recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

domingo, 3 de junio de 2018

¡Tú Lo Tienes, Así Que Decláralo!


Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
Mateo 25:29
¿Has conocido a personas que tienen poco, y aún lo poco que tienen les es quitado?  Por otro lado, están aquellos quienes ya tienen mucho, y aun así, reciben mucho más.
Jesús dijo: “A todo el que tiene, más se le dará.  Al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”  Nota que Jesús no va más allá, ni menciona qué es lo que tenemos.  Él simplemente dice: “Porque a todo el que tiene.”
Jesús está hablando acerca de una firme creencia en la Palabra de Dios que le da a uno el valor para decir: “¡Yo lo tengo!”  Si tú dices que lo tienes, lo tienes, y más te será dado.  Pero si tú dices que no lo tienes, cuando en realidad lo tienes porque Dios nos ha dado gratuitamente todas las cosas (Romanos 8:32), entonces aun lo que tienes te será quitado —¡No por Dios sino por el diablo!   El diablo no quiere que tú camines en las bendiciones de Dios.  Así que, cuando tú dices que no las tienes, él puede privarte de tus bendiciones, ¡porque él tiene un acuerdo contigo!
Cuando tú necesitas algo, Dios dice que se lo pidas a Él.  Y cuando lo pidas, cree que lo recibirás. (Marcos 11:24)  ¡Di que ya lo tienes, aún si todavía no lo puedes ver físicamente, y un día, lo verás!
Dios no está diciendo: “Ah vamos, pretende que lo ves.  Y si pretendes que lo ves durante el tiempo suficiente, vas a tenerlo.”  ¡Esto no es un juego!  Dios nos está diciendo que llamemos a las cosas que no existen, como si existieran. (Romanos 4:17)
Estamos hablando acerca de lo que tenemos y no tenemos como Iglesia.  Así que, si tú crees que es tuyo, vas a tenerlo.  Vas a verte a ti mismo poseyéndolo y disfrutándolo, y más te será dado.  Pero si tú dices: “Pues, no lo siento y no estoy seguro de si vendrá,” en el fondo estás diciendo que tú no lo tienes, cuando realmente si lo tienes.  Entonces, incluso lo que tienes te será quitado.  ¡Así que hoy di que lo tienes!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de junio de 2018

¿Cómo Ves A Dios?


Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.
Lucas 7:9
La manera en que tú ves a Jesús y la revelación que tienes de Él, no van a afectar la aceptación que tienes ante Dios.  Pero si afectarán tu aceptación de lo que Dios tiene para ti.  Y van a afectar también la manera en que recibes de Él. 
Considera al centurión romano que le dijo a Jesús: “No soy digno que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.” (Lucas 7:6-7)  Compáralo con Jairo, uno de los oficiales de la sinagoga, que vino a Jesús y le dijo: “Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.” (Marcos 5:22-23)
¿Sabías que Jesús no tiene que ir a tu casa para sanarte?  ¿Entonces por qué Jesús siguió a Jairo a su casa?  Jesús tenía que bajar al nivel de fe de Jairo.  Jairo creía que su hija podía ser sanada solo si Jesús venía y ponía Sus manos sobre ella.
El centurión era diferente.  Él dijo: “Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.”  Este centurión creía que Jesús no tenía que venir a su casa para que su siervo fuera sanado.  Él creía que Jesús solo necesitaba decir la palabra.  Él le dijo a Jesús: “Tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.”
¿Sabes tú quién es Jesús?  El centurión tenía un mayor entendimiento de quién es Jesús, comparado con Jairo el oficial de la sinagoga, ¡y él ni siquiera era un judío!
Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40)  Él incluso remarcó: “Hombres de poca fe.” (Mateo 6:30)  Pero a la mujer cuya hija estaba endemoniada, Él le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:28)  Y al centurión, Él le declaró: “¡Ni aún en Israel he hallado tanta fe!”
Mi deseo es que tú tengas un entendimiento preciso de quién es Jesús, porque cuando tu revelación de Jesús es grande, tú vas a conocer lo que se te ha sido dado gratuitamente.  ¡Y cuando tú sabes lo que es tuyo en Cristo Jesús, tú eres rico en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de junio de 2018

¡Tú Tienes La Victoria!


Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
Romanos 8:37
Si la Palabra de Dios dice que “somos más que vencedores por medio de Cristo,” entonces lo somos.  No es que vamos a serlo, es que ya lo somos.  Puede ser que ahora estemos experimentando algunos fracasos o contratiempos en la vida, pero solo cosas buenas resultarán de nuestras situaciones porque Dios dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores.”  ¡Nosotros tenemos la victoria!
Verás, Dios nos ha puesto en Cristo, a quien Él ha exaltado al lugar más alto en el universo.  Así que, nosotros no estamos tratando de alcanzar el terreno de la victoria.  Nosotros ya estamos en el terreno de la victoria.  Nosotros no confesamos la Palabra de Dios para obtener la victoria.  Nosotros confesamos Su Palabra porque ya tenemos la victoria.  Nosotros no peleamos por la victoria.  Nosotros peleamos desde la victoria.
El diablo va a tratar de robar nuestra victoria.  Él va a venir contra nosotros con mentiras y temores, y nos hará estar conscientes de nuestras fallas, debilidades y síntomas, en áreas como nuestra salud.  Pero nosotros no estamos tratando de ser sanados.  Nosotros ya hemos sido sanados porque la Palabra de Dios declara que “por Sus heridas hemos sido sanados.” (Isaías 53:5)
Una hermana en nuestra iglesia estaba viendo a dos psiquiatras.  Ella había estado bajo cuidado psiquiátrico y medicación para tratamiento de ataques de pánico, durante la mayor parte de su vida.  Ella dijo que cuando comenzó a venir a nuestra iglesia y comenzó a aprender acerca de Jesús, la verdad de la Palabra de Dios comenzó a amanecer sobre ella.
Ella comenzó a creer que la victoria sobre su condición ya era suya y empezó a confesarla.  De ahí en adelante, todos sus temores fueron removidos y sus ataques de pánico acabaron.  Hoy, ella tiene una mente sana, es libre de la medicación y sabe que su vida es grandemente bendecida por medio de Jesús que la ama.
Mi amigo, en el momento en que aceptaste a Jesús como tu Salvador, tú has nacido de nuevo y la nueva persona dentro de ti es más que vencedora.  ¡Tú ya estás en el terreno de la victoria y tienes la victoria sobre toda situación difícil en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince