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lunes, 17 de junio de 2019

A Dios Le Encanta Que Le Pidas


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“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O qué hombre hay entre vosotros que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?”  (Mateo 7:7–11)
Había un hombre en la Biblia con el nombre de Jabes.  Su nombre era bastante desafortunado.  Significa “dolor” porque su madre “lo dio a luz con dolor”. (1 Crón. 4:9)  ¡Qué nombre tan desafortunado!  Pero Jabes invocó a Dios, diciendo: “¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!” (1 Crón 4:10)
Algunos predicadores afirman que los creyentes no debemos hacer oraciones “egoístas” para ser bendecidos.  La oración de Jabes probablemente caería bajo su definición de “oración egoísta”, ya que esta se trata de él pidiéndole a Dios que lo bendiga, que ensanche su territorio, que esté con él y lo proteja.  Pero Dios no reprendió a Jabes por pedirle a Él estas bendiciones.  Sin ninguna fanfarria, la Biblia en el mismo versículo simplemente registra que “Dios le concedió lo que pidió”.
Eso fue todo.  Sin drama, sin una lista larga de lo que Jabes tenía que hacer o no hacer.  Es realmente así de simple.  ¡Dios escuchó su oración y concedió su petición!  Sin reproche, sin instrucciones, sin “Jabes, si quieres que Yo te bendiga, primero debes hacer esto”.  No, Dios honró la fe de este hombre y convirtió su tristeza en alegría, y su dolor en bendiciones —¡todo porque él tenía una confianza inquebrantable en lo bueno que es Dios y pidió en grande!
Amigo, ten una buena opinión de Dios.  Él no está atento a ti solo para atraparte cuando fallas.  Él te ama y desea liberar Su favor en cada área de tu vida.  Él disfruta cuando tú lo buscas.  Y Él prometió que responderá siempre que lo hagas.  Solo míralo declarando Jeremías 33:3: “Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
¿Podrá ser que no estemos viendo muchos rompimientos porque con nuestra retórica religiosa y legalista, hemos hecho de pedirle a Dios las cosas grandes un tabú?  ¿Podrá ser que simplemente no estamos viendo muchas bendiciones porque no hemos estado pidiéndole a Dios y buscándolo con una expectativa confiada de bien?
Amigo, a tu Padre celestial le da gran alegría siempre que tú le pides.  Para Él es un gran placer bendecirte a ti y a tu familia. (Ver Lucas 12:32)  ¡Así que deja de ser retenido por creencias equivocadas acerca de Dios y comienza a pedirle a Él todo lo que está en tu corazón hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

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