recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

sábado, 19 de mayo de 2018

Tú Eres Perfecto A Los Ojos De Dios


Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Hebreos 10:12, 14
Dios te ve a ti sin defecto, mancha o imperfección, así que honra Su Palabra y la obra terminada de Su Hijo diciendo: “¡Amén!”  No dudes de tu perfección en Cristo.
El verte a ti mismo lejos de ser perfecto no es modestia, es fallar en el entendimiento del sacrificio perfecto que Jesús hizo por ti.
La Biblia nos dice: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”  ¿Comprendes esto?  Tú no solo fuiste santificado, esto es, hecho santo, sino que por la misma ofrenda de Su cuerpo, tú has sido perfeccionado.  ¡Tú eres santo y perfecto a los ojos de Dios!
Tus pecados han sido limpiados perfectamente.  Hoy, Jesús está sentado a la diestra de Su Padre, no sólo porque Él es el Hijo de Dios (aunque esto es verdad), ¡sino porque Su obra de limpiar tus pecados está terminada completamente y es perfecta!
Así que, en vez de ser consciente de tus pecados, que es tener una consciencia de mal (Hebreos 10:22), tú puedes tener una consciencia de perfección, una consciencia que es libre de la culpa y la condenación de los pecados.
Cuando te descubras consciente de tus pecados, solamente di: “Gracias Señor Jesús, por Tu maravillosa obra en la cruz.  Es una obra perfecta que ha limpiado todos mis pecados completamente.”
“Espíritu Santo, gracias por convencerme de justicia, la cual no es justicia propia, sino justicia de Dios que me fue dada como regalo.  Sigue convenciéndome durante los próximos días, recordándome especialmente cuando fallo, que yo sigo siendo la justicia de Dios en Cristo.”
Mi amigo, Dios te ve perfecto, sin ninguna mancha de pecado.  Él te ve cubierto con las  hermosas vestiduras blancas de Su propia justicia.  Él te trata como un hombre justo porque eso es lo que Él hizo por ti.  Así que, espera que te sucedan cosas buenas, porque “hay bendiciones sobre la cabeza del justo.”  (Proverbios 10:6)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de mayo de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor”. (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 17 de mayo de 2018

El Amor De Dios Demostrado


El que no eximió ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?
Romanos 8:32
Cuando estamos pasando por una prueba, tendemos a preguntarnos “¿Dios realmente me ama?  ¿Cómo es que no me parece ver que me ama?”  Cuando esto sucede, es hora de traer la cruz, porque el amor de Dios por ti está expuesto para siempre en la cruz.
Dios entregó a Su Hijo a sufrir y a morir en la cruz, por ti.  Jesús fue traspasado en siete lugares, por ti —en Su cabeza por la corona de espinas, en Sus dos manos y pies por los clavos, y en Su costado y corazón por la lanza de un soldado romano.
Jesús usó la corona de espinas en Su cabeza para que tú puedas tener una mente sana, libre de temores, culpa, depresión, ansiedades y estrés.
Cuando Jesús mostró por primera vez Sus manos traspasadas por los clavos, a Sus discípulos, Él les dijo: “Paz a vosotros.” (Juan 20:19-20)  Él quería que supieran que la paz se encuentra en Su obra terminada, representada por Sus manos traspasadas.  Cuanto más veas Su obra terminada, que ha comprado el perdón completo de todos tus pecados, más descanso y paz llenarán tu consciencia.
Los pies de Jesús lo llevaron a lugares en donde había carencias, enfermedades, rechazo, condenación y hasta muerte.  Y esos pies fueron traspasados por clavos, para que tú no tengas que estar en esos lugares por ti mismo.  Él te ha rescatado de tener que aceptar y sufrir esas cosas en tu vida.
Sangre y agua salieron del costado de Jesús cuando fue traspasado. (Juan 19:34)  Las ciencias médicas dirían que eso significa que Su corazón fue roto.  Jesús literalmente murió por el corazón roto, para que tú corazón pueda ser lleno de alegría.
Y así como Eva vino del costado de Adán cuando él estaba durmiendo, la novia de Cristo, la iglesia, vino del costado traspasado, y muerte de Jesús.  Si, Él murió para tenerte como Su novia sin mancha, Él vive hoy para cuidar de ti.
Amado, las únicas cosas hechas por el hombre que están hoy en el cielo, son las cicatrices en Su cuerpo.  Estas permanecerán para siempre como símbolo de Su amor eterno y Su pasión por ti.  Así que, ¡si Dios no eximió a Su propio Hijo, sino que lo entregó por ti, cómo no te dará también con Él todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince