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domingo, 3 de mayo de 2015

Jesús Tiene La Última Palabra

Apocalipsis 1:8
Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido sellado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” (Apocalipsis 1:8).  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “Yo tengo la primera palabra en tu situación.  Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias (Mateo 8:17).  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición (Gálatas 3:13).  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que eso es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Pensamiento Del Día
¡Jesús, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!


sábado, 2 de mayo de 2015

Dios No Recuerda Lo Malo Que Fuiste

Hebreos 8:12
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.
Quizá has escuchado a personas decir de otros: “Ah, sí hubieras visto a mi esposo durante los primeros años de nuestro matrimonio.  Tenía un temperamento tan explosivo, que yo solía buscar refugio en la casa de mi madre.”
 “Nadie se hubiera imaginado que ella tenía un pasado tan promiscuo.”
“Cuando era un muchacho, él siempre mentía entre dientes, sin siquiera pestañear.”
El hombre te mira y recuerda cómo eras en el pasado.  Pero cuando Dios te mira a través del nuevo pacto, Él declara: “Yo tendré misericordia de tus iniquidades, y nunca más me acordaré de tus pecados.”
Él asegura esto claramente en Su Palabra, como para afirmarnos: “Cuando vengas a Mí, no pienses que Yo estoy pensando en tus pecados.  No pienses que cada vez que te veo, Yo me acuerdo de tus pecados.  Yo no solo no estoy llevando un registro, sino que tampoco estoy siendo consciente de tus faltas y defectos.  ¡Te estoy diciendo que Yo nunca más me acordaré de tus pecados, para siempre!”
Dios puede decir que Él nunca más se acordará de todos tus pecados porque hubo un tiempo en el que Él se acordó y castigó cada uno de ellos —en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Él castigó cada uno de ellos hasta que Jesús clamó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30).  Es por eso que hoy, Dios puede decir en justicia: “Nunca más me acordaré de tus pecados.”
Todos nosotros sabemos que de cuando en cuando pecamos.  Pero la buena noticia es que todos nuestros pecados ya fueron tratados en la cruz.  Fueron lavados con la sangre de Cristo.  Ahora, cuando nos acercamos a la presencia de Dios, Él nos ve sin nuestros pecados.  Así que, amado, no te olvides de tus faltas del pasado.  “Cree que Dios no se acuerda de tus pecados nunca más, y sé la persona justo que ya eres en Cristo!”
Pensamiento Del Día

Todos nuestros pecados fueron  tratados en la cruz, para que nosotros pudiéramos entrar confiadamente a la presencia del Dios.


viernes, 1 de mayo de 2015

Jesús Es La Satisfacción De Dios

Levítico 1:9
… Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como holocausto; es ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Cuando Jesús estaba en la cruz, Él hizo más que solo morir por tus pecados.  Su sacrificio no solo removió tus pecados, sino también te vistió de Su justicia y perfección.  Jesús se convirtió en el verdadero “holocausto”. 
En el Antiguo Testamento, cuando alguien ofrecía un holocausto, la perfección del animal venía sobre él.  De la misma manera, cada atributo perfecto de Jesús, tu “holocausto”, viene sobre ti cuando tú lo tomas a Él como tu Salvador.  Y, ¡debido a que Dios te ve vestido con Cristo, tú tienes la misma aceptación y favor que Jesús tiene con Él!
Cuando Jesús fue ofrecido en la cruz, el fuego de Dios sacó Su perfección, como un perfume para Dios.  En ese sacrificio, la obediencia y la perfección de Jesús subieron como “aroma agradable para el Señor”, que es lo que se emite cuando la ofrenda es quemada.  Este “aroma agradable” nos habla de una fragancia de descanso para Dios.  El sacrificio perfecto de Jesús, le dio a Dios tanta satisfacción, que Él descansó.
Tú también puedes descansar en el sacrificio perfecto de Jesús, sabiendo que lo que Él hizo, lo hizo por ti —“Cristo nos amó y se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma” (Efesios 5:2).  Tú puedes descansar sabiendo que Dios el Padre está satisfecho contigo porque el sacrificio de Su Hijo ha hecho que Su corazón descanse con respecto a ti.  Tú puedes descansar  porque Jesús ha satisfecho a Dios en tu lugar.
Hoy, al venir delante de Dios, dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es un gran deleite y alegría para Ti.  Él satisface Tu corazón completamente.  Y lo que Él hizo, lo hizo por mí.  Debido a que Jesús te ha satisfecho completamente, yo se que Tú estás satisfecho conmigo.  Debido a que Jesús es Tu deleite, yo también soy Tu deleite.  Debido a que Jesús te complace tanto, yo se que yo te complazco también.  Y debido a que Jesús es mi justicia y perfección, yo soy justo y perfecto delante de Ti.”
Amado, cuando tú hablas de Cristo y de Su obra terminada, esto sube a Dios como un aroma agradable, una fragancia de descanso.  ¡Y si Dios puede descansar en el sacrificio perfecto de Su Hijo, tú también puedes!
Pensamiento Del Día

Tú puedes descansar porque Jesús es satisfacción, deleite, justicia y perfección para Dios en tu lugar.