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lunes, 20 de octubre de 2014

Rectamente Perdonados y Justificados

Medita En 

… todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.  
Romanos 3:23-24 
 
Dios no nos justifica y bendice por fundamentos de piedad o misericordia.  Él lo hizo por un fundamento mucho mayor – el fundamento de indiscutible gracia y justicia.  Él entregó a Su Hijo, Jesucristo.  En la cruz, Dios a Él que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios Él (2 Corintios 5:21).  Dios juzgó a Jesús, castigándolo a Él con nuestros castigos, enfermedades y maldiciones.  Jesús llevó todo sobre Sí Mismo y lo sufrió todo en persona, y exclamó: "¡Consumado es!" (Juan 19:30). 

Jesús pagó el precio más alto, para que Dios pudiera legalmente y justamente perdonarnos, justificarnos y bendecirnos.  Hoy, si el enemigo le susurra, “Te mereces estar en este problema a causa de lo que hiciste el año pasado”, usted con audacia puede declarar: “En la cruz, Jesús tomó todo lo malo que me merecía y me dio Su justicia y Sus bendiciones.  A causa de lo que Él hizo por mí, mis pecados son perdonados, yo soy justificado, ¡y por Su sangre tengo derecho de sanidad, salud, plenitud, provisión y éxito!" 

Amado, si Jesús sufrió y murió para que tú tengas todas las bendiciones de Dios, cree en Su obra terminada, ¡y echa mano de estas bendiciones!  Cree y declara sobre tí mismo: “Yo soy perdonado, justificado, sanado y abundantemente bendecido en base al fundamento sólido de la gracia y justicia de Dios”.  

Bendiciones, Joseph Prince 


domingo, 19 de octubre de 2014

‘Ahora Sé Que Me Amas’

Medita En 

 Y el Ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, ya que no Me has rehusado tu hijo, tu único. 
Génesis 22:12 

 
La historia de Abraham sacrificando a Isaac es realmente acerca de Dios sacrificando a Su Hijo, Su único Hijo, a quien Él ama.  Dios entregó a Jesús en el Monte Calvario que está en la misma cordillera.  Así que cuando leas acerca de Isaac subiendo la montaña con la madera en la espalda, mira a Jesús subiendo al Monte Calvario con la cruz sobre Su espalda. 

Isaac dijo esto a su padre: “Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”  Y Abraham respondió: “Dios proveerá para Sí el cordero para el holocausto, hijo mío” (Génesis 22: 7-8).  Y Dios de hecho proveyó un carnero para el sacrificio.  Una vez más, esta es una imagen de Jesucristo, el Cordero que fue provisto por Dios para quitar el pecado del mundo.  ¡En lugar de nosotros morir por nuestros pecados, Jesús murió en nuestro lugar! 

Ahora, mira lo que el Ángel del Señor le dijo a Abraham cuando él estaba a punto de sacrificar a Isaac: "... no lastimes al muchacho de ninguna manera, porque Yo sé que Dios es el primero en tu vida –no me rehusaste incluso a tu hijo amado."  ¿Cómo le demostró Abraham a Dios que Él era el primero, que amaba a Dios más que a cualquier otra cosa?  Él no retuvo de Dios a su amado hijo único. 

De la misma manera, cuando tú mires a la cruz hoy y veas a Jesús sangrando y muriendo allí, tú puedes decirle a Dios: "Ahora sé que Tú me amas, porque no me has rehusado a Tu Hijo, Tu único hijo."  La cruz demuestra Su amor por ti.  ¡Vive la vida sabiendo lo mucho que Dios te ama porque Él voluntariamente dio a Jesús por ti!  

Bendiciones, Joseph Prince 


sábado, 18 de octubre de 2014

Jesús Hace Cambios Reales

Medita En 

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 
Filipenses 4:6 

¿Alguna vez trataste de cambiar a una persona que te importa?  Lo que necesitamos comprender es que la gente no es transformada a través de amenazas o intimidación.  Tampoco es transformada por molestos regaños o burlas.  Sólo Dios puede verdaderamente transformar a una persona. 

Mi amigo, lo que todo regaño, amenaza o molestia del mundo no puede hacer, Jesús si puede.  Y cuando Jesús transforma a una persona, ese cambio es real.  No es modificación del comportamiento, sino transformación del corazón –¡desde adentro hacia afuera! 

Todos nuestros esfuerzos propios para tratar de cambiar a una persona no van a funcionar.  El cambio que se produce por nuestras maquinaciones y manipulaciones no durará.  Tal vez has estado molestando a un ser querido, tratando de cambiarle para mejor, pero sin resultados, y te estás sintiendo frustrado, ansioso y desesperado.  Lo mejor que puedes hacer es dejarlo ser y dejar que Dios se encargue.  Deja de molestarle y lleva el asunto a Dios en oración, y obsérvalo a Él hacer una obra profunda y perfecta en tu ser querido, ¡tanto que te sorprenderá!  

Bendiciones, Joseph Prince