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martes, 18 de junio de 2019

Dios Escogió Lo Débil Para Avergonzar Lo Fuerte


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Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte.  (1 Corintios 1:26–27)
Dios está interesado en tu éxito.  Incluso si no eres el más veloz, el más fuerte, el más sabio, el más conocedor o el más hábil en lo natural, Dios aún puede bendecirte con buen éxito si tú dependes de Su gracia.
La manera de Dios es completamente opuesta a la manera del mundo.  Según 1 Corintios 1:26, “no muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” son llamados por Dios.  ¿No es fascinante descubrir que mientras el mundo ve favorablemente a los sabios, poderosos y nobles, Dios no lo hace?  Veamos en el siguiente versículo lo que Dios elige en su lugar: “Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte”.  ¡En Sus manos de gracia, lo necio y lo débil del mundo se vuelve incluso más sabio y fuerte que los sabios y fuertes del mundo!
Esto es algo que he experimentado personalmente. En la escuela secundaria, yo era un tartamudo.  Observaba a los otros niños en clase hablar y leer en voz alta sin hacer ningún esfuerzo, mientras que yo tenía serios problemas para sacar las palabras de mi boca.
Honestamente, si tú me hubieras dicho que yo iba a predicarle a miles de personas cada semana, yo habría corrido para esconderme debajo de la mesa y te habría dicho: “¡Apártate de mí, Satanás!”  Si hubiera un área en la que cualquiera que me conocía en aquel entonces hubiera creído que yo fallaría, sería hablar en público.  Pero Dios vio hacia abajo y dijo: “Voy a hacer de este niño un predicador”.
Un día, cuando estaba cansado de sentirme miserable, le dije al Señor: “Señor, yo no tengo mucho para darte, pero todo lo que tengo Te lo doy”.  Recuerdo que mi voz era lo que más me avergonzaba de mí mismo, así que dije: “Señor, Te doy mi voz”.  Cuando dije eso, lo compadecí por tener a alguien como yo que tenía tantas debilidades.
Para resumir una larga historia, después de le que entregué todas mis debilidades al Señor, algo sobrenatural sucedió.  Yo dejé de ser consciente de mi tartamudez y esta desapareció sobrenaturalmente.  En el área de mi debilidad, Dios proveyó Su fuerza.  Hace aproximadamente dos años, una de mis maestras de la escuela secundaria vino a mi iglesia y se sentó en uno de los servicios en los que yo estaba predicando.  Después del servicio, ella me escribió una nota que decía: “Veo un milagro.  ¡Debe haber sido Dios!”
¿Por qué el Señor elige a lo necio y débil del mundo para confundir a los sabios y fuertes?  Es para que “nadie se jacte delante de Dios”. (1Cor. 1:29)  Dios elige lo que es débil en lo natural para que ningún hombre pueda jactarse de sus propias habilidades —toda la gloria regresa al Señor.
Amigo, a aquellos que están orgullosos de sí mismos y dependen de su fuerza humana, Dios no los puede usar.  Así que, cuando te veas a ti mismo y veas solamente debilidades, ¡depende del favor inmerecido de Dios y recuerda que Dios puede usarte y va a usarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 17 de junio de 2019

A Dios Le Encanta Que Le Pidas


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“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?”  (Mateo 7:7–11)
Había un hombre en la Biblia con el nombre de Jabes.  Su nombre era bastante desafortunado.  Significa “dolor” porque su madre “lo dio a luz con dolor”. (1 Crón. 4:9)  ¡Qué nombre tan desafortunado!  Pero Jabes invocó a Dios, diciendo: “¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!” (1 Crón 4:10)
Algunos predicadores afirman que los creyentes no debemos hacer oraciones “egoístas” para ser bendecidos.  La oración de Jabes probablemente caería bajo su definición de “oración egoísta”, ya que esta se trata de él pidiéndole a Dios que lo bendiga, que ensanche su territorio, que esté con él y lo proteja.  Pero Dios no reprendió a Jabes por pedirle a Él estas bendiciones.  Sin ninguna fanfarria, la Biblia en el mismo versículo simplemente registra que “Dios le concedió lo que pidió”.
Eso fue todo.  Sin drama, sin una lista larga de lo que Jabes tenía que hacer o no hacer.  Es realmente así de simple.  ¡Dios escuchó su oración y concedió su petición!  Sin reproche, sin instrucciones, sin “Jabes, si quieres que Yo te bendiga, primero debes hacer esto”.  No, Dios honró la fe de este hombre y convirtió su tristeza en alegría, y su dolor en bendiciones —¡todo porque él tenía una confianza inquebrantable en lo bueno que es Dios y pidió en grande!
Amigo, ten una buena opinión de Dios.  Él no está atento a ti solo para atraparte cuando fallas.  Él te ama y desea liberar Su favor en cada área de tu vida.  Él disfruta cuando tú lo buscas.  Y Él prometió que responderá siempre que lo hagas.  Solo míralo declarando Jeremías 33:3: “Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
¿Podrá ser que no estemos viendo muchos rompimientos porque con nuestra retórica religiosa y legalista, hemos hecho de pedirle a Dios las cosas grandes un tabú?  ¿Podrá ser que simplemente no estamos viendo muchas bendiciones porque no hemos estado pidiéndole a Dios y buscándolo con una expectativa confiada de bien?
Amigo, a tu Padre celestial le da gran alegría siempre que tú le pides.  Para Él es un gran placer bendecirte a ti y a tu familia. (Ver Lucas 12:32)  ¡Así que deja de ser retenido por creencias equivocadas acerca de Dios y comienza a pedirle a Él todo lo que está en tu corazón hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 16 de junio de 2019

Encuentra Descanso En El Amor Del Padre


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Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará Mi fiel amor por ti ni vacilará Mi pacto de paz, —dice el Señor, que de ti se compadece—.  (Isaías 54:10, NVI)
Quiero compartirte una verdad sencilla pero vital.  Memoriza esta verdad.  Aliméntate de ella.  Deja que se arraigue en tu espíritu y se convierta en un ancla en tu vida.  Nunca volverás a ser el mismo.
¿Estás listo?  Aquí va:
Como hijo de Dios, no importa lo que suceda en tu vida, tu Padre celestial te ama mucho y nada de lo que hagas puede cambiar eso.
¿Estás dispuesto a creer esto hoy?  Ya sea que estés pasando por buenos momentos o estés enfrentando tiempos difíciles, debes saber que tu Abba te ama.  No hay nada que puedas hacer jamás para conseguir que Él te ame más, y nada que puedas hacer jamás para conseguir que Él te ame menos.  Incluso —o quizás especialmente— cuando sientes que has fallado, recuerda que tú siempre serás la niña de Sus ojos.  Siempre.
Dios te ama con amor eterno. (Ver Jer. 31:3)  Un amor que es el mismo ayer, hoy, y por siempre.  Siente a tu Papi Dios envolviéndote en Su abrazo ahora mismo.  Tú estás a salvo.  Eres completamente amado y completamente aceptado.  Él te amó antes de que lo conocieras.  Su amor por ti no tiene nada que ver con lo que tú has hecho por Él.  Nada de lo que tú hagas afectará Su incondicional e inquebrantable amor por ti.
No hay nada que necesites probarle.  Solo es necesario que descanses y recibas el amor de tu Abba.  Deja que tu vida sea establecida y arraigada en un amor que es tan perfecto que ningún problema o adversidad será capaz de derribarte.  Si crees que lo has echado a perder, corre a tu Padre.  En Sus amorosos brazos tú encontrarás esperanza, seguridad y refugio de cualquier tormenta.
Me encanta cómo lo dice el apóstol Pablo: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?... Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Rom. 8:35, 37–39)
Amado, no hay advertencias ni exenciones de responsabilidad cuando se trata del amor de tu Padre celestial.  La Biblia declara claramente que nada podrá separarte del amor de tu Padre celestial.  Es una declaración absoluta y una promesa.  Y “nada” significa nada.  Como creyente, esto significa que incluso tus equivocaciones, fallas y pecados no pueden separarte del amor de tu Padre.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince