necesitas de Dios.  No tienes que fingir ser otra persona para parecer más merecedor de lo que buscas recibir de Dios.
Una mujer cananea que buscaba desesperadamente la sanidad de su hija poseída por un demonio, vino a Jesús. (Ver Mateo 15:22–28)  Sabiendo que Él sanó e hizo milagros entre los judíos, ella fingió ser judía y gritó: “¡Señor, Hijo de David!” (Solo los judíos se dirigían a Jesús como el “Hijo de David”)  Jesús no le respondió.  Su silencio la hizo dejar de fingir y clamar: “¡Señor, socórreme!”
Solo cuando sus pretensiones se habían desvanecido, ella vio la gracia de Dios extendida hacia ella.  Jesús hizo un camino para que ella recibiera su milagro a pesar de que aún no era el momento de que los gentiles recibieran Sus bendiciones.  Él le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos.”
Muchas personas podrían ofenderse al ser llamadas “perro”.  Pero en realidad, la palabra griega usada aquí por Jesús significa “cachorrito”, por lo tanto, es un término cariñoso en lugar de ofensivo.  Así que esta mujer no se ofendió.  De hecho, ella supo en ese momento que podía recibir la sanidad para su hija, porque incluso los cachorros pueden comer lo que cae de la mesa de sus amos.
Ella vio que las migajas debajo de la mesa del Maestro eran suficientes para un gentil, un “cachorrito” como ella.  Debes entender que en ese tiempo, los judíos consideraban perros a los gentiles.  Pero lo que Jesús estaba tratando de decir era que Él fue llamado primero a los judíos, no a los gentiles.  Sin embargo, Él amaba a esta mujer gentil y a su hija, lo suficiente como para proveer un “vacío legal” para que ellas recibieran su milagro.
Entonces, cuando la mujer cananea tomó su lugar, dejando caer el título de “Hijo de David” y simplemente se sostuvo de la compasión de Jesús por ella, su hija fue sanada desde ese mismo momento.
Si Dios estaba dispuesto a extender Su gracia a una gentil, ¡cuánto más lo hará para ti, Su amado hijo!  Tú no necesitas depender de ninguna pretensión para recibir un milagro de Él.  Acércate a Él tal como eres y apóyate en Su gracia.  Si Él entregó a Jesús por nosotros, “¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 10 de julio de 2019

Dios Nos Amó Tanto


Medita En
“Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido Mi nombre”.  (Salmos 91:14)
¿Qué te califica para la protección de Dios?  Hago esta pregunta porque he escuchado a muchos ministros cuyas enseñanzas hacen parecer que tienes que calificar para recibir las bendiciones de Dios.  Hacen que parezca que Dios te bendice solo si eres capaz de amar al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.  Esto también lo aplican en relación a Su protección.  Cuando leen: “Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré”, ellos concluyen que la protección de Dios depende de que nosotros cumplamos la condición de amar al Señor a la perfección.
Desafortunadamente, ese tipo de enseñanza te roba la fe para creerle a Dios por Su protección divina sobre ti y sobre tus seres queridos.  Todo lo que depende de nuestros propios esfuerzos tiene un fundamento inestable, porque no importa qué tan “buenos” cristianos creamos que somos, nuestro amor por el Señor fallará.  Es precisamente por eso que Dios envió a Su Hijo.  Él sabía que el hombre nunca podría cumplir todos Sus mandamientos.  Al enviar a Su Hijo, Él nos estaba diciendo: “Yo sé que tú no puedes, así que déjame a Mí amarte con todo Mi corazón, con toda Mi mente y con todas Mis fuerzas”.  Allí reside la hermosa historia de amor que llamamos el evangelio de Jesucristo.
Dios amó TANTO al mundo que envió a Su Hijo unigénito para salvarnos y rescatarnos.  El Señor Jesucristo Mismo cumplió con todos los requerimientos de la ley.  Hoy, incluso cuando nuestro amor por Él vacila, incluso cuando fallamos, ¡Él aún nos libra del mal!
Una escritura que encapsula bellamente el punto capital del nuevo pacto de la gracia es 1 Juan 4:10: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación [el sacrificio expiatorio] por nuestros pecados”.  Oro para que tu corazón esté anclado en esta revelación.  El énfasis del nuevo pacto es el amor de Dios por ti, no tu amor por Dios.
¿Estoy diciendo que tu amor por Dios no es importante?  Por supuesto que no.  Lo que estoy diciendo es que nuestro amor por Él siempre vacilará, pero Su amor nunca falla.  La Biblia declara que “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!” (Lam. 3:22, NTV)  ¡Estoy muy agradecido de que estemos bajo el nuevo pacto de la maravillosa gracia de Dios, en donde podemos depender de Su incondicional, inmutable e irrevocable amor por nosotros!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 21 de mayo de 2019

Jesús —El Que Siempre Cree


Medita En
Jesús le dijo: “¿Cómo si tú puedes?” Todas las cosas son posibles para el que cree.  (Marcos 9:23)
Marcos 9:23 se ha utilizado tradicionalmente para enseñar que tú puedes tener tu milagro si TÚ puedes creer.  Si tú no puedes creer, entonces Jesús no te va a dar tu milagro.
Pero si estudias la estructura griega de este versículo, en realidad está diciendo: “¿Puedes creer que todas las cosas son posibles para Él [Jesús], que siempre está creyendo?”
¡Eso hace un mundo de diferencia!  No se trata de qué tan bien o cuánto puedes tú creer, sino a QUIÉN le crees.  Jesús es el único cuya fe es siempre constante y nunca vacila.  ¡Su fe nunca falla!  ¡Y si tú puedes creer que todas las cosas son posibles para Jesús que nunca duda y nunca vacila, entonces estás en camino a recibir tu milagro!
Amado, ¡ten fe, no en tu fe, sino en Él [Jesús], que siempre cree y siempre quiere hacerte el bien!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince