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viernes, 10 de diciembre de 2021

Cómo Es La Guerra Espiritual

 Inspiración De Gracia


“Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.”  1 Samuel 17:45

Para mostrarte lo que significa participar en la guerra espiritual, permíteme compartir contigo el precioso viaje realizado por Anna, quien fue parte del equipo de nuestro ministerio para mi gira Revolución de Gracia.  Mientras estaba en Dallas, Texas, ella pasó por una terrible experiencia.

Ella relató haber experimentado un entumecimiento en sus piernas que rápidamente progresó hasta su diafragma.  Incapaz de moverse, fue llevada de urgencia a la sala de emergencias en donde se sometió a una cirugía de emergencia de cinco horas por compresión de la médula espinal causada por múltiples lesiones y crecimientos tumorales a lo largo de toda su médula espinal.  Sin previo aviso, ella se halló postrada en cama con un cáncer en etapa cuatro que había hecho metástasis desde el área torácica hasta el cuello y los huesos.  Le fue dada una expectativa de vida de tres años y así es como ella describió su batalla:

Todo lo que yo, una oveja asustada, podía hacer era solamente estar muy cerca del Gran Pastor.  Durante mis treinta y tres días de hospitalización, Jesús se convirtió en mi impenetrable “casa segura”, protegiéndome de los nuevos ataques del diablo.  Solicité que las visitas se redujeran al mínimo, eligiendo pasar el tiempo con Aquel cuya presencia y palabras eran ahora mi vida y mi sanidad.  Solo escuchar la forma en que los médicos y las enfermeras hablaban sobre mi cáncer hacía que la vida y la paz en mí se escaparan —yo sentía que había tocado la muerte.

Pero permanecí en mi “casa segura”, Jesús.  Me alimenté de la Palabra de Dios durante mis horas despierta y a menudo me quedaba dormida con los sermones del pastor Prince en mi iPad.  Cada vez que tomaba mi medicación contra el cáncer y después de someterme a cada ronda de radioterapia, yo también tomaba la Santa Cena.  Creo que esa fue la razón por la que no experimenté ninguno de los efectos secundarios, a excepción de la pérdida temporal del cabello, durante mis quince ciclos de tratamiento de radioterapia. Yo solamente continué diariamente pasando tiempo en la Palabra y tomando la Santa Cena.

El cáncer era real, pero Anna sabía que la verdadera batalla era espiritual.  Por supuesto, ella tenía miedo.  Pero ella es una hija de Dios y no iba a aceptar los ataques del enemigo postrada, ni iba a permitir que él la intimidara.  Ella luchó armada con la espada del Espíritu (Efesios 6:17), sabiendo que su Dios la estaba respaldando durante todo el camino.

Anna me recuerda cómo David se negó a acobardarse ante el gigante Goliat como lo hicieron los otros soldados de Israel.  Él, más bien, se enojó y exigió saber: “¿Quién es este filisteo incircunciso para desafiar a los escuadrones del Dios viviente?” (1 Sam. 17:26)  David solo estaba consciente de cuán grande era su Dios.  El enemigo puede venir contra ti con espada, lanza y jabalina, pero cuando tú vengas a él en el nombre del Señor de los ejércitos, ¡ese Goliat no será rival para tu Dios!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

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