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jueves, 13 de noviembre de 2014

Trabaja Sin La Maldición Del Estrés

Medita En

Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era Su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Lucas 22:44
Dios le dio a Adán un trabajo antes de que cayera en pecado.  Adán tenía que cuidar del jardín del Edén.  Así que, el hombre estaba destinado a trabajar.  El trabajo era parte de su estado bendito.  Pero a causa del pecado de Adán, llegó la maldición.  Dios le dijo a Adán: “Maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida... Con el sudor de tu rostro comerás el pan ...” (Génesis 3:17-19).  Así, para el hombre, trabajar se convirtió en algo estresante.  Tenía que dolerle y sudar para comer de la tierra.
Mi amigo, ¿estás hoy adolorido y estresado en el trabajo?  ¿Estás trabajando largas horas, sin obtener los resultados deseados?  La buena noticia es que Jesús te ha redimido de la maldición del estrés (tensión).   ¿Cuándo ocurrió esto?  Bueno, esto sucedió cuando el Señor estaba en otro jardín –el huerto de Getsemaní.
La Biblia nos dice que “estando en agonía, Él oraba más intensamente.  Entonces era Su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lucas 22:44).  La sangre de Jesús tocó el suelo que estaba maldito.  Sabemos que Su sangre tiene una cualidad redentora, así que, ¡Él nos redimió de la maldición del estrés!
Amado, tú tienes el derecho comprado con sangre, de tener una vida de trabajo que no es estresante, sino llena de la gracia de Dios y Sus bendiciones.  Así que, empieza a confesar el favor de Dios sobre ti y tu trabajo.  Pídele favor para con tus jefes, colegas y clientes.  Pídele sabiduría para hacer bien tu trabajo.  ¡Créele y obsérvalo llevarte al lugar correcto, en el momento correcto, y hacerte tener éxito!
Bendiciones,

Joseph Prince


martes, 22 de julio de 2014

Se El Varón Bendito

Medita En

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Jeremías 17:7-8


¿Quién no quisiera ser el varón bendito descrito en Jeremías 17?
En los buenos y malos momentos, el varón bendito prospera y reina.  Él es como un árbol plantado junto a las aguas, que echa sus raíces junto a la corriente.  Cuando viene el calor –cuando la competencia se enciende o cuando hay una sequía financiera– no teme, ni se preocupa.  Sus “hojas” permanecen verdes, en otras palabras, él se mantiene joven y lozano.  Y sigue siendo fructífero –siempre teniendo éxito y viendo los resultados deseados, ya sea en sus negocios, su carrera profesional, su vida familiar o su ministerio! 
¿Qué haces para disfrutar las bendiciones del varón bendito?  Buscas solamente a Jesús, no al hombre.  Buscar a Jesús es meditar en Su Palabra, Su favor inmerecido y Su regalo de justicia.  Comienza a poner verdaderamente tu confianza y tu esperanza en Jesús, en vez de en tus propias fuerzas o en otra persona.  Luego, prepárate para prosperar y ser abundantemente fructífero, ¡sean buenos o malos tiempos!
Bendiciones,

Joseph Prince


lunes, 22 de julio de 2013

Sea El Hombre Bendito



Medite En

Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará, ni cesará de dar fruto.
Jeremías 17:7-8


¿Quién no querría ser el hombre bendito descrito en Jeremías 17?
En los buenos y malos tiempos, el hombre bendito prospera y reina.  Él es como un árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces junto al rio.  Cuando el calor aumenta –cuando la competencia se calienta o cuando hay sequía financiera– él no tiene miedo o preocupación.  Sus “hojas” permanecen verdes, es decir, que se mantiene joven y fresco.  Y él sigue siendo fructífero –siempre teniendo éxito y viendo los resultados deseados, ya sea en su negocio, su carrera, su vida familiar o su ministerio!
¿Cómo puede usted disfrutar de las bendiciones del hombre bendecido?  No buscando al hombre, sino a Jesús solamente.  Buscar a Jesús es meditar en Su Palabra, Su favor inmerecido y Su regalo de justicia.  Comience a realmente poner su confianza y su esperanza en Jesús, en lugar de en sus propias fuerzas o en otras personas.  Luego, prepárese para crecer y ser abundantemente fructífero ya sea que los tiempos sean buenos o malos!

Bendiciones,
Joseph Prince