recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 16 de agosto de 2019

No Hay Un Lugar Más Seguro En El Universo


Medita En
Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.  (Juan 20:11–12)
¿Sabes lo que vio María al mirar la tumba?  Ella vio la sustancia del arca del pacto.  Tal como nosotros vimos que había dos querubines o ángeles en el propiciatorio, había dos ángeles sentados donde Jesús había estado tendido —uno en la cabeza y el otro a los pies.  Era una tumba vacía donde nuestro Salvador había sido enterrado después de haber pagado con Su propia sangre, el precio total por nuestros pecados.  ¡Hoy, esa tumba permanece vacía porque todos nuestros pecados están perdonados y nuestro Señor ha resucitado!  Nuestra esperanza, confianza y la seguridad de nuestra salvación se encuentran en las manos perforadas de nuestro Salvador resucitado.  El propiciatorio es una imagen del trono de la gracia. (Ver Heb. 4:16)  Es allí donde nosotros queremos estar —ante el trono de la gracia, bajo la cubierta protectora de Sus plumas y Sus alas.
Quiero animarte con este reporte de alabanza que recibimos de Verónica, que vive en la ciudad de Nueva York.
Hace unas noches, mi esposo, Casey, y yo estuvimos atrapados en un embotellamiento durante cinco horas.  Así que pusimos en el reproductor del auto un sermón del pastor Joseph Prince titulado El Lugar Secreto En Donde Encuentras Protección Y Larga Vida.  Más tarde, descubrimos que un accidente fatal había tenido lugar solo cinco segundos antes de que nosotros quedáramos atascados.  Cinco segundos.  ¡El Señor nos había protegido del accidente!
Hoy, Casey fue nuevamente protegido milagrosamente.  Parece que un conductor sufrió un ataque al corazón mientras conducía y se desmayó.  Esto condujo a una colisión en cadena y todos los autos adelante y detrás de Casey fueron golpeados.  Y los conductores fueron llevados al hospital.
A pesar de todo esto, el auto de Casey estaba completamente intacto.  Todo sucedió tan rápido que él no tuvo tiempo de reaccionar.  Fue el Señor quien lo protegió una vez más porque esa misma mañana, Casey estaba leyendo un devocional del Pastor Prince basado en referencias bíblicas del Salmo 91... “Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio…”
Verdaderamente, no hay un lugar más seguro en el universo que bajo el refugio protector de las alas de nuestro Salvador.  Qué bendita confianza podemos tener hoy, sabiendo que incluso si la destrucción se desata a nuestro alrededor, siempre hay refugio y consuelo en el Señor, nuestra constante paz, protección y provisión.
¡Yo estoy completamente de acuerdo con Verónica en que no hay un lugar más seguro en el universo que bajo Sus alas, y me alegro de que la protección del Señor que ha estado sobre ella y su esposo Casey, también está para nosotros hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 15 de agosto de 2019

Adora Al Señor


Medita En
Venid, adoremos y postrémonos; doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de Su prado y las ovejas de Su mano.  (Salmos 95:6–7)
Estoy seguro que has escuchado muchas enseñanzas sobre temer al Señor.  Yo creo en el honor reverencial del Señor.  Pero no estoy a favor de ningún tipo de enseñanza que promueva esa idea de que Dios quiere que le tengas miedo.  Dios se deleita en tenernos cerca de Él.  Él nos invita a habitar en Su lugar secreto, a estar tan cerca de Él que moremos bajo Su sombra.  Todas estas son imágenes de intimidad.  En cualquier relación, el miedo y la intimidad no pueden coexistir.  Si tú tienes miedo de Dios hoy, no podrás creer en Su protección.  Por eso es tan importante que seas fuerte y estés establecido en Su gracia.
El autor del libro de Hebreos dice: “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna”. (Heb. 4:16)  Esta es una imagen del arca del pacto, el trono de la gracia de Dios.  Debido a que la sangre de nuestro Señor fue derramada en el propiciatorio, hoy nosotros podemos entrar confiadamente a Su presencia sin ningún sentimiento de inferioridad o vergüenza, y recibir Su favor, Su provisión, Su protección y Su ayuda en tiempo de necesidad.
Jesús definió el temor del Señor como la adoración del Señor.  En la tentación en el desierto, Jesús respondió al diablo diciendo: “¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás’”. (Mateo 4:8-10)  Nuestro Señor estaba citando Deuteronomio 6:13, que dice: “Temerás sólo al Señor tu Dios; y a Él servirás”.  Nuestro Señor sustituyó la palabra “temerás” por la palabra “adorarás”.
Jesús nos estaba mostrando cómo entender con precisión el temor del Señor.  En el nuevo pacto este no tiene nada que ver con tener miedo del Señor; sino que se trata absolutamente de entrar a Su presencia con confianza y adorarlo.  Deja de vivir en temor, amigo.  Sigue a nuestro Señor completamente como lo hizo Caleb y adora Su maravilloso nombre.  La Oración de Protección en el Salmo 91 es un Salmo de adoración.  Y cuando adoras a Jesús, todos tus temores se desvanecen.  Cuando lo adoras a Él, el ángel del Señor acampa a tu alrededor como un escudo de protección.  Cuando adoras a tu Salvador, ¡Su Espíritu de sabiduría y consejo te dirige y guía con ríos de paz!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 14 de agosto de 2019

Él Te Sacia Con Larga Vida


Medita En
“Lo saciaré de larga vida, y le haré ver Mi Salvación”.  (Salmos 91:16)
¡Este es el versículo más importante del Salmo 91!  Si alguna vez has dudado que Dios desea que tú vivas una larga vida buena, deja que este versículo sea tu respuesta.  Puede ser que estés luchando con una condición de salud en este momento, pero por fe te invito a aferrarnos juntos a este versículo.  En el poderoso nombre de Jesús, te veo sano, saludable y con plenitud.  Te veo fuerte en Cristo y listo para enfrentar a cualquier gigante que se ponga delante de ti.
Una de mis imágenes favoritas de larga vida se encuentra en el personaje bíblico Caleb.  Cuando él tenía ochenta y cinco años, dijo: “He aquí, ahora tengo ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió; como era entonces mi fuerza, así es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar”. (Jos. 14:10–11)  La imagen de fe de la larga vida aquí, no es solo en términos de cantidad —el número de días— sino también de calidad —salud y fortaleza.  Caleb se mantuvo tan fuerte a los ochenta y cinco años como cuando tenía cuarenta y cinco.  Lo que significa que en los últimos cuarenta años en el áspero desierto, su fuerza, juventud y vigor no disminuyeron.  ¡No hubo fuga, ni retroceso y no se desvaneció su fuerza!
Si tal vez piensas que Caleb solo estaba hablando en grande, mira lo que dijo después: “Ahora pues, dame esta región montañosa de la cual el Señor habló aquel día, porque tú oíste aquel día que allí había anaceos con grandes ciudades fortificadas; tal vez el Señor esté conmigo y los expulsaré como el Señor ha dicho.” (Jos. 14:12)
¡A los ochenta y cinco años, Caleb estaba listo para pelear contra gigantes para tomar posesión de una montaña!  ¡Y Caleb hizo lo que dijo!  Lee la evidencia por ti mismo: “Por tanto, Hebrón vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone cenezeo, porque siguió plenamente al Señor, Dios de Israel”. (Jos. 14:14)
¿Te impresionó que un pastor adolescente peleara contra un gigante llamado Goliat?  ¡Deberíamos estar totalmente impresionados por este hombre de ochenta y cinco años que tomó una montaña llena de gigantes!  Caleb era celoso de la gloria del Señor.  En cuanto a él, había asuntos pendientes respecto a ello porque el Señor les había prometido esa montaña hacía cuarenta años.  Mi creencia personal es que su reloj biológico dejó de funcionar y él básicamente dejó de envejecer porque mantuvo sus ojos no en sí mismo, sino en las promesas del Señor.  Mientras meditas en ello y encuentras fortaleza en las promesas de Dios, ¡esto mismo puede suceder para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince