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viernes, 12 de agosto de 2016

Permanece Firme En La Fe

Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  Pero resistidle firmes en la fe...
1a Pedro 5:8-9

Cuando yo era un adolescente, me enseñaron que si yo quería resistir al diablo, tenía que reprenderle.  Así que, cuando un mal pensamiento venía a mi mente, o yo era tentado, me hallaba a mí mismo diciendo: “¡Te resisto diablo en el nombre de Jesús!  ¡Te ato, diablo!  ¡Vete lejos de mí, diablo!  ¡Te reprendo en el nombre de Jesús!”
Esto siguió así, hasta que Dios me mostró un día que aunque yo había “resistido” al diablo, ¡yo había pasado más tiempo hablando con él, que con Dios!  Yo estaba viviendo más consciente del diablo, que de Dios, a lo largo del día.
Revisé la Palabra de Dios y me di cuenta de que resistimos al diablo, no al enfocarnos en resistirle, sino al ser establecidos en la fe de que hemos sido hechos justos ante Dios por medio de la sangre de Jesús, al creer que somos la justicia de Dios en Cristo.  (2a Corintios 5:21)
Si, el diablo continuará recordándote tus errores, tus faltas y tus pecados.  Y te dirá que a causa de esas cosas, tú no puedes recibir tu sanidad, que tienes que pagar por tus errores, o que algo malo le sucederá a tu familia.  Él te acusará, te condenará y tratará de persuadir tu corazón para creer que él puede hacerte cosas malas.
Pero la verdad es que el diablo no puede imponer nada en tu vida, si no ha persuadido tu corazón.  Y tu corazón no puede ser persuadido si está “firme en la fe”, si está establecido en la justicia.  Dios dice que una vez tú estás establecido en justicia, “En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti”.  (Isaías 54:14)
Así que, ahora que mi corazón está establecido en justicia, yo puedo declarar con confianza: “Si, puede que yo tenga esos problemas en mi vida, pero yo no soy culpable a los ojos de Dios.  A los ojos de Dios yo soy justificado por fe, a causa de lo que Cristo ha hecho.  ¡Yo soy justo por la sangre de Cristo!”  Mi amigo, ¡así es como se resiste al diablo y te  haces indevorable!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Nosotros resistimos al diablo, no al enfocarnos en resistirle, sino al permanecer firmes en la fe de que somos la justicia de Dios en Cristo.


miércoles, 23 de marzo de 2016

Convéncete A Ti Mismo, No A Dios

Porque decía: Si tan sólo toco Sus ropas, sanaré.
Marcos 5:28

Con una gran multitud a Su alrededor, Jesús fue tocado por muchas personas ese día (Marcos 5:31), pero solo el toque de una mujer provocó respuesta en Él.  Y su toque, desató sanidad instantánea en su cuerpo, liberándola de una enfermedad que la había atormentado durante 12 años.
¿Quieres saber cómo tocar a Dios y recibir el milagro que necesitas?
Cuando la mujer escuchó que Jesús venía a su aldea, se dijo a sí misma: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  En el camino a ver a Jesús, ella probablemente se dijo a sí misma varias veces: “Si toco Sus ropas, sanaré.  Voy a ser curada.”  No sabemos durante cuánto tiempo ella se estuvo diciendo esto a sí misma, pero ella estaba convencida de que Jesús la sanaría.
Si tú estás enfermo, convéncete a ti mismo  que Jesús es tu sanador y que por Sus heridas tú eres sano.  No necesitas convencer a Dios.  No es Él quien necesita ser persuadido, ¡porque Su bendición ya está sobre ti!  Eres tú quien necesita ser persuadido de que Dios ya te ha dado tu milagro.  Esa es la razón por la que tú confiesas Su Palabra —para convencerte a ti mismo, no a Dios, para persuadir tu corazón, no el Suyo.
Algunas personas confiesan su fe a otros, para convencer a Dios indirectamente.  Por ejemplo, si están creyendo a Dios por sanidad, van por todos lados diciendo a sus amigos: “Yo estoy creyendo a Dios por sanidad.”  Ellos están realmente tratando de convencer o persuadir a Dios para que los sane.  Le están diciendo a Dios: “Le he dicho a muchas personas lo que estoy creyendo que recibiré de Ti.  Sería muy vergonzoso si Tú no haces que eso suceda.”  Su confesión procede de incredulidad y está siendo utilizada para manipular a Dios.
Está bien decírselo a otros si quieres, para que ellos puedan respaldarte en fe por tu milagro.  Pero no lo hagas para probarle tu fe a Dios y convencerlo.  Tú solo necesitas convencerte a ti mismo de que Dios te ama y que se deleita en bendecirte.  Di para ti mismo: “Por Sus heridas yo soy sano.  Yo no sufriré falta de ningún bien.  ¡Yo soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!”  Y deja que Dios se haga cargo del resto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Eres tú quien necesita ser persuadido de que Dios ya te ha dado tu milagro.


domingo, 6 de octubre de 2013

No Necesita Ser Persuadido



Medite En

... Y él, tomándolo de la mano, lo sanó, y lo despidió.
Lucas 14:4

Jesús estaba en la casa de uno de los principales de los fariseos en el día de reposo para comer pan, y Él estaba siendo vigilado de cerca.  Imagine ser invitado a la casa de alguien para la cena sólo para que el anfitrión y sus amigos puedan inspeccionarle y encontrar defectos en usted!

A pesar de las circunstancias desfavorables, nada podía detener que la bondad en el corazón de Jesús se manifestara.  La Biblia dice que “frente a Él estaba un hombre hidrópico” (Lucas 14:2).  Jesús no podía ver a este hombre enfermo y simplemente olvidarse de él.  Él quería sanar al hombre a pesar de que sabía que las personas alrededor de Él estaban en contra suya.

Así que Jesús habló a los fariseos diciendo: “¿Es lícito sanar en el día de reposo, o no?”  Los incompasivos y legalistas fariseos guardaron silencio.  Me encanta lo que Jesús hizo seguidamente: “Él tomándolo de la mano, lo sanó, y lo despidió.”  ¡Directo al punto!   Luego, Jesús se dirigió a los fariseos, y les dijo: “¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey en un hoyo en día de reposo, y no lo saca inmediatamente?” (Lucas 14:5).

Observe la palabra “inmediatamente”.  Para el Señor, un enfermo es como alguien en un hoyo que requiere ayuda inmediata.  Así es como el Señor ve a las personas que están enfermas.  Él los ve como necesitando atención inmediata.

Mi amigo, si usted está enfermo hoy, Jesús le quiere en buen estado.  Él no va a decir: “Hoy es Mi día de descanso.  Regrese mañana.”  No, Su mano derecha está extendida y lista para sacarle del hoyo.  Él no necesita ser persuadido.  Acérquese en fe y tome posesión de Su amorosa, mano poderosa!


Bendiciones,
Joseph Prince


Lucas 14:2, 5  “2Y allí, frente a El, estaba un hombre hidrópico… 5Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey en un hoyo en día de reposo, y no lo saca inmediatamente?”