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domingo, 18 de agosto de 2013

Su Gracia Le Conquistará



Medite En

Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.
Romanos 6:14


Me encanta la historia de la mujer sorprendida en adulterio por la forma en que nuestro Señor la amó.  Mientras que otros la querían muerta, Jesús no.  Él la defendió y le dio el regalo de no condena para que ella tuviera el poder para “irse y no pecar más.”
Él la vio amorosamente a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te condenó?”  Ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Entonces Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:10-11).
Vea que el poder para detener al pecado de destruir su vida viene de recibir el regalo de no condena de Jesús.  Esta es la gracia del Señor, amigo.  ¡Este es Su favor inmerecido!  El legalista dirá que Dios no va a condenarle a usted, sólo si usted deja de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo he tomado tu condena en la cruz.  Ahora puedes irte y no pecar más”.
La Palabra de Dios dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido].”  Así que si usted está todavía luchando con el pecado, este es el momento de dejar de depender de sus propios esfuerzos.  Caiga sobre el favor inmerecido de Jesús como lo hizo esta mujer.  Cuando usted sabe que Cristo le ha hecho justo, no por sus obras, y que Él no le condena sino le ama incondicionalmente, eso le dará la habilidad de superar todas las tentaciones pecaminosas, malos hábitos y adicciones en su vida!

Bendiciones,
Joseph Prince


Juan 8:10-11  “10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” 


viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Levántate y Brilla!



Medite En

Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
1ª Corintios 1:20

Amado, a causa de la perfecta obra terminada de Jesús en la cruz, todas las promesas de Dios de provisión, protección y buen éxito son sí y Amén!  Medite en esta verdad inalterable.  Diga estas palabras en voz alta:
Yo declaro que soy especial a los ojos de Jesús, y Él me ama incondicionalmente. Yo tengo un destino maravilloso.  Jesús me ha equipado con dones, talentos y habilidades.  Hoy día, yo recibo la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia para reinar en la vida.  Yo doy gracias porque Su favor me rodea como un escudo y abre puertas de oportunidades para mí.  Gracias a Jesús, yo seré la cabeza y no la cola, estaré por encima y no por debajo, seré el acreedor y no el deudor.  Yo no voy a sufrir escasez sino estaré rodeado de Su abundancia, Su sabiduría, Su paz y Su protección.
Gracias, Jesús, por Tu obra terminada en la cruz por mí.  Yo recibo una revelación fresca de Tu amor ahora mismo y Te agradezco que todo lo que toque mi mano será bendito!  Yo creo con todo mi corazón que soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  ¡Amén! 

Bendiciones,
Joseph Prince