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viernes, 19 de abril de 2019

¿Qué Pasó Realmente En La Cruz?


Medita En
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Un día, el Señor me mostró una visión de lo que sucedió en la cruz.  Yo vi cómo todos los pecados de toda la raza humana (mentiras, engaño, envidia, amargura, adulterio, adicción, esclavitud, asesinato) y todas las consecuencias de pecado (temor, enfermedades, culpa, dolor y condenación) giraban alrededor de Jesús como espíritus malignos y demonios, riéndose abiertamente, burlándose y atormentándolo.  Jesús se convirtió en un imán para todo el pecado y por Su propia voluntad aceptó todo ese pecado en Su propio cuerpo.
Tú y yo nunca seremos capaces de imaginar ese insoportable dolor que atravesó Su cuerpo en la cruz.  Todos los cánceres malignos, todos los tumores, todas las enfermedades y todos los dolores cayeron sobre Él al mismo tiempo.  Él, que no conoció pecado, tomó sobre Sí mismo el inmenso peso de todos los pecados oscuros e impíos, de todos los hombres.  Él lo tomó todo.
La Palabra dice que “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”. (Mateo 8:17)  “Él Mismo” —un pronombre singular y reflexivo que significa la exclusión de ti y de mí.  Ya que Él Mismo recibió completamente el castigo, el juicio y la condenación por todos los pecados, tú y yo estamos excluidos de todo castigo, juicio y condenación por todos los pecados, cuando lo recibimos a Él como nuestro Salvador.
Pero la historia no terminó ahí.  Jesús no murió en la cruz mientras recibía sobre Sí Mismo todos los pecados de la humanidad.  Él los tomó todos y los aceptó todos en Su cuerpo.  Entonces, el fuego del juicio de Dios fue desatado sobre Su propio Hijo precioso, y solamente cuando todos los pecados habían sido castigados, Jesús gritó: “¡CONSUMADO ES!”, momentos antes de respirar Su último aliento. (Ver Juan 19:30)  Nota esto, Jesús se mantuvo en la cruz hasta que cada pecado que tú hayas cometido y vayas a cometer en cualquier momento, fuera castigado en Su propio cuerpo.  Es por eso que a lo que Jesús ha logrado en la cruz le llamamos, una “obra terminada”.
Hoy, tu parte es creer con tu corazón y confesar con tu boca que Jesucristo es el Señor de tu vida y que ha pagado por todos tus pecados en la cruz.  Si tú crees que todos tus pecados han sido perdonados, el pecado ya no tiene poder sobre ti.  Tú ya no tienes que andar más con “una montaña de pecado” sobre tus hombros, porque esa “montaña de pecado” estuvo colocada directamente sobre los hombros de otra persona —Jesús.  Él Mismo ya pagó el precio por tus pecados, ¡así que deja de condenarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 23 de junio de 2017

Has Lo Que Él Ponga En Tu Corazón

Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.
Filipenses 2:13


Dios en el Nuevo Pacto hizo que fuera muy fácil para nosotros ser dirigidos por Su sabiduría y amor.  Ya no tenemos que correr hacia los profetas para conocer Su voluntad para nosotros.  ¡Él mismo nos dirige!  Aquellos de ustedes que desean servir al Señor, pero que no saben en dónde comenzar, solo pregúntense a sí mismos, ¿qué hay en su corazón?  Si tú tienes el deseo de trabajar entre niños, entonces hazlo.  Como creyente del Nuevo Pacto, así es como tu Padre te dirige.  ¡Él pone Sus leyes en tu mente y las escribe en tu corazón!   
Quizá sientes el impulso de bendecir a alguien financieramente, aunque esta persona se ve próspera.  Sigue ese impulso porque ahora Dios te habla directamente y Él ha hecho fácil para ti conocer Su voluntad a través de Sus impulsos en tu corazón.  Todos sabemos cómo lo que se ve puede ser engañoso.   Por ejemplo: muchos estafadores creen que  la gente de las iglesias son personas crédulas.  Así que, se presentan con una triste historia bien ensayada, que tiene el propósito de moverte para darles algo.  Por otro lado, hay personas nobles que se visten los domingos en honor a la ocasión, pero que pueden estar atravesando una situación financiera desesperada.  Por lo tanto, necesitamos seguir los impulsos de nuestro corazón y no lo que ven nuestros ojos. 
Así que, cuando sientas el deseo de hacer algo bueno por alguien, hazlo, sabiendo que tienes un corazón completamente nuevo que escucha a Dios, ¡y que es Dios quien produce en ti tanto la voluntad, como la capacidad para hacerlo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 24 de enero de 2015

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús

Hebreos 12:2
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.”
Si estás enfermo, debes saber que tú ya has sido sanado por la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tendré suficiente fe para ser sanado?  ¿Tendré la clase correcta de fe para ser sanado?  ¿Qué si tengo falta de fe?”  Te estás enfocando en ti mismo y en tu fe, en vez de Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntando: “¿Llevaría Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces debe haber hecho una obra perfecta.”  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el Siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su agotado sistema nervioso, y su corazón en tan mal estado que podía haber sido fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él mismo tomo nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades.”
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos ellos se reducían a una sola cosa —su preocupación por su fe.  Él había creído que si tan solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad inmediatamente.
Con el tiempo, se dio cuenta de que tenía que quitar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y solo descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de su enfermedad.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tendré suficiente fe?” ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Mientras más te enfoques en tu fe, más fe vas a perder.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo, y miras la gracia de Dios para ti, ¡Dios verá eso como fe!  Sin darte cuenta, la fe está allí en tu corazón para creer que tú no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo ha llevado completamente por ti, ¡y verás tu milagro manifestarse!

Pensamiento Del Día


Fija tus ojos en Jesús y Su obra perfecta.