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sábado, 8 de septiembre de 2018

Mira A La Palabra, No A Los Hechos Naturales


Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.
Números 21:9
“Pastor Prince, Yo sé que Dios es mi sanador.  Pero ¿por qué esta enfermedad y este dolor están todavía en mi cuerpo?”  Si tú sólo has estado viendo tu enfermedad y dolor todo este tiempo, deja de verte a ti mismo y comienza a ver a Jesús.  ¿Llevó o no llevó Él sobre Sí Mismo tus enfermedades y dolores?
La Palabra de Dios declara: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores…” (Isaías 53:4)  Dado que Jesús ya llevó nuestras enfermedades y dolores en la cruz, Él ya no puede “no llevarlos”.  Incluso si tú hallas difícil de creer que Jesús ha pagado por tu sanidad, especialmente cuando el dolor es insoportable, la verdad es que incluso ese dolor ha sido pagado ya.  ¡Se trata de una obra terminada!
Dios no está diciendo que tu enfermedad no existe, tampoco te está pidiendo que pretendas que no está ahí.  Él te está pidiendo ver hacia otro lado, no a la enfermedad, por doloroso que eso sea, y ver la verdad de que eso ya ha sido juzgado en la cruz, en el cuerpo de Su Hijo.
Una vez, mientras todavía estaban en el desierto, los hijos de Israel estaban siendo mordidos por serpientes venenosas.  Las serpientes eran reales.  Las mordeduras eran dolorosas y mortíferas.  Así que, Dios le dijo a Moisés que apuntara a las personas hacia la serpiente de bronce colocada en un asta —una representación de la cruz. (Juan 3:14)  El bronce significa juicio.  En otras palabras, la serpiente —su problema— ya había sido juzgada en la cruz.
Aquellos que mantuvieron sus ojos en la serpiente de bronce, vivieron.  Aquellos que se enfocaron en sus heridas, murieron.  Así que, deja de ver sólo tu enfermedad.  En vez de ello, mira a la cruz y mira tu enfermedad ya juzgada en el cuerpo de Jesús.  ¡Ciertamente, Él llevó tu enfermedad y cargó tus dolores!  Esa es la verdad de la Palabra de Dios.  Y Su Palabra reemplaza los hechos naturales.
Mi amigo, eres tú quien permite que los hechos naturales dirijan o establezcan las verdades de Dios sobre tus problemas, al escoger en qué vas a enfocarte.  Así que, decide hoy no enfocarte en los hechos concernientes a tu problema.  Sino, establece la verdad de la Palabra de Dios y la obra terminada de Cristo sobre tu problema —¡y vive!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 27 de junio de 2017

Simplemente Mira La Bondad De Jesús En La Palabra

Dad gracias al Señor, porque El es bueno; porque para siempre es Su misericordia.
Salmo 107:1


Una vez, estaba bajo una fiebre terrible.  Busqué al Señor, y Él me dijo que sencillamente leyera acerca de Sus milagros de sanidad en los Evangelios.  Él incluso me dijo que no me dejara atrapar por la doctrina, sino que solamente me enfocara en Su gracia, Su compasión y Su voluntad de sanar a los enfermos.
Adentrándome en las Escrituras, de pronto me encontré en la presencia de mi sanador y dador de la vida.  Me bañé en Su amor por mí y vi Su bondad y Su voluntad de sanarme, mientras leía acerca de cómo Él sanó a cada persona que vino a Él en busca de sanidad.  No pasó mucho tiempo para que la fiebre se fuera.
Amado, sin ejercicios espirituales, sino que simplemente viendo a Jesús y Su gracia, en las Escrituras, tú puedes ser transformado a Su semejanza –la cual incluye tener Su vida de resurrección– ¡de forma inconsciente y sin esfuerzo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


miércoles, 3 de febrero de 2016

Elige No Preocuparte

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una codo a su estatura?
Mateo 6:27

Muchos cristianos están familiarizados con la pregunta retórica de Jesús: “¿Quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?”  Pero realmente no muchos de nosotros dejamos que éste pensamiento entre en nuestros corazones y permita que el amor de Dios nos libere del hábito de preocuparnos.
La verdad es que, ninguna cantidad de preocupación puede extender tu vida, ni añadir algo a tu cuerpo físico.  En cambio, el preocuparte te roba el sueño, la salud y muchos buenos años.  De hecho, es solo cuando te sientes libre de preocupaciones que la unción de Dios corre libremente en ti, fortaleciéndote, sanándote, restaurándote y haciéndote crecer.
Una dama miembro de nuestra iglesia, luego de hacerse una mamografía, encontró que tenía tumores en el pecho.  Después de recibir su informe médico, ella escribió esto en él: “Jesús es mi sanador.  Yo recibo mi sanidad.  Yo he sido sanada.  Yo descanso en Dios completamente.”
Más tarde ese mismo día, ella regresó a la clínica para ver por medio de una biopsia si los tumores eran malignos.  Su cuñada, que había almorzado con ella ese día, fue testigo de su actitud tan animada y sin preocupación mientras almorzaban.
De regreso en la clínica, esta preciosa hermana se sentó cerca de otras mujeres que también estaban allí para hacerse biopsias.  Ellas se veían muy preocupadas, así que ella comenzó a compartirles de Jesús y oró por algunas de ellas.  Cuando llegó su turno y se le practicó el ultrasonido, el doctor estaba perplejo —¡sus imágenes no mostraban evidencia de ningún tumor!
El doctor salió a consultar el caso con la colega que había descubierto los tumores inicialmente.  Asombrados, los dos doctores realizaron sus propias investigaciones.   Ambos regresaron con ella solamente para decirle: “¡Es un milagro!”
Mi amigo, cuando te preocupas, realmente estás creyendo que el diablo tiene el poder para hacer incursiones en tu vida de las cuales Dios no puede protegerte.  Pero cuando te rehúsas a preocuparte, tú estás poniendo tu fe en Dios.  ¡Tú tienes más confianza en Su amor y Su poder trabajando para ti, que en las habilidades del diablo para hacerte daño!  Cuando te rehúses a preocuparte, y elijas descansar en la obra terminada de Cristo, vas a ver la manifestación de tu bendición.  ¡Vas a ver tu milagro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


Cuando te rehúses a preocuparte, y elijas descansar en la obra terminada de Cristo, vas a ver la manifestación de tu bendición.


domingo, 21 de junio de 2015

Mira A La Palabra, No A Los Hechos

Números 21:9
Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.
“Pastor Prince, Yo se que Dios es mi sanador.  Pero ¿por qué esta enfermedad y este dolor están todavía en mi cuerpo?”  Si tú has estado viendo solo tu enfermedad y dolor todo este tiempo, para de verte a ti mismo y comienza a ver a Jesús.  ¿Llevó o no llevó Él sobre Sí Mismo tus enfermedades y dolores?
La Palabra de Dios declara: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores…” (Isaías 53:4).  Dado que Jesús ya llevó nuestras enfermedades y dolores en la cruz, Él ya no puede “no llevarlos”.  Incluso si tú hallas difícil de creer que Jesús ha pagado por tu sanidad, especialmente cuando el dolor es insoportable, la verdad es que incluso ese dolor ha sido pagado ya.  ¡Se trata de una obra terminada!
Dios no está diciendo que tu enfermedad no existe, tampoco te está pidiendo que pretendas que no está ahí.  Él te está pidiendo ver hacia otro lado, y no a la enfermedad, por doloroso que eso sea, y ver la verdad de que eso ya ha sido juzgado en la cruz, en el cuerpo de Su Hijo.
Una vez, mientras todavía estaban en el desierto, los hijos de Israel estaban siendo mordidos por serpientes venenosas.  Las serpientes eran reales.  Las mordeduras eran dolorosas y mortíferas.  Así que Dios le dijo a Moisés que apuntara a las personas hacia la serpiente de bronce colocada en un asta —una figura de la cruz (Juan 3:14).  El bronce significa juicio.  En otras palabras, la serpiente —su problema— ya había sido juzgada en la cruz.
Aquellos que mantuvieron sus ojos en la serpiente de bronce, vivieron.  Aquellos que se enfocaron en sus heridas, murieron.  Así que, para de ver solo tu enfermedad.  En vez de ello, mira a la cruz y mira tu enfermedad ya juzgada en el cuerpo de Jesús.  ¡Ciertamente, Él llevó tu enfermedad y cargó tus dolores!  Esa es la verdad de la Palabra de Dios.  Y Su Palabra reemplaza los hechos naturales.
Mi amigo, tu permites que los hechos naturales dirijan o establezcan las verdades de Dios sobre tu problema, al escoger en qué vas a enfocarte.  Así que, decide hoy no enfocarte en los hechos concernientes a tu problema.  Sino establece la verdad de la Palabra de Dios y la obra terminada de Cristo sobre tu problema —¡y vive!
Pensamiento Del Día

La verdad de la Palabra de Dios reemplaza los hechos naturales.