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jueves, 10 de octubre de 2013

Lo Que La Luz Del Mundo Hace



Medite En

Otra vez Jesús les habló, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12





A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno; vete y no peques más” (Juan 8:11).  Él le dio el don de la no condenación para que ella tuviera la fuerza para “irse y no pecar más.”  Pero ¿sabe lo que Jesús dijo enseguida?  Él dijo, “Yo soy la luz del mundo...”



Muchos de nosotros, cuando escuchamos cómo Jesús es la luz del mundo, tenemos miedo de enfrentar a Jesús porque pensamos que Su luz expondrá todos nuestros pecados.  Tal vez usted ha escuchado a predicadores decir: “¡No crea usted en ningún momento que es posible ocultar su pecado! ¡Jesús, la luz del mundo, expondrá su pecado a todos!” Muchos de nosotros pensamos que eso es lo que “la luz del mundo” hace – Él expone nuestros pecados.



Pero vea el contexto en el que Jesús declara que Él es la luz del mundo.  Él acababa de salvar a la mujer y de exponer la hipocresía de los fariseos.  Esto me dice que la luz de Jesús en su vida no condena, humilla o avergüenza.  La luz de Jesús en su vida muestra cuan perfectamente limpio es usted por Su sangre!  Esto demuestra la eficacia de Su sangre y la perfección de Su obra en el Calvario.



Amado, no tenga miedo de entrar en la presencia de Dios.  Su luz no está allí para revelar sus pecados.  Está allí para mostrar lo hermoso, radiante y glorioso que usted es a causa de la obra consumada de Cristo!   Empiece a verse a sí mismo en esta misma luz y espere a reinar en la vida porque usted ha sido hecho justo y glorioso por lo que Cristo ha hecho!


Bendiciones,


Joseph Prince

domingo, 18 de agosto de 2013

Su Gracia Le Conquistará



Medite En

Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.
Romanos 6:14


Me encanta la historia de la mujer sorprendida en adulterio por la forma en que nuestro Señor la amó.  Mientras que otros la querían muerta, Jesús no.  Él la defendió y le dio el regalo de no condena para que ella tuviera el poder para “irse y no pecar más.”
Él la vio amorosamente a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te condenó?”  Ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Entonces Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:10-11).
Vea que el poder para detener al pecado de destruir su vida viene de recibir el regalo de no condena de Jesús.  Esta es la gracia del Señor, amigo.  ¡Este es Su favor inmerecido!  El legalista dirá que Dios no va a condenarle a usted, sólo si usted deja de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo he tomado tu condena en la cruz.  Ahora puedes irte y no pecar más”.
La Palabra de Dios dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido].”  Así que si usted está todavía luchando con el pecado, este es el momento de dejar de depender de sus propios esfuerzos.  Caiga sobre el favor inmerecido de Jesús como lo hizo esta mujer.  Cuando usted sabe que Cristo le ha hecho justo, no por sus obras, y que Él no le condena sino le ama incondicionalmente, eso le dará la habilidad de superar todas las tentaciones pecaminosas, malos hábitos y adicciones en su vida!

Bendiciones,
Joseph Prince


Juan 8:10-11  “10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” 


miércoles, 10 de octubre de 2012

Lo Que La Luz Del Mundo Hace



Medite En

Otra vez Jesús les habló, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12

A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11). Él le dio el regalo de la no condenación de modo que ella tendría la fuerza para “irse y no pecar más.” Pero, ¿sabe lo que Jesús dijo luego? Él dijo, “Yo soy la luz del mundo...”
Muchos de nosotros, cuando oímos que Jesús es la luz del mundo, tenemos miedo de estar frente a Jesús porque creemos que Su luz expondrá todos nuestros pecados. Tal vez usted ha escuchado a predicadores decir: “No piense ni por un instante que usted puede ocultar su pecado! Jesús, la luz del mundo, expondrá su pecado ante todos!” Muchos de nosotros pensamos que eso es lo que “la luz del mundo” hace –Él expone nuestros pecados.
Pero vea el contexto en el que Jesús declaró que Él es la luz del mundo. Él acababa de salvar a la mujer y exponer la hipocresía de los fariseos. Esto me dice que la luz de Jesús en su vida no le condena, humilla o avergüenza. La luz de Jesús en su vida muestra cómo usted está perfectamente limpio por Su sangre! Muestra la eficacia de Su sangre y la perfección de Su obra en el Calvario.
Amado, no tenga miedo de acercarse a la presencia de Dios. Su luz no está allí para mostrar sus pecados. Está allí para mostrar lo hermoso, radiante y glorioso que usted es a causa de la obra terminada de Cristo! Empiece a verse a sí mismo en esta luz y espere reinar en la vida porque usted ha sido hecho justo y glorioso por lo que Cristo ha hecho! 

Bendiciones,
Joseph Prince

 
Juan 8:11 “Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”


sábado, 18 de agosto de 2012

Su Gracia Te Redime

Medite En

Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.

Romanos 6:14

Me encanta la historia de la mujer sorprendida en adulterio por la forma en que nuestro Señor la ama.  Mientras otros las querían muerta, Jesús no lo hizo.  Él la defendió y le dio el don de la no condena, de manera que ella tuviera el poder de “irse y  no pecar más”.
Él la miró tiernamente a los ojos y le preguntó, “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?”  Ella dijo: “Ninguno, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete y no peques más”. (Juan 8:10-11)
Vea que, el poder para detener que el pecado destruya su vida viene de recibir el don de la no condena de parte de Jesús.  Esta es la gracia del Señor, amigo.  Este es Su favor inmerecido!  Los legalistas dirán que Dios no le condenará solo si usted deja de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “He tomado tu condena en la cruz.  Ahora, puedes irte y  no peques más”.
La Palabra de Dios dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Así que si usted todavía está luchando con el pecado, es tiempo de dejar de depender de su esfuerzo propio.  Ríndase al favor inmerecido de Jesús como lo hizo esta mujer.  Cuando usted sabe que Cristo le ha hecho justo no por sus propias obras, y que Él no le condena sino le ama incondicionalmente, esto le dará la habilidad de superar toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en su vida!

Bendiciones,
Joseph Prince