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domingo, 3 de febrero de 2019

Encuentra Restauración En La Iglesia

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Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios.  Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.  (Salmos 92:13–15)
Recibí esta nota de alabanza de una pareja que asiste a nuestra Iglesia Revolución de Gracia  en Dallas, Texas. Es un hermoso ejemplo de cómo cuando estamos plantados en la casa de Dios, caminamos en Su protección y restauración.  Esta pareja me contó cómo su matrimonio había pasado por un período muy difícil, y cómo la iglesia y el liderazgo pastoral los habían ayudado a superar esos momentos de dificultad.
Nos tomó un poco de tiempo darnos cuenta de que necesitábamos enfocarnos más en Cristo que en nosotros mismos y en nuestros problemas.  Lo que finalmente salvó nuestra relación fue enfocarnos verticalmente en nuestro Señor Jesús y no horizontalmente el uno en el otro.  Estábamos declarando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús”, lo que nos daba una idea de lo mucho que Dios nos ama y quiere que estemos bendecidos.  Saber que somos la justicia de Dios a través de Cristo es lo que sanó nuestro matrimonio roto.
El poder descansar en todo lo que Jesús ha hecho, y poder escuchar y meditar en Su Palabra, ha sido lo mejor para nosotros.  Él verdaderamente es la vid y nosotros las ramas.  Ahora sabemos que en cada situación y circunstancia, Cristo está proveyendo para todas nuestras necesidades.  Él es la vid que nos mantendrá abastecidos en el lugar en donde estamos.
Saber que "si me importa a mí, le importa a Dios”, fue la última pieza del rompecabezas.  Aprendimos que no hay ningún asunto demasiado pequeño, ni demasiado inconsecuente para el Señor.  Tampoco hay nada demasiado grande como para que Él no lo haga por nosotros.
Estimado lector, ¿puedes ver lo importante que es estar plantado en una iglesia local?  En el caso de esta pareja, estar en una iglesia que predica la verdad del evangelio y contar con el sabio consejo de los líderes que caminaron ese camino con ellos salvó su matrimonio.
¿Y pudiste sentir su alegría al saber que el Señor Jesús es su vid, que provee para todas sus necesidades, y para quién nada es demasiado grande, ni demasiado pequeño para que ellos puedan traerlo a Sus pies?  Lee los versículos de hoy del Salmo 92.  Dar fruto en la vejez habla de preservación, protección y larga vida.  Dios no solo quiere que tengas una larga vida, sino que tengas calidad de vida y que permanezcas siendo fuerte, saludable y fructífero en tu vejez.  Y la manera de tener todo esto es, estar plantado en la casa del Señor.  Amado, si no estás asistiendo regularmente a una iglesia local, quiero animarte a que te plantes en una.  Y mientras lo haces, ¡que tú, tu carrera, tu matrimonio y tu hogar prosperen en todo sentido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de febrero de 2019

Cómo Ester Obtuvo Favor

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Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, que la había tomado como hija, le tocó venir al rey, ella no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían.  (Ester 2:15)
Cuando tú sabes que eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado, no necesitas depender de tus propios esfuerzos.  Mira la historia de Ester, por ejemplo.  Cuando el Rey Asuero estaba buscando una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas todas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de adornarse con lo que quisieran de los cuartos de las mujeres, antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.  Pero cuando fue el turno de Ester, ella “no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres.”  Y mira los resultados: “Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían”, “y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y favor con él, más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina.” (Ester 2:17)
Mientras que las otras mujeres tomaron las mejores prendas, perfumes y accesorios para embellecerse, Ester no confió en sus propias habilidades, sino que se sometió a Hegai, el oficial que había sido designado por el rey para supervisar a las mujeres.  Hubo mucha sabiduría y humildad en su decisión.  ¿Puedes ver la belleza de Ester?  Ella no confiaba en sus propios esfuerzos.  Mientras que las mujeres intentaban superarse unas a otras apoyándose en sus propios esfuerzos, Ester sabiamente se sometió a la única persona que debía conocer bien las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.
Este incidente también nos demuestra que Ester dependía completamente del favor inmerecido del Señor.  (Cuando tú dependes completamente del favor inmerecido del Señor, estás confiando en Él y estás en una posición de descanso.)  Ester no tuvo que luchar.  Cuando ella descansó en el Señor y se humilló, el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las demás mujeres hermosas.  Dios resiste a los orgullosos y le da favor inmerecido a los humildes. (1 Pedro 5:5)  Cuando te humillas y cedes tus esfuerzos por promocionarte a ti mismo, y dependes de Jesús solamente, el Señor Mismo será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, tú destacarás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor ante Dios y los hombres.
¿Sabes por qué la historia de Ester es tan importante?  Lee los detalles en el Libro de Ester.  Debido a que Ester fue promovida para convertirse en la reina, ella estaba en una posición privilegiada para proteger a todo el pueblo judío en el reino, de ser asesinado.  Cuando el Señor te promueve, Él te da la influencia para ser una bendición para las personas que te rodean.  No existen las coincidencias, solo las Dios-cidencias (incidentes a cargo de Dios).  ¡El Señor te bendecirá para que seas de bendición!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de febrero de 2019

Tus Temores Y Ansiedades Se Disipan En La Presencia De Dios

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Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor, ante la presencia del Señor de toda la tierra.  (Salmos 97:5)
No importa dónde estés, el Señor está contigo.  Incluso en medio de tus temores, mientras estás solo en tu habitación, Él está contigo.  En el momento en que comiences a notar Su presencia y a cultivar Su presencia, todos tus miedos, ansiedades y preocupaciones van a derretirse como mantequilla en un día caluroso, o como dice el salmista David: “Como cera se derritieron los montes ante la presencia del Señor”.
No puedes mentalizarte para terminar con tu temor, ni mentalizarte para terminar con tu preocupación.  No puedes simplemente decirte a ti mismo: “Vamos, deja de preocuparte.  No hay nada de qué preocuparse.”  Eso simplemente no funciona.  La deuda seguirá viéndote a la cara y tus problemas seguirán siendo tan insuperables como siempre, sin importar cuánto te esfuerces por mentalizarte para animarte a ti mismo.  Eso es lo que el mundo está tratando de hacer, pero no funciona.  Se necesita la presencia del Señor para mantenerte libre de las preocupaciones.
Jesús no te está pidiendo que te mentalices para animarte y vivas en un estado de negación.  ¡De ninguna manera!  Él te está diciendo: “En medio de tu aflicción, Yo Soy tu escudo.  Yo Soy tu defensor.  Yo Soy tu fortaleza.  Yo Soy tu refugio.  Yo Soy tu provisión.  Yo Soy tu sanación.  Yo Soy tu proveedor.  Yo Soy tu paz.  Yo Soy tu alegría.  Yo Soy tu sabiduría.  Yo Soy tu fuerza.  ¡Yo Soy tu gloria y el que levanta tu cabeza!” (Salmos 3:3)  ¡Amén!  Él no te está pidiendo que finjas que los hechos no están allí.  ¡Él quiere que te des cuenta que EL ESTÁ ALLÍ CONTIGO!
Cuando sepas que Él está contigo y para ti, y pongas tus problemas en Sus poderosas manos, vas a comenzar a tener una estimación más precisa de cuán “grandes” son tus problemas.  Cuando estuvieron en tus manos, el peso y la carga de tus problemas pueden haberte aplastado.  ¡Pero cuando involucras a Jesús, los problemas que antes eran monumentales, se vuelven microscópicos contra la grandeza de Su amor y bondad hacia ti!
Hoy, al considerar todo lo que necesitas hacer y las expectativas puestas sobre ti, mira a Jesús allí contigo.  Él es tu provisión, sabiduría, paz y fortaleza.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince