recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

domingo, 3 de marzo de 2019

“¡Cristo Me Ama! Bien Lo Sé”

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El Señor se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué Mi misericordia.”  (Jeremías 31:3)
Escuché la historia de un ministro de Oregón que fue asignado para dar consejería en una institución mental estatal.  Su primera asignación fue a una celda acolchada que albergaba pacientes trastornados y apenas vestidos.  Ni siquiera podía hablar con los internos, mucho menos aconsejarlos —las únicas respuestas que recibía eran gemidos, quejidos y risas demoníacas.
Luego el Espíritu Santo lo impulsó a sentarse en el centro de la habitación y durante una hora completa simplemente cantar el famoso himno infantil que dice: “¡Cristo me ama! Bien lo sé, Su Palabra me hace ver, que los niños son de Aquel, quien es nuestro amigo fiel.”  Nada sucedió al final de ese primer día, pero durante semanas él fue persistente y cantó la misma melodía, cada vez con mayor convicción: “¡Sí, Cristo me ama! ¡Sí, Cristo me ama! ¡Sí, Cristo me ama! La Biblia dice así.”
A medida que los días pasaban, los pacientes comenzaron a cantar con él uno por uno.  Sorprendentemente, al final del primer mes, treinta y seis de los pacientes gravemente enfermos fueron trasladados del área de alta dependencia, al área de cuidado personal.  Dentro del período de un año, todos menos dos fueron dados de alta de la institución mental.
Como uno de los himnos más conocidos y queridos de todos los tiempos, la popularidad actual de este himno se encuentra en su sucinta elegancia al revelar el corazón de Jesús.  Es importante reconocer que, independientemente de las dificultades, los fracasos y las ofensas que uno pueda estar enfrentando, el amor de Jesús permanece constante.
“¡Cristo me ama!  Bien lo sé.”
¿Cómo es eso?
“La Biblia dice así.”
Tan simple, pero tan poderoso.
Ya sea que lo sientas o no, el constante amor de Jesús por ti descansa en la verdad y en el fundamento de Su Palabra inamovible.  Ésta proclama que Su amor por ti y por mí se basa plena y completamente en Él —en Sus promesas, Su obra y Su gracia.  Hoy, deja que la sanidad y el descanso para tu alma vengan a medida que permites que tu corazón esté anclado en esta verdad.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de marzo de 2019

El Vasto Océano De Su Provisión Abundante

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Pues, si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo.  (Romanos 5:17, NVI)
En Romanos 5:17, Pablo nos da la clave para reinar en la vida.  Ésta se encuentra en RECIBIR la abundancia de la gracia de Dios y Su don de la justicia.
Algo sucede cuando recibes la abundancia de la gracia de Dios, así que deja de depender de tus propios esfuerzos y apóyate por completo en Su gracia.  En el momento en que tú te rindes y dices: “Señor, yo no puedo, pero Tú puedes.  Hoy, descanso en Tu favor inmerecido”, cualquier presión que esté sobre ti desaparece en el vasto océano de Su provisión abundante.
Muchas veces, mientras voy conduciendo hacia la iglesia el domingo por la mañana, siento la presión de predicar un buen mensaje.  La presión es real —¡más de 20,000 personas de mi congregación llegan esperando ser bien alimentadas!  Ahí es cuando me vuelvo a Jesús y recibo la abundancia de  Su gracia.  Le digo: “Señor, hoy, ¡Tú eres mi predicador invitado!  Yo descanso en Ti.  Habla Tú.  Aliméntalos Tú.  ¡Provéeles Tú!  ¡Toma el control Tú y yo te veré actuar!  ¡En el momento en que lo suelto todo a Él, Su gracia y Su provisión se aceleran!  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de marzo de 2019

Tener La Esperanza Verdadera De La Biblia

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“Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú, Dios en los cielos? ¿Y no gobiernas Tú sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay poder y fortaleza y no hay quien pueda resistirte.”  (2 Crónicas 20:6)
Cuando se enfrentaba a lo que parecía ser una destrucción segura, el rey Josafat se dispuso a buscar al Señor.  El versículo de hoy es parte de su oración.
Observa cómo en vez de destacar sus temores ante el Señor y lamentarse sobre cuán amenazado se sentía su pequeño pueblo a causa de sus enemigos, Josafat centró su oración y sus pensamientos en cuán grande y poderoso es realmente su Dios.  Él proclamó confiadamente que “no hay quien pueda resistir” al Señor —¡ninguno!  En una situación desesperada, él esperaba en el Señor.
¡A eso le llamo la esperanza de la Biblia!  Esperanza es una hermosa palabra en la Biblia.  Esperanza en el Nuevo Testamento es la palabra griega elpis, que se define como una “expectativa favorable y confiada” o “la feliz anticipación del bien”.  Esto significa que cuando tú esperas en el Señor, hay alegría en tu semblante (esto es, una sonrisa en tu rostro).  Existe una confianza segura en tu corazón de que por sombrías que parezcan las circunstancias, eso no se ha acabado.
Desafortunadamente, la palabra "esperanza" tal como se usa en nuestra lengua vernácula moderna, es completamente diferente y algunas veces, incluso contraria a la manera en que la Biblia la define.  Cuando decimos cosas como: "Espero obtener el trabajo", nuestro uso de la palabra connota incertidumbre, duda y ambivalencia.
La Palabra de Dios declara que “esta esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios”. (Rom. 5:5, NTV)  Nosotros podemos tener esperanza verdadera —una expectativa gozosa y confiada del bien— ¡cuando creemos correctamente cuán intensamente nos ama Dios!  Existe una correlación directa y proporcionada entre la esperanza y el creer correctamente en el amor de Dios por ti.  La esperanza brota en tu corazón cuando crees que Dios te ama.
No importa cuán adversas parezcan tus circunstancias hoy, pon tu confianza en el Señor.  Cree que Dios está trabajando detrás de escenas en tu nombre y que Él está cambiando la situación para tu bien. (Ver Rom. 8:28)  Todos Sus abundantes recursos celestiales, Su poder, Su sanidad, Su restauración, Su liberación, Su provisión, Su favor, Su ayuda, Su consuelo y Su amor, están contigo y de tu lado, esperando ser desatados sobre ti.  ¡El Señor tu Dios abrirá las ventanas del cielo sobre tu vida y derramará para ti una bendición tal que no habrá espacio suficiente para recibirla!  Cuando nuestra esperanza y nuestra confianza están completamente en Él, nosotros podemos contar con Sus promesas para con nosotros.  Esta esperanza nunca decepciona, lo cual significa que tus mayores victorias están delante de ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince