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miércoles, 3 de julio de 2019

El Poder De La Sangre De Jesús


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En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:7)
Hay poder en la sangre de Jesús para perdonarte por todos tus pecados y comprender esto es crucial para vivir una vida victoriosa.  Esta es la verdad a la que más le teme el enemigo y es por eso que él ataca esta enseñanza sobre el perdón de los pecados con tanta vehemencia.  Si el enemigo puede hacer que tú creas la mentira de que no eres completamente perdonado y te mantiene consciente de pecado, él podrá mantenerte derrotado, condenado, temeroso de Dios y atrapado en un círculo vicioso de fracasos.
Los escritos de los gnósticos son malévolos porque propagan la mentira de que Jesús era un simple mortal, lo que significa que Su sangre no tiene poder para limpiarnos de todos nuestros pecados.  ¡Esta es una mentira del infierno!  Jesús es el Hijo de Dios y Su sangre no está contaminada por ningún pecado.  Es por eso que el derramamiento de Su sangre pura e inocente es capaz de limpiarnos de toda maldad.  Su sangre no cubre los pecados temporalmente como la sangre de toros y machos cabríos en el antiguo pacto.  Su sangre borra y elimina por completo todos nuestros pecados.  ¡Esta es la sangre de Dios Mismo, derramada por el perdón de todos nuestros pecados!  Debemos comenzar a darnos cuenta de que esta no es una “enseñanza básica”.  Este es el evangelio de Jesucristo.
En los tiempos finales, las personas no serán anti-Dios, sino que serán anti-Cristo.  El movimiento anticristo en los últimos tiempos intentará devaluar la deidad de Jesús, la cruz y Su poder para perdonar todos nuestros pecados.  Es por eso que en estos últimos días, necesitamos más predicación acerca de Jesús, Su obra terminada y el nuevo pacto de Su favor inmerecido.  Necesitamos más predicadores del nuevo pacto, centrados en Cristo, que pongan la cruz de Jesús como el centro de toda su predicación.  ¡La única manera de refrenar que este engaño se introduzca en la iglesia es enfocarnos en exaltar a la persona de Jesús y el principio central del nuevo pacto, que es el perdón completo de los pecados!  Este es el evangelio y cuando la verdad del evangelio es predicada, las personas son liberadas.
No debe haber compromiso cuando se trata del evangelio de Jesús.  El perdón de pecados se basa únicamente en Su gracia (favor inmerecido) y nosotros tenemos acceso a esta gracia por la fe.  ¡Nuestra parte es solo creer!  Esto es lo que hace que el evangelio sea buenas noticias.  Quita el perdón completo de los pecados y ya no será el “evangelio”, que significa “buenas noticias”.  Amado, cree que todos tus pecados son perdonados.  Esa es tu parte en el nuevo pacto.  ¡Es así como vas a establecerte en el nuevo pacto de la gracia y experimentarás la plenitud de Su favor inmerecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de julio de 2019

Conquistado Por La Gracia De Dios


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Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.  (Romanos 6:14)
Amado, es vital que recibas el regalo de no condenación porque esto es lo que te dará el poder para vencer tus debilidades, hábitos destructivos y adicciones.  Si crees que Dios te condena por tus faltas, ¿correrías a Él en busca de ayuda?
Mira cómo Jesús le dio a un pecador el poder de no pecar más.  Él defendió a la mujer que había sido atrapada en adulterio.  Con ternura la miró a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Y Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.” (Juan 8:10–11)
Verás, los Diez Mandamientos, en su total santidad prístina, no pueden hacerte santo y no pueden poner fin al pecado.  El poder para detener al pecado de destruir tu vida viene de recibir el regalo de ninguna condenación de parte de Jesús.  Tu Salvador, que ha cumplido la ley en tu nombre, te dice: “¿Dónde están los que te condenan?  TAMPOCO YO TE CONDENO.  Ahora, vete y no peques más”.  ¡Esto es gracia!  ¡Este es Su favor inmerecido!  La ley dice que Dios no te condenará solo si tú dejas de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo tomé tu condenación en la cruz. Ahora, ve y no peques más”.
Romanos 6:14 dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Si tú aún estás luchando con el pecado, es hora de dejar de depender de la ley.  Ríndete ante Su favor inmerecido tal como lo hizo el apóstol Pablo.  ¡Cuando tú comprendes que Cristo te ha hecho justo no por tus obras y que te ha perfeccionado por Su favor inmerecido, eso te da la capacidad de vencer toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en tu vida!
Justo ahora, cuando te acercas a tu Salvador Jesús, Dios te ve perfecto en Él.  Él no te condena por tus errores pasados, presentes e incluso futuros porque todos los errores que tú vas a cometer en esta vida, ya fueron clavados en la cruz.  ¡Ahora tú eres libre para no pecar más, experimentando la victoria y el éxito sobre cada pecado y atadura en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 1 de julio de 2019

Hacia El Ciento Por Uno


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Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que esparce semilla en la tierra. Día y noche, sea que él esté dormido o despierto, la semilla brota y crece, pero él no entiende cómo sucede. La tierra produce las cosechas por sí sola. Primero aparece una hoja, luego se forma la espiga y finalmente el grano madura.  (Marcos 4:26–28, NTV)
Primero la hoja, luego la espiga y luego el grano de trigo maduro.  Así como a la semilla le toma tiempo brotar y crecer, quizá pase un poco de tiempo antes de que tu sanidad se manifieste completamente.  Y así como un nuevo agricultor quizá vea un rendimiento de treinta o sesenta veces antes de ver un rendimiento de cien veces, puede ser que tome un poco de tiempo antes de que tú experimentes la sanidad al cien por ciento. (Ver Marcos 4:8, NTV)
Amigo, no digas: “¿Por qué mi sanidad está tardando tanto?”, y te des por vencido.  Sigue adelante hacia el ciento por uno.  A medida que mejores hasta llegar al 30 por ciento, confía en Dios para el 60 por ciento y luego para el 100 por ciento.
No pierdas el sueño pensando en cuándo o cómo será la manifestación completa de tu sanidad.  Sé como el agricultor —¡vete a dormir!  Descansa, y deja el cómo y el cuándo a Dios.  Amado, el Señor te dará la fuerza para perseverar.  ¡Tu ciento por uno está en camino!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince