recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

domingo, 15 de febrero de 2015

Todo Lo Que Sale De Ti Es Bendecido

Deuteronomio 28:4
Bendito el fruto de tu vientre...
La Biblia registra que la saliva de Jesús sanó a un hombre ciego (Marcos 8:23-25), que la sombra de Pedro sanó a los enfermos (Hechos 5:15), y que los pañuelos y delantales del cuerpo de Pablo echaron fuera enfermedades y malos espíritus (Hechos 19:11-12).  Esto nos dice que lo que sale de nuestro cuerpo, puede ser tan bendecido que trae bendiciones y milagros a otros.
De hecho, Dios dijo, “Bendito el fruto de tu vientre…”  Y no se refería solamente a tus hijos, o si no hubiera dicho simplemente: “Benditos serán tus hijos.”  No, Dios quería decir que todo lo que procede de tu cuerpo será bendito.  Todo lo que es de y desde tu cuerpo, ¡será de primera calidad!
Esto incluye tu salud.  Así que, aún si tu doctor te ha dicho que tienes una condición médica particular en tu cuerpo, solo cree que Dios llama a tu salud, el fruto de tu cuerpo, bendito.  ¡Y espera a caminar continuamente en salud divina!
Dios llama a tu capacidad mental, el fruto de tu cuerpo, bendito también.  Tú vas a impresionar a tus maestros y compañeros de clase, con tu destreza mental, o a tus jefes y colegas del trabajo, con tus ideas innovadoras y soluciones.  ¡Tus facultades mentales tendrán excelente calidad!
Si tú estás casado, vas a disfrutar un matrimonio verdaderamente bendecido, y vas a tener una vida sexual satisfactoria con tu esposa.  La canción secular que se lamenta así: “No puedo tener satisfacción…”   nunca va a ser real para ti porque Dios llama a tu relación marital (la parte emocional y física de la misma), el fruto de tu cuerpo, bendecido!
Si tú eres un padre, Dios llama a tus hijos el fruto de tu cuerpo, bendecido.  Esto significa que ellos son especiales, y tienen características excepcionales.  Así que el hijo del que tú estás haciéndote cargo no es solo un niño.  Tú estás sosteniendo a un campeón en tus manos.  Él va a crecer para ser un general en el reino de Dios.
Amado, debido a que Jesús pagó el precio —Su cuerpo fue golpeado, azotado y traspasado por ti, todas estas bendiciones son tuyas.  ¡Bendito sea el fruto de tu cuerpo!
Pensamiento Del Día

Ya que Jesús ha pagado el precio, todo lo que procede de tu  cuerpo será bendito.


sábado, 14 de febrero de 2015

El Amor De Dios Te Hace Fuerte

Efesios 3:19
“… conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.”
Si tuvieras que dar gracias a Dios por algo hoy, ¿qué sería?  Para mí, sería dar gracias a Dios por darme a Jesús.  Porque cuando veo a Jesús en la cruz, veo el amor de Dios superando todo por mí.  Esto me provoca decir: “¡Gracias Jesús!  ¡Te amo Jesús! ¡Te adoro Jesús!  ¡Bendito seas Jesús!  ¡Aleluya!”
Y mientras adoramos y celebramos el amor de Jesús en nuestras vidas, vamos a hallar que somos transformados, y vamos a ver el gran poder de Dios manifestándose para nosotros y por medio de nosotros.
Este fue el caso en la vida de David.  Sus tiempos personales de adoración, estando absorto en el amor de Dios por él, lo transformaron de un sencillo pastor de ovejas, a un asesino de leones, asesino de osos, asesino de gigantes, y finalmente a ser rey sobre Israel.
Ahora, ninguna persona sobre la tierra, sin importar lo fuerte que sea, y mucho menos siendo un joven, puede venir en contra de un león, tomarlo por la quijada y abrir su boca para rescatar la oveja que se había llevado, a menos que la unción de Dios estuviera con él.  Y esto era en efecto lo que pasaba con David el pastor de ovejas que iba tras el león, lo tomaba por la barba, lo golpeaba y lo mataba, y así liberaba a la oveja de sus fauces (1ª Samuel 17:34-37).
Mi amigo, ningún hombre puede realmente disfrutar vivir en este mundo sin la fuerza de Dios en su vida, sin el favor de Dios en su trabajo y sus relaciones, sin la protección de Dios sobre él y su familia, sin el crecimiento de Dios en sus finanzas, y sin la salud de Dios en su cuerpo.  De igual manera, ninguna mujer puede sobrevivir emocionalmente, socialmente, ni físicamente, sin el toque tierno de Dios, Su presencia amorosa, Su dulce afirmación y Sus palabras de vida en tiempos de necesidad.
Amado, mientras te alimentas del amor de Dios por ti, vas a ser lleno con la plenitud de Dios.  Así como David, la unción de Dios comenzará a obrar poderosamente en tu vida.  Y cuando encuentres leones espirituales, incluso al mismo diablo —cuando él venga como un león rugiente en contra tuya, tus seres amados o tus posesiones— ¡tú vas a tomarlo por la boca y lo vas a despedazar!
Pensamiento Del Día

Aliméntate del amor de Jesús por ti, y se lleno con la plenitud y el poder de Dios para despedazar a tus leones espirituales.


viernes, 13 de febrero de 2015

Discerniendo El Cuerpo Del Señor

1ª Corintios 11:24
Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es partido para vosotros; haced esto en memoria de Mí.
¿Alguna vez has visto de cerca al Matzá, el pan que los judíos comen durante su cena de Pascua?  Este pan, que es sin levadura, es traspasado por hileras de pequeños hoyitos que forman rayas.  También es ligeramente quemado.  Muchas iglesias hoy en día utilizan este pan para la Comunión de la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan es traspasado, marcado con rayas y quemado?
Mi amigo, el pan que tú sostienes en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, representa al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.
Así como el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, y en Sus manos y pies, por los clavos.  Él fue también traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dijo: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones…” (Isaías 53:5, NVI).
Así como el pan, Él fue herido en Su espalda, hasta que Su carne estaba toda desgarrada y ensangrentada, y Sus huesos estaban expuestos, para que hoy, tú puedas decir: “¡Por Sus heridas yo he sido sanado!” (Isaías 53:5).
¿Y qué pasa con las marcas de quemadura del pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas, y al mismo tiempo, liberando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, nuestros pecados y maldades, no son sino cenizas, y tu Padre celestial ya no se recuerda de ellos! (Hebreos 8:12).
Así que, la próxima vez que participes del pan, durante la Comunión de la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad.  ¡Él llevó el fuego del juicio de Dios, para que tú nunca vuelvas a ser juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú comprendes estas preciosas verdades sobre el cuerpo del Señor, tú estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no vas a ser débil, ni enfermizo, ni vas a morir antes de tu tiempo (1ª Corintios 27-30).  No, ¡tú vas a ser fuerte y saludable, y vas a vivir una vida larga!
Pensamiento Del Día

¡Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad para que tú puedas caminar en salud divina!