recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 24 de mayo de 2019

Tiempo Y Ocasión

Medita En
… Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.  (Eclesiastés 9:11, RVR60)
Quiero que sepas cómo “el tiempo y la ocasión” pueden sucederte a ti.  Permíteme mostrarte lo que el idioma hebreo original revela acerca de cómo esto puede ser tu realidad.
La palabra hebrea para “tiempo” es la palabra eth, que significa tiempo o estación.  Las palabras hebreas para “ocasión” y “acontecen” son pega y qarah.  Unidas con eth, estas presentan una imagen no de sucesos aleatorios, sino de “sucesos correctos” que dependen de la orquestación del Señor.  Es desafortunado que la palabra “ocasión” sea utilizada en la traducción al español.  Cuando tú lees “tiempo y ocasión acontecen a todos”, da la impresión de sucesos aleatorios, situaciones que suceden como si fuera por “suerte”.
Pero si estudias la raíz de la palabra pega en las Escrituras, verás que proviene de la palabra paga, que en realidad significa hacer intercesión u orar.  Déjame enseñarte en este punto un principio de interpretación de la Biblia llamado la Ley de la Primera Mención.  Cuando estés estudiando una palabra, busca la primera vez que esta aparece en la Biblia.  Hay mucha verdad espiritual e importancia en la primera aparición de esa palabra en la Biblia.
Aplicando este principio a la palabra paga, vemos en la Biblia que la primera vez que se utiliza es en Génesis 23:8, en donde significa “interceder”.  La misma palabra también es utilizada en Isaías 53:12 (NTV), en donde dice que el Señor “intercedió por los transgresores”.
La otra palabra hebrea, qarah, se utiliza a menudo en otras partes de la Biblia para explicar los sucesos ordenados por Dios.  Por lo tanto, “ocasión” y “acontecen” deberían traducirse con más precisión como “oportunidades por las que se ha orado” o “sucesos por los que se intercedió”.  Cuando se combinan eth y pega qarah aquí, se está refiriendo a sucesos en el tiempo y lugar correctos, o estar en el lugar correcto en el momento correcto, haciendo las cosas correctas, como resultado de oración.  Qué maravillosa bendición para poseer, la cual se desencadena simplemente al venir a nuestro amoroso Padre celestial y expresar nuestra dependencia de Su protección sobre nosotros y nuestras familias.  Yo quiero que esta bendición esté activa sobre mi todos los días, ¿la deseas tú?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 23 de mayo de 2019

No Temerás


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“No temas, porque Yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo Soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.  (Isaías 41:10)
Cuando el Salmo 91 dice que no debemos tener temor de “la pestilencia que anda en tinieblas”, se refiere a todo brote epidémico, todo virus y toda enfermedad mortal.  Cuando menciona “la destrucción que hace estragos en medio del día”, cubre todos los accidentes y destrucción exterior.  Cuando habla de “la flecha que vuela de día”, cubre todos los proyectiles, incluso los misiles modernos que pueden derribar aviones.
¿Sabes lo que significa que algo “ande en tinieblas?  Los médicos pueden decirte que no saben qué enfermedad se está desarrollando en tu cuerpo.  Pero, como hijo de Dios, tú puedes reclamar Su promesa de inmediato y decir: “Yo no temeré a la enfermedad que anda en tinieblas”.  Hazte los controles médicos necesarios y consulta a los profesionales médicos, pero hazlo sin temor.  Hazlo con tu Jehová Shalom.  Cuando tú tomas a Dios como tu Jehová Shalom, esto es lo que Él te dice: “No temas, no morirás”.
Hace algunos años, hubo un brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS) en mi país, Singapur.  Una joven se infectó mientras estaba en el extranjero y desencadenó una serie de transmisiones después de regresar a Singapur.  El mortal virus del SARS infectó a otras 238 personas.  Lamentablemente, 33 de ellos murieron.  Fuera de Singapur, más de 20 países informaron infecciones por el virus.  Fue una epidemia global.
Una pesada nube de temor cubrió a toda la nación durante este tiempo.  Todos los días, los medios de comunicación informaban sobre nuevas infecciones y muertes.  Parecía que la propagación del virus era imparable.  Más específicamente, un informe indicó: “El impacto más inmediato de la nueva enfermedad fue el temor.  La gente se quedó más en casa y evitó los lugares públicos o concurridos, como piscinas y centros comerciales.  Muchos también reprimieron su pasión por viajar y dejaron de lado sus planes de viaje”.  Pero como iglesia local, nosotros continuamos realizando nuestros servicios, los cuales atrajeron una asistencia regular de más de 8,000 personas en ese momento.
Durante ese período, yo prediqué firmemente sobre la Oración de Protección que encontramos en el Salmo 91, y la iglesia incluso entregó pequeñas tarjetas con el Salmo 91 impreso en ellas, para alentar a nuestra congregación a hacer esta oración todos los días.  Yo prediqué por fe acerca de Jehová Shalom y declaré que como iglesia, la palabra del Señor para nosotros en medio de la epidemia del SARS fue lo que Él le dijo a Gedeón: “No temas, no morirás”. (Jue. 6:23)  Por la maravillosa gracia de Dios, ni una sola persona que asistía a nuestra iglesia regularmente murió a causa de este virus mortal.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 22 de mayo de 2019

Gracia Cuando Menos La Mereces


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Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe.  (Filipenses 3:9)
La gracia de Dios es Su favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos.  Cuando Dios te responde en tu momento más indigno, eso es gracia.  ¡Ese es Su asombroso favor inmerecido!  En tu momento más bajo, en tu hora más oscura, Su luz brilla para ti y tú te conviertes en un receptor de Su favor inmerecido, y un receptor de favor no puede evitar el deseo de extender esa gracia a los demás.
Amigo, en y por nosotros mismos, no merecemos nada bueno.  Pero debido a que estamos en Cristo y en Su justicia, Dios no retendrá ninguna bendición de nuestras vidas hoy.  Nuestra parte es no luchar con nuestras propias obras y ser independientes de Dios, sino enfocarnos en recibir de Él todo lo que necesitamos.
Creo que cuanto más consciente de justicia tú estés, más experimentarás el favor inmerecido de Dios.  Cuando la voz de descalificación venga a recordarte todas las áreas en las que fallas, ese es el momento de recurrir a Jesús, que te califica, y escuchar Su voz.  ¡Esa es la verdadera batalla de la fe!  La batalla de la fe es luchar para creer que tú eres hecho justo por la fe y no por las obras.  Pablo, hablando de sus propios logros bajo la ley, dijo que los contaba todos “como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe”. (Filipenses 3:8–9)
De manera que hay claramente dos tipos de justicia en la Biblia: (1) Una justicia que viene de tu obediencia y de ti tratando de ganar esa manera de alcanzarla.  (2) Una justicia que viene de la fe en Jesucristo.
Solo uno de estos tiene un fundamento sólido e inquebrantable.  Uno se basa en ti y en tu capacidad de guardar la ley, mientras que el otro se basa en la Roca de los siglos —Jesucristo.  Uno solo puede darte la confianza para pedir el favor de Dios ocasionalmente, dependiendo de lo bien que tú creas que lo estás haciendo.  El otro, te da la confianza para acceder a Su favor inmerecido TODO EL TIEMPO, incluso cuando sientes que eres completamente inmerecedor.
¿De qué quieres depender a la hora de la verdad —de tu justicia vacilante o de la justicia de Jesús perfecta y sólida como roca?  Es tu fe en la justicia de Jesús la que te da el derecho al favor inmerecido de Dios.  Hoy, debido a lo que Jesús hizo en la cruz, tú puedes esperar que te sucedan cosas buenas.  Puedes pedirle cosas grandes a Dios y llegar al destino bendito que Él tiene para ti y tu familia.  ¡Su justicia es tu derecho al favor inmerecido de Dios!  ¡No permitas que ninguna voz de acusación te diga lo contrario!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince