recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

jueves, 3 de mayo de 2018

Justicia Eterna


Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24
El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros. (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno [Jesús], los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estés consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 2 de mayo de 2018

Adora A Dios Tal Como Eres


A fin de presentársela a Sí Mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.
Efesios 5:27
¿Has estado en un servicio de adoración en el que estabas de pie con las manos en alto, listo para alabar a Dios, solo para escuchar al director de alabanza decir: “Antes de adorar a Dios, examinemos nuestros corazones”?  Entonces, mientras examinabas tu corazón, en breve, encontraste algo que no te gustó.  Lo próximo que sabes es que tus manos ya no están el alto y de pronto estas sentado —ya no te sientes bien adorando a Dios.
Mi amigo, tengo buenas noticias para ti.  Acércate a Él y adórale tal como eres.  ¡Entra en la presencia de Dios consciente de Jesús, consciente del perdón y consciente de la gracia!  Entra en la presencia de Dios, trayendo solo a Jesús, el Cordero de Dios sin mancha, como tu ofrenda.
Tu adoración a Dios es como en los tiempos en que el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento traía sus ofrendas ante el sacerdote.  El sacerdote examinaba al animal del sacrificio para asegurarse que no tuviera ninguna mancha.  El sacerdote no examinaba al pecador.  Si el animal no tenía ninguna mancha, Dios aceptaba al animal del sacrificio y al ofrendante que había traído al animal.
Así que, cuando entres a la presencia de Dios, no te hagas ningún auto-examen, ni te desanimes al encontrar fallas en tu vida.  Dios no te examina a ti.  Él te ve a través de todo el valor, y toda la hermosura y aceptación de Su Hijo. (Efesios 1:6)  ¡Él te ve santo y sin mancha!
¿Recuerdas a la mujer conocida como pecadora, posiblemente una prostituta?  Ella fue a la casa del fariseo que estaba hospedando a Jesús y secó los pies de Jesús con sus cabellos. (Lucas 7:36-50)  Ese fue su acto de adoración.
Ella se acercó a Él tal como era.  Si, ella sabía que había pecado, pero ella llegó y primero adoró a Jesús por quién Él es.  Ella estaba consciente de Jesús.  Luego escuchó a Jesús decir: “Tus pecados han sido perdonados.” (Lucas 7:48)  Ella recibió de Él el perdón que necesitaba.
Lo que sea que necesites del Salvador, acércate a Él tal como eres.  Adórale por quién Él es y luego vas a escucharlo decir: “Sigue adelante.  Tu restauración ha llegado.  Tu provisión está aquí.  Tú estás sano.  ¡Tú lo has recibido todo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 1 de mayo de 2018

Provisión Sobreabundante En El Área De Tu Necesidad


Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:19
¿Estás enfrentando escasez en algún área de tu vida, ya sea en tus finanzas, salud o relaciones?  Debes saber que para esa precisa área, Dios ha preparado para ti Su provisión sobreabundante, la cual hará abundar para ti, y por sobre eso Su gracia, ¡y aún más de Su gracia!
En Juan 6:1-3, Jesús estaba con una gran multitud de personas que tenían hambre.  El problema entonces era escasez de comida.  Pero Jesús sabía que en donde hay escasez, hay provisión sobreabundante en el reino de Su Padre, para superar esa escasez.
Sus discípulos, sin embargo, no sabían eso.  Ellos no pensaban de la misma manera en que Jesús lo hacía.  Ellos le dijeron que había un niño con cinco panes y dos pequeños peces, pero pensaron que eso equivaldría a nada.  Dijeron: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” (Juan 6:9)
Ellos solo veían el problema, la escasez.  Pero Jesús tomó esa pequeña ración de comida, la levantó mientras alzaba Sus ojos al cielo, y dio gracias a Su Padre, cuya provisión es mucho más grande de lo que podemos pedir.
Cuando Jesús comenzó a distribuir esa pequeña ración de comida que estaba en Sus manos, un milagro sucedió.  Cinco mil hombres, sin contar a mujeres y niños, comieron todo lo que quisieron mientras tuvieron hambre.
La provisión fluyó todo el tiempo en que la necesidad estuvo presente.  Y luego de que las personas estuvieron satisfechas, ¡había 12 canastas llenas de sobras!  Esta es la provisión sobreabundante de Dios.  En el reino de Dios, no existe tal cosa como el Padre que no tiene suficiente o que no quiere dar abundantemente a Sus hijos.  No, ¡Él promete que proveerá para todas tus necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús!
Mi amigo, Dios quiere que siempre estemos conscientes de Su gracia que abunda para nosotros y nos envuelve.  Así que, como Jesús, reconozcamos la sobreabundante provisión de Dios, agradeciéndole por ella y por lo que está en nuestras manos.  ¡Creamos que Su provisión sobreabundante va a fluir y multiplicar lo poco que tenemos, y nos llenará hasta rebosar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince