recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 22 de mayo de 2018

No Hay Nada Que Esté Mal En Dios, Ni En Su Palabra, Ni En Mi


Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7
Algunas veces, cuando no recibimos nuestra sanidad, nuestro rompimiento, nuestra restauración o nuestro milagro de tener hijos, no podemos sino pensar que algo está mal en nosotros.  Nos decimos a nosotros mismos: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, así que, debe haber algo que está mal en mí!”  Mi amigo, si piensas que tu milagro depende de ti, entonces estás en tierra inestable.
En el antiguo pacto, vemos la carga “todo depende de mí,”  puesta sobre el hombre.  La parte de Dios era bendecir a Su pueblo, pero solo si ellos hacían su parte al obedecer todas Sus leyes.  Si ellos no hacían su parte, ellos no solo no serían benditos, sino que sobre ellos vendría maldición.
La mayor parte del tiempo, ellos terminaban bajo maldición, porque simplemente no podían cumplir todas las leyes de Dios.  Así que, Dios halló falla en ese pacto porque aunque Él quería bendecir al hombre, los pecados del hombre le hacían difícil hacerlo.  El hombre mismo era el punto débil.
En el nuevo pacto, el hombre no tiene una parte que cumplir, excepto creer y recibir.  El nuevo pacto de la gracia, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo —ambos infalibles y más que capaces de guardar el pacto.
Dios el Hijo es el representante del hombre.  Jesús nos representa a ti y a mí.  Así que, en este pacto, lo mucho que podemos recibir de Dios depende de lo bueno que es nuestro representante y lo perfecta que es Su obediencia.  Por supuesto, Jesús es el Hombre perfecto, de obediencia perfecta.  Así que, ¡en Él nosotros estamos calificados para recibir todas las bendiciones de Dios!  Solamente necesitamos creer y recibir.
La sangre de Jesús fue derramada por la remisión de todos tus pecados.  Tú eres ahora la justicia de Dios en Cristo. (2 Corintios 5:21)   Por Su sacrificio perfecto, Él te ha hecho perfecto para siempre. (Hebreos 10:14)  ¡No hay mancha en ti!
Hoy, el diablo no tiene derecho de decirte que tú no puedes ser bendecido porque hay algo malo en ti.  Así que, mientras estás esperando por tu milagro, di: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, y nada que esté mal en mi!  ¡Yo voy a recibir mi milagro! ¡Aleluya!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 21 de mayo de 2018

Tu “Trabajo” Es Entrar En Su Descanso


… El que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas.  Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo…
Hebreos 4:10-11
Un bebé aprende a sentarse antes de empezar a ponerse de pie y caminar.  La vida cristiana también comienza con sentarse.  Dios “nos resucitó con Él, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús.” (Efesios 2:6)  Lo bien que caminemos después de eso, depende de lo bien que nos sentemos y descansemos en la obra terminada de Cristo.
La tierra prometida era una tierra de descanso en la que Dios prometió a Su pueblo “grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste.” (Deuteronomio 6:10-11)
Pero durante 40 años, el pueblo de Dios anduvo en el desierto, porque ellos se rehusaron a creer que Dios les había dado una tierra en dónde todo había sido preparado —la obra estaba terminada.  Ellos no pudieron creer que Dios les había dado una tierra llena de cosas buenas para que las disfrutaran, una tierra en la que fluía Su provisión abundante.
Hoy, hay creyentes que todavía no pueden creer que la obra de Jesús esté completa y verdaderamente terminada.  Ellos están tratando de completar una obra completa, terminar una obra terminada y vencer a un diablo vencido.
Hoy, hay creyentes que están siempre trabajando, tratando de generar su sanidad, su éxito y su victoria.  Pero Dios quiere que dejemos de intentarlo y que comencemos a confiar en Su amor por nosotros.  Él quiere que dejemos de trabajar y luchar, y comencemos a descansar y creer en Su gracia para nosotros.
El único “trabajo” que ha dejado para que nosotros hagamos hoy es entrar en Su descanso.  Nosotros debemos trabajar cada día por entrar en Su descanso.  Debemos descansar en nuestro interior, creyendo que la obra está hecha porque es una obra terminada, y vivir cada día confiando en el favor inmerecido de Dios para nosotros.  Debemos descansar en Jesús, nuestra verdadera arca, que nos llevará a través de las aguas tempestuosas.
Así que, hoy, “si oyes Su voz, no endurezcas tu corazón… esfuérzate por entrar en ese reposo.” (Hebreos 4:7-11)  Entremos en Su reposo.  Disfrutemos sentarnos con Cristo en los lugares celestiales, ¡así correremos y no nos cansaremos! (Isaías 40:31)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 20 de mayo de 2018

Tener Todas Las Cosas Añadidas


Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Tú probablemente seas una persona responsable que está preocupada por proveer adecuadamente para su familia —ocupado en que haya comida en la mesa, dinero para las necesidades de los niños, comodidad, educación, y así.
¿Qué tiene que decirnos Dios acerca de estas preocupaciones legítimas?  Según Mateo 6:31, Él nos dice: “No se preocupen.”  Ahora, Él no está diciendo que nosotros no necesitamos todas esas cosas porque en la misma porción de la escritura, Él dice: “Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas.” (Mateo 6:32)
Así que, Dios se preocupa de que nosotros tengamos estas cosas.  Él quiere que nosotros tengamos todas estas cosas.  De hecho, Él quiere que todas estas cosas nos sean añadidas.  Y Él nos dice que la manera en que estas cosas nos serán añadidas es que nosotros primero busquemos el reino de Dios y Su justicia.  Y no es buscando añadir todas estas cosas para nosotros mismos.
Pero, ¿qué es justicia?  Justicia no es buen comportamiento.  Es la posición correcta delante del Padre.  Es la limpieza de toda tu culpa, que te hace capaz de estar de pie delante de Dios.  No es algo que tú alcanzas mediante el buen comportamiento.  Es un regalo de Dios.  Pablo lo llama: “El regalo de la justicia.” (Romanos 5:17)  Y “buscar” este regalo es estar consciente del hecho de que tú lo tienes, es también, confesar que tú eres justo en Cristo. 
Así que, esta justicia que se nos dice que busquemos, no es buen comportamiento, sino la posición correcta delante de Dios, que viene a nosotros como un regalo cuando recibimos la salvación.  En la cruz, Jesús no solo quitó nuestros pecados, ¡Él también nos dio Su justicia, para que hoy, nosotros podamos acercarnos confiadamente delante del trono de Dios, y recibir libremente, todo lo que Él murió para darnos!
Hoy, si tú quieres proveer para tu familia las cosas buenas de la vida, asegúrate que tu Padre celestial sepa que tú necesitas todas estas cosas.  Solo busca Su justicia, no tu propia justificación, ¡y “todas esas cosas te serán añadidas”!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince