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domingo, 23 de diciembre de 2018

La Gloria De Dios Te Ha Sido Restituida

La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros Somos Uno.
Juan 17:22
Cuando Dios hizo al hombre, la Biblia dice que Dios lo coronó de gloria y honor. (Salmo 8:5)  La palabra “coronado” aquí significa cercado o rodeado, como un círculo glorioso.  La gloria de Dios era, por lo tanto, la ropa del hombre.  En otras palabras, el ser completo de Adán era gloriosamente radiante.
Cuando el hombre pecó contra Dios, él perdió la gloria de Dios. (Romanos 3:23)  Pero cuando nació Jesucristo, la gloria de Dios descendió. (Lucas 2:9)  Y muchos años después, Jesús, antes de morir, dijo a Su Padre: “La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros Somos Uno.”
Así que, la gloria de Dios que el hombre perdió ha sido ahora restaurada para él, porque Jesús ha venido.  Cuando Él murió en la cruz, Él tomó nuestra vergüenza, nos dio Su justicia y nos restituyó la gloria de Dios.
Pero, ¿qué exactamente es la gloria de Dios?  Doxa, la palabra griega usada aquí para “gloria,” significa tener una buena opinión respecto a alguien, misma que resulta en alabanza, honor y gloria.  Esto significa que, al restituir para nosotros Su gloria, Dios quiere que tengamos la convicción de que somos dignos de ser elogiados, honorables y gloriosos, ¡debido a Su constante buena opinión sobre nosotros!
Amado, ya que la gloria de Dios está en ti, hay algo muy pesado sobre ti.  La gente no sabe por qué, pero sus espíritus se elevan cuando están en tu presencia.  Hay algo en ti que los impacta, incluso si sólo han estado contigo por un corto tiempo.  Cuando tú hablas, ellos escuchan porque hay sustancia en lo que dices.
Además, debido a que la gloria de Dios está en ti, tú puedes esperar que ésta toque todos los aspectos de tu vida —tus finanzas, relaciones, trabajo y salud.  Tu cuerpo, por ejemplo, se iluminará con salud divina.
Así que, mi amigo, ya que Jesús ha venido y te ha restituido la gloria de Dios, se consciente de la buena opinión constante que Dios tiene acerca de ti.  Sabe que hay algo muy pesado sobre ti y levántate, ¡resplandece!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

viernes, 23 de diciembre de 2016

La Gloria De Dios Te Ha Sido Restituida


La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros Somos Uno.
Juan 17:22

Cuando Dios hizo al hombre, la Biblia dice que Dios lo coronó de gloria y honor. (Salmo 8:5)  La palabra “coronado” aquí significa cercado o rodeado, como un círculo glorioso.  La gloria de Dios era, por lo tanto, la ropa del hombre.  En otras palabras, el ser completo de Adán era gloriosamente radiante.
Cuando el hombre pecó contra Dios, él perdió la gloria de Dios. (Romanos 3:23)  Pero cuando nació Jesucristo, la gloria de Dios descendió. (Lucas 2:9)  Y muchos años después, Jesús, antes de morir, dijo a Su Padre: “La gloria que Me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros Somos Uno.”
Así que, la gloria de Dios que el hombre perdió ha sido ahora restaurada para él, porque Jesús ha venido.  Cuando Él murió en la cruz, Él tomó nuestra vergüenza, nos dio Su justicia, y nos restituyó la gloria de Dios.
Pero, ¿qué exactamente es la gloria de Dios?  Doxa, la palabra griega usada aquí para “gloria,” significa tener una buena opinión respecto a alguien, misma que resulta en alabanza, honor y gloria.  Esto significa que, al restituir para nosotros Su gloria, Dios quiere que tengamos la convicción de que somos dignos de ser elogiados, honorables y gloriosos, ¡debido a Su constante buena opinión sobre nosotros!
Amado, ya que la gloria de Dios está en ti, hay algo muy pesado sobre ti.  La gente no sabe por qué, pero sus espíritus se elevan cuando están en tu presencia.  Hay algo en ti que los impacta, incluso si sólo han estado contigo por un corto tiempo.  Cuando tú hablas, ellos escuchan porque hay sustancia en lo que dices.
Además, debido a que la gloria de Dios está en ti, tú puedes esperar que ésta toque todos los aspectos de tu vida —tus finanzas, relaciones, trabajo y salud.  Tu cuerpo, por ejemplo, se iluminará con salud divina.
Así que, mi amigo, ya que Jesús ha venido y te ha restituido la gloria de Dios, se consciente de la buena opinión constante que Dios tiene acerca de ti.  Sabe que hay algo muy pesado sobre ti y levántate, ¡resplandece!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cuando Jesús murió en la cruz, Él tomó nuestra vergüenza, nos dio Su justicia, y nos restituyó la gloria de Dios.


sábado, 11 de octubre de 2014

Lo Que La Luz Del Mundo Hace

Medita En

Otra vez Jesús les habló, diciendo: “Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12
A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús le dijo: “Ni Yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).  Él le dio el regalo de la no condenación, de modo que ella tendría la fuerza para “irse y no pecar más.”  Pero, ¿sabes lo que Jesús dijo luego?  Él dijo, “Yo Soy la luz del mundo...”
Muchos de nosotros, cuando oímos que Jesús es la luz del mundo, tenemos miedo de estar frente a Jesús porque creemos que Su luz expondrá todos nuestros pecados.  Tal vez has escuchado a predicadores decir: “¡No pienses ni por un instante que puedes ocultar tu pecado!  ¡Jesús, la luz del mundo, expondrá tu pecado ante todos!”  Muchos de nosotros pensamos que eso es lo que “la luz del mundo” hace –Él expone nuestros pecados.
Pero observa el contexto en el que Jesús declaró que Él es la luz del mundo.  Él acababa de salvar a la mujer, y exponer la hipocresía de los fariseos.  Esto me indica que la luz de Jesús en tu vida no te condena, te humilla o te avergüenza.  ¡La luz de Jesús en tu vida muestra cómo tú estás perfectamente limpio por Su sangre!  Muestra la eficacia de Su sangre, y la perfección de Su obra en el Calvario.
Amado, no tengas miedo de acercarte a la presencia de Dios.  Su luz no está ahí para exponer tus pecados.  ¡Está ahí para mostrar lo hermoso, lo radiante y lo glorioso que eres tú a causa de la obra terminada de Cristo!  Empieza a verte a ti mismo en esta luz y espera reinar en la vida porque tú has sido hecho justo y glorioso por lo que Cristo ha hecho! 
Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 10 de octubre de 2013

Lo Que La Luz Del Mundo Hace



Medite En

Otra vez Jesús les habló, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12





A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno; vete y no peques más” (Juan 8:11).  Él le dio el don de la no condenación para que ella tuviera la fuerza para “irse y no pecar más.”  Pero ¿sabe lo que Jesús dijo enseguida?  Él dijo, “Yo soy la luz del mundo...”



Muchos de nosotros, cuando escuchamos cómo Jesús es la luz del mundo, tenemos miedo de enfrentar a Jesús porque pensamos que Su luz expondrá todos nuestros pecados.  Tal vez usted ha escuchado a predicadores decir: “¡No crea usted en ningún momento que es posible ocultar su pecado! ¡Jesús, la luz del mundo, expondrá su pecado a todos!” Muchos de nosotros pensamos que eso es lo que “la luz del mundo” hace – Él expone nuestros pecados.



Pero vea el contexto en el que Jesús declara que Él es la luz del mundo.  Él acababa de salvar a la mujer y de exponer la hipocresía de los fariseos.  Esto me dice que la luz de Jesús en su vida no condena, humilla o avergüenza.  La luz de Jesús en su vida muestra cuan perfectamente limpio es usted por Su sangre!  Esto demuestra la eficacia de Su sangre y la perfección de Su obra en el Calvario.



Amado, no tenga miedo de entrar en la presencia de Dios.  Su luz no está allí para revelar sus pecados.  Está allí para mostrar lo hermoso, radiante y glorioso que usted es a causa de la obra consumada de Cristo!   Empiece a verse a sí mismo en esta misma luz y espere a reinar en la vida porque usted ha sido hecho justo y glorioso por lo que Cristo ha hecho!


Bendiciones,


Joseph Prince

miércoles, 10 de octubre de 2012

Lo Que La Luz Del Mundo Hace



Medite En

Otra vez Jesús les habló, diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12

A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús le dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11). Él le dio el regalo de la no condenación de modo que ella tendría la fuerza para “irse y no pecar más.” Pero, ¿sabe lo que Jesús dijo luego? Él dijo, “Yo soy la luz del mundo...”
Muchos de nosotros, cuando oímos que Jesús es la luz del mundo, tenemos miedo de estar frente a Jesús porque creemos que Su luz expondrá todos nuestros pecados. Tal vez usted ha escuchado a predicadores decir: “No piense ni por un instante que usted puede ocultar su pecado! Jesús, la luz del mundo, expondrá su pecado ante todos!” Muchos de nosotros pensamos que eso es lo que “la luz del mundo” hace –Él expone nuestros pecados.
Pero vea el contexto en el que Jesús declaró que Él es la luz del mundo. Él acababa de salvar a la mujer y exponer la hipocresía de los fariseos. Esto me dice que la luz de Jesús en su vida no le condena, humilla o avergüenza. La luz de Jesús en su vida muestra cómo usted está perfectamente limpio por Su sangre! Muestra la eficacia de Su sangre y la perfección de Su obra en el Calvario.
Amado, no tenga miedo de acercarse a la presencia de Dios. Su luz no está allí para mostrar sus pecados. Está allí para mostrar lo hermoso, radiante y glorioso que usted es a causa de la obra terminada de Cristo! Empiece a verse a sí mismo en esta luz y espere reinar en la vida porque usted ha sido hecho justo y glorioso por lo que Cristo ha hecho! 

Bendiciones,
Joseph Prince

 
Juan 8:11 “Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”