recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

domingo, 17 de mayo de 2020

¿Leíste Las Buenas Noticias Hoy?


Inspiración de Gracia
… buscad primero el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  (Mateo 6:33)
Dios no quiere que tú tomes el periódico a primera hora de la mañana y leas todas las malas noticias del mundo.  Él sabe que si haces eso, tu corazón estará lleno de preocupaciones, ansiedades e incluso temores.
Esto le sucedió a una madre que estaba leyendo en el periódico que los niños de China que estudian en nuestras escuelas locales se estaban convirtiendo en los mejores estudiantes.  Ella escribió a la prensa expresando sus preocupaciones acerca de la dura competencia que sus hijos tendrían que enfrentar por parte de estos estudiantes, incluso por los mejores trabajos en Singapur en el futuro.
Cuando tú estás leyendo los periódicos, revistas, revistas médicas, informes económicos, viendo películas o navegando en Internet todo el tiempo, entonces estás obteniendo tu “alimento” de estas fuentes en lugar de la Palabra de Dios.  Ahora, yo no estoy en contra de estas cosas.  Pero si tú constantemente te alimentas solo de cosas terrenales que no pueden satisfacerte, vas a llenar tu corazón y tu mente de preocupaciones y ansiedades.
Jesús no quiere que tú termines preocupándote por tu vida —lo que comerás, beberás o usarás— ya que estas son las cosas que los gentiles (las personas del mundo) buscan.  Él dice que Su Padre celestial sabe muy bien que tú necesitas estas cosas. (Ver Mateo 6:31–32)
Es por eso que Él promete que si tú buscas primero Su reino y Su justicia, todas estas cosas que el mundo busca se te añadirán.  ¡No solo te serán dadas, sino que se te añadirán, lo que significa un incremento en cantidad y en calidad!
Si tú estás enfrentando escasez, no busques los bienes materiales.  Busca a Dios tu proveedor.  Si estás enfermo, no busques la “cura.”  Busca a Dios tu sanador.
Amigo, no tomes el periódico ni llames a tu amigo a primera hora de la mañana para hablar sobre las últimas malas noticias.  En vez de eso, toma tu Biblia y lee todas las buenas noticias que Dios tiene para ti este día.  Y a medida que tú buscas primero el reino de Dios y Su justicia, ¡todas las cosas que el mundo persigue, te serán añadidas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 16 de mayo de 2020

Azotado Por Tu Plenitud


Inspiración de Gracia
… y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Bajo la ley romana en los tiempos bíblicos, un criminal podía ser azotado por un delito menor y luego ser puesto en libertad, o ser crucificado inmediatamente si era culpable de un delito mayor.  Pero Jesús fue azotado y crucificado.  Poncio Pilato esperaba que después de haber azotado a Jesús y de presentar Su cuerpo ensangrentado a la gente, ellos estuvieran satisfechos y dispuestos a dejarlo ir.  Pero la gente no lo estaba y en cambio, exigió Su crucifixión.
No pienses ni por un momento que la gente tenía el poder de infligir tal sufrimiento a Jesús.  Todo era parte del plan de Dios y la flagelación o azote, era necesaria porque solo por Sus llagas fuimos sanados.
El látigo romano usado para la flagelación estaba hecho de correas de cuero incrustadas con ganchos de vidrio, hueso y metal.  Con solo un golpe, el instrumento debe haberse envuelto alrededor del cuerpo de Jesús, causando que el vidrio, los huesos y los ganchos cortaran Su carne profundamente.  Y cuando el látigo fue jalado de vuelta, los ganchos deben haber despojado Su carne, dejando al descubierto Sus músculos y huesos.  De hecho, el salmista dice: “Me horadaron las manos y los pies. Puedo contar todos Mis huesos. Ellos Me miran, Me observan” (Salmos 22:16–17), y “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.” (Salmos 129:3)
Aunque 39 era el número máximo de veces que uno podía ser azotado de acuerdo con la ley judía, yo creo que Jesús fue azotado más veces que eso porque los romanos, que probablemente no considerarían la ley judía, fueron quienes llevaron a cabo la flagelación.
Cualquiera que fuera el caso, de igual manera Su espalda se habría reducido a una masa de carne ensangrentada y mutilada.  Ese día, la sangre de Jesús fluyó libremente de Su cuerpo para tu liberación de todo tipo de enfermedad y aflicción física.  Dios permitió que cada uno de esos azotes cayera sobre el cuerpo de Su Hijo para que tu cuerpo no tuviera que ser azotado por las enfermedades.
Amigo, si tú estás enfermo o sufres de alguna condición física, debes saber que Jesús tomó la flagelación como el pago completo para que tú fueras libre de esa enfermedad y condición física.  Él llevó esos azotes para que, hoy, no haya enfermedad y no tengas que soportar ningún dolor.  ¡Por Sus llagas tú has sido sanado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 15 de mayo de 2020

Cree Primero Y Lo Verás


Inspiración de Gracia
… así como has creído, te sea hecho…  (Mateo 8:13)
Es posible que hayas escuchado a algunas personas decir: “¿Cómo puedo creer si no lo veo?  Si tan solo pudiera verlo o sentirlo, ¡podría creer que algo está sucediendo!”
La mujer con el problema del flujo de sangre que vino a Jesús podría haber sentido lo mismo.  Durante 12 largos años, había pasado de un médico a otro, probando todas las curaciones imaginables que podían ofrecerle.  Ella no solo empeoró, sino que terminó perdiendo todo su dinero con esos médicos y sus “curas.”
Entonces, algo le sucedió cuando ella “oyó hablar de Jesús.” (Marcos 5:27)  Ella comenzó a creer que Él podía curarla y que la curaría, hasta el punto en que ella dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.” (Marcos 5:28)  Actuando según lo que creía, ella se dirigió a Jesús y tocó Su manto.  Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.  Jesús, su verdadero médico, también la declaró sanada.
Amado, Dios quiere que sepas que cuando tú le creas, vas a ver tu milagro.  Lo que estás creyendo que Él puede hacer, lo vas a recibir.  Cuando una miembro de nuestra iglesia perdió su billetera en una piscina, ella oró junto con su esposo, declarando que estaban creyendo que Dios le restituiría lo que había perdido.  Un día después, no en la piscina, sino a sus pies en el auto, ¡ella encontró su billetera!  Ella simplemente estaba creyendo que Dios restituiría lo que perdió y vio la restitución.
En otro caso, una mujer que tenía cáncer de piel usaba mangas largas todo el tiempo para ocultar su condición a los demás.  Durante uno de los campamentos de nuestra iglesia, ella pasó al frente por oración, creyendo en Dios por su sanidad.  Después de que uno de nuestros pastores, el pastor Henry, orara por ella, ella regresó a su habitación, se arremangó la ropa, ¡y vio que todas las cicatrices cancerosas en sus brazos habían desaparecido!  Más tarde, su médico confirmó que ella había sido sanada de cáncer de piel.  Ella le creyó a Dios por sanidad y la vio.
El mundo dice: “A menos que pueda verlo o sentirlo, no voy a creerlo.”  Pero Dios dice: “Si tú lo crees, lo vas a sentir.  De hecho, si tú lo crees, ¡lo vas a ver!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince