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lunes, 16 de marzo de 2020

¡Nada Te Hará Daño, De Ninguna Manera!


Inspiración de Gracia
Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.  (Lucas 10:19)
Hace años, mientras viajaba en un vuelo doméstico dentro de los Estados Unidos, yo estaba sentado junto a una mujer cuyo cuerpo entero estaba tenso por el miedo.  Preocupado, le pregunté si podía ayudarla de alguna manera.  Entre sollozos, ella me habló sobre su miedo a volar.  Le dije: “No te preocupes.  Yo estoy a bordo.  No va a pasarle nada al avión.”  No lo dije con orgullo.  Lo dije sabiendo que el Señor estaba a bordo del avión conmigo y que yo tendría un viaje seguro porque Él prometió que “nada nos hará daño.”
Una vez, cuando Jesús estaba en una barca con Sus discípulos, Él les dijo: ”Pasemos al otro lado.” (Marcos 4:35)  Creyendo que cruzarían hacia el otro lado, Él se durmió en la popa.  Una gran tormenta se levantó, pero no pudo despertarlo de Su sueño, solo lo despertaron los gritos de Sus discípulos aterrorizados.  Ellos habían olvidado lo que Jesús había dicho acerca de pasar al otro lado.  Ellos también habían olvidado que con Jesús en la barca con ellos, no había ninguna posibilidad de que naufragaran.  Nada podría lastimarlos, de ninguna manera porque Jesús estaba con ellos.
Incluso ser echado en un horno de fuego no pudo lastimar a tres jóvenes hebreos, porque ellos creían que Dios los liberaría.  Ellos habían proclamado al pagano rey Nabucodonosor: “Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará.” (Daniel 3:17)  Y en medio de su ardiente prueba, su libertador no solo caminó con ellos en el fuego, sino que Él también los libró de todo daño.  El rey Nabucodonosor incluso dijo: “¡Miras! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.” (Daniel 3:25)
¡Amado, en medio de tu tormenta o de tu prueba ardiente, debido a que Jesús está contigo, nada te hará daño, de ninguna manera!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 28 de febrero de 2018

Dios No Se Acordará Más De Tus Pecados

… “Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.” 
Hebreos 10:17
No sé tú, pero yo diría que Hebreos 10:17 es una muy buena noticia.  Dios ve todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— y dice: “¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!”  Las palabras “nunca más” son una doble negación fuerte en el texto griego original.  En otras palabras, Dios está diciendo: “¡Yo nunca, de ninguna manera me acordaré de tus pecados!”
¿Habrá bajado Dios sus estándares?  No, Él todavía es perfectamente santo.  Él recordó todos nuestros pecados —2,000 años atrás, en la cruz.  Cada pecado que hemos cometido o que vamos a cometer, ha sido castigado completamente en el cuerpo de Jesucristo en la cruz.  Es por eso que hoy, Dios no se acuerda más de nuestros pecados.  Por lo tanto, nosotros no deberíamos vivir conscientes de pecado.
Cada vez que nos sentimos condenados por nuestros errores pasados, Dios quiere que recordemos la cruz y digamos: “Señor Jesús, Tú fuiste sentenciado por este pecado que yo cometí.  Tú llevaste la sentencia, así que Dios no va a juzgarme por este pecado otra vez.  Tú fuiste condenado por este pecado, así que Dios no va a condenarme por el otra vez.”
Si tú no miras a la cruz, vas a permanecer consciente de pecado y vas a vivir con una expectación de juicio.  Y esa expectación de juicio va a darle al diablo la oportunidad de mantenerte pensando que Dios tiene algo en tu contra debido a tu pecado. 
Así que, acércate al lugar en el que sabes y crees que todos tus pecados fueron perdonados, y en donde fuiste hecho salvo para siempre.  Hebreos 10:12, 14 dice: “pero Él [Jesús], habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”
Tú y yo hemos sido hechos perfectos para siempre por la obra perfecta de Jesús en la cruz.  Somos perfeccionados por la completa aceptación y el deleite absoluto de Dios en la obra de Su Hijo, que ha glorificado magníficamente Su santidad.  Amado, escucha a Dios decirte: “Yo seré misericordioso.  Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades.”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 14 de abril de 2016

¡Nada Te Hará Daño, De Ninguna Manera!

Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.
Lucas 10:19

Hace algunos años, mientras viajaba en un vuelo interno dentro de los Estados Unidos, estaba sentado al lado de una mujer cuyo cuerpo estaba completamente tenso por el miedo.  Preocupado, le pregunté si podía ayudarla de alguna manera.  Entre sollozos, ella me habló sobre su temor a volar.  Yo le dije: “No se preocupe.  Yo estoy a bordo.  Nada va a pasarle al avión.”  No lo dije con orgullo.  Lo dije consciente de que el Señor estaba a bordo del avión conmigo, y que yo tendría un viaje seguro porque Él prometió que “Nada nos hará daño.”
Una vez, cuando Jesús estaba en el barco con Sus discípulos, les dijo: “Pasemos al otro lado.” (Marcos 4:35)  Creyendo que pasarían al otro lado, Él se quedó dormido en la popa.  Una gran tormenta se levantó, pero no pudo despertarlo de Su sueño, solo los gritos de Sus aterrados discípulos lo lograron.  Ellos habían olvidado lo que Jesús había dicho acerca de que ellos pasarían al otro lado.  También habían olvidado que con Jesús en el barco con ellos, no había posibilidad de que se hundieran.  Nada podía hacerles daño, de ninguna manera, porque Jesús estaba con ellos.
Aún el ser echados en un horno de fuego ardiente, no pudo hacerle daño a tres jóvenes hebreos, porque ellos creían que Dios iba a librarlos.  Ellos habían proclamado al pagano rey Nabucodonosor: “… Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará.” (Daniel 3:17)  Y en medio de la prueba ardiente, su libertador no solo caminó con ellos en el fuego, Él también los libro de todo daño.  El rey Nabucodonosor incluso dijo: “¡Mirad! Veo cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.”  (Daniel 3:25)
Amado, en medio de tu tormenta o de tu prueba ardiente, ¡nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince
                                                                                                                            
Pensamiento Del Día

¡Nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!


lunes, 16 de marzo de 2015

¡Nada Te Hará Daño, De Ninguna Manera!

Lucas 10:19
Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.
Hace algunos años, mientras viajaba en un vuelo interno dentro de los Estados Unidos, estaba sentado al lado de una mujer cuyo cuerpo estaba completamente tenso por el miedo.  Preocupado, le pregunté si podía ayudarla de alguna manera.  Entre sollozos, ella me habló sobre su temor a volar.  Yo le dije: “No se preocupe.  Yo estoy a bordo.  Nada va a pasarle al avión.”  No lo dije con orgullo.  Lo dije consciente de que el Señor estaba a bordo del avión conmigo, y que yo tendría un viaje seguro porque Él prometió que “Nada nos hará daño”.
Una vez, cuando Jesús estaba en el barco con Sus discípulos, les dijo: “Pasemos al otro lado” (Marcos 4:35).  Creyendo que pasarían al otro lado, Él se quedó dormido en la popa.  Una gran tormenta se levantó, pero no pudo despertarlo de Su sueño, solo los gritos de Sus aterrados discípulos lo lograron.  Ellos habían olvidado lo que Jesús había dicho acerca de que ellos pasarían al otro lado.  También habían olvidado que con Jesús en el barco con ellos, no había posibilidad de que se hundieran.  Nada podía hacerles daño, de ninguna manera, porque Jesús estaba con ellos.
Aún el ser echados en un horno de fuego ardiente, no pudo hacerle daño a tres jóvenes hebreos, porque ellos creían que Dios iba a librarlos.  Ellos habían proclamado al pagano rey Nabucodonosor: “… Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará” (Daniel 3:17).  Y en medio de la prueba ardiente, su libertador no solo caminó con ellos en el fuego, Él también los libro de todo daño.  El rey Nabucodonosor incluso dijo: “¡Mirad! Veo cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses”  (Daniel 3:25).
Amado, en medio de tu tormenta o de tu prueba ardiente, ¡nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!
Pensamiento Del Día

¡Nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!


sábado, 3 de enero de 2015

Dios No Se Acordará Más De Tus Pecados

Hebreos 10:17
… “Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades.”
No sé tú, pero yo diría que Hebreos 10:17 es una muy buena noticia.  Dios ve todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— y dice: “… ¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!”  Las palabras “nunca más” son una doble negación fuerte en el texto griego original.  En otras palabras, Dios está diciendo: “¡Yo nunca, de ninguna manera me acordaré de tus pecados!”
¿Habrá bajado Dios sus estándares?  No, Él todavía es perfectamente santo.  Él recordó todos nuestros pecados —2,000 años atrás, en la cruz.  Cada pecado que hubimos cometido o que vamos a cometer, ha sido castigado completamente en el cuerpo de Jesucristo en la cruz.  Es por eso que hoy, Dios no se acuerda más de nuestros pecados.  Por lo tanto, nosotros deberíamos no ser conscientes de pecado.
Cada vez que nos sentimos condenados por nuestros errores pasados, Dios quiere que recordemos la cruz y digamos: “Señor Jesús, Tú fuiste sentenciado por este pecado que yo cometí.  Tú llevaste la sentencia, así que Dios no va a juzgarme por este pecado.  Tú fuiste condenado por este pecado, así que Dios no va a condenarme por el.”
Si tú no miras a la cruz, vas a ser consciente de pecado y vas a vivir con una cierta expectación de juicio.  Y esa expectación de juicio va a darle al diablo la oportunidad de mantenerte pensando que Dios tiene algo en tu contra debido a tu pecado. 
Tú debes acercarte al lugar en el que sabes y crees que todos tus pecados fueron perdonados, y en donde fuiste hecho salvo eternamente.  
Hebreos 10:12, 14 dice: “pero Él [Jesús], habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”
Tú y yo hemos sido hechos perfectos para siempre por la obra perfecta de Jesús en la cruz.  Somos perfeccionados por la completa aceptación y el deleite perfecto de Dios en la obra de Su Hijo, que ha glorificado magníficamente Su santidad.  Amado, escucha a Dios decirte: “Yo seré misericordioso.  Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades.”

Pensamiento Del Día


Cada pecado que hemos cometido o que vamos a cometer ha sido castigado completamente en el cuerpo de Jesucristo en la cruz.