recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 17 de diciembre de 2019

No Menosprecies Los Comienzos Humildes


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No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel.  (Zacarías 4:10, NTV)
Es interesante ver cómo Dios nunca desprecia las cosas pequeñas.
Cuando el niño trajo sus cinco panes y dos peces, el discípulo Andrés se burló, condescendiente le dio unas palmaditas al niño en la cabeza y le dijo a Jesús: “¿Qué es esto para tantos?” (Juan 6:9)  En un contraste directo, Dios no despreció el pequeño almuerzo del niño.
Amigo, no desprecies las pequeñas cosas que tienes ahora.  Míralas como tus propios “cinco panes y dos peces”, incluso cuando las personas a tu alrededor se burlen y te menosprecien.  Aprende a ignorar a esas personas y pon tus cosas pequeñas delante de Jesús.  Porque mientras que tú y yo no tenemos poder para multiplicar, ¡Jesús ciertamente lo tiene!
Entonces, sea lo que sea que estés construyendo en este momento en tu carrera, tu ministerio o tu negocio, no desprecies el día de los comienzos pequeños, humildes y aparentemente insignificantes.  Involucra a Jesús y permite que Su provisión de favor, sabiduría y poder, multiplique y haga crecer las pequeñas cosas en tus manos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 16 de diciembre de 2019

“Ninguno Me Condena”


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Enderezándose Jesús, le dijo: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?” Y ella respondió: “Ninguno, Señor.” Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  (Juan 8:10–11)
Ella nunca esperó ser atrapada en el acto de adulterio, mucho menos ser arrastrada hacia el Maestro y arrojada a Sus pies.  Los que lo hicieron, con aire de suficiencia esperaban que Jesús la condenara.  Ninguno de ellos estaba preparado para escucharlo a Él decir: “¡Que aquellos que nunca han pecado arrojen las primeras piedras!”  Sus conciencias recibieron punzadas y uno por uno, se fueron.  A solas con Jesús, ella lo escuchó decirle: “¿Dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?”
Jesús sabía cuán importante era para esta mujer darse cuenta y decir: “Ninguno me condena, Señor.”  Ya que el único que podía condenarla no lo hizo, porque Él iba a la cruz para ser castigado y condenado en su lugar.
Algo sucede cuando tú sabes que Dios no te condena hoy debido a la cruz.  La mujer recibió el poder de “ir y no pecar más (que era su problema)”.  De la misma manera, ¡tú vas a recibir el poder para vencer el pecado e incluso levantarte de tu lecho de enfermedad y no estar enfermo nunca más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de diciembre de 2019

Gracia Fresca Para Cada Error

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¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es Su fidelidad; Sus misericordias son nuevas cada mañana.  (Lamentaciones 3:22–23, NTV)
Amigo, te tengo más buenas noticias: cada vez que tú fallas, hay gracia fresca de Jesús para rescatarte.  Cada vez que falles, confiesa tu justicia en Jesús por fe.  Sé que probablemente tú no te sientas precisamente justo, es por eso que necesitas decirlo por fe.
He recibido muchos testimonios de rompimientos, avances y libertades de personas de todo el mundo que, incluso cuando sucumben a sus adicciones, confiesan: “Incluso en este momento, yo soy la justicia de Dios en Cristo” y finalmente encontraron la libertad de sus ataduras.  Puede que se trate de una adicción al tabaco, al alcohol o a la pornografía.  Michael, un hermano en Australia, felizmente compartió: “Acabo de dejar de fumar siguiendo lo que tú enseñas en tus libros y DVDs (acerca de ser consciente de mi justicia en Cristo y confesarlo), cada vez que me sentía tentado a fumar.  También he sido liberado de veinte años de abuso de drogas y alcohol, y estoy libre de pensamientos paranoicos.  Yo no pude renunciar a ellos por mi propio esfuerzo, pero a través de Cristo lo conseguí”.
Mientras estas personas confesaban y se veían a sí mismos como justos en Jesús, incluso en medio de sus fallas, ellos lograron ver su verdadera identidad en Cristo.  Las hojas muertas comenzaron a caer y ellos llegaron al lugar donde no tenían ningún deseo de fumar otro cigarrillo, beber otra gota de alcohol o visitar otro sitio pornográfico.  Nuevas hojas, nuevas flores y nuevos frutos surgieron en sus vidas de forma inconsciente y sin esfuerzo.  La gracia puso fin a la esterilidad y el tormento del invierno, y los hizo pasar a la primavera perpetua para ellos.
Amado, si tú estás lidiando con algo en este momento, deja de luchar y comienza a recibir.  Comienza a recibir la abundancia del favor inmerecido del Señor. Comienza a recibir el regalo gratuito de Su justicia.  Comienza a recibir el poder limpiador de Su perdón.  No hay nada para que tú hagas, sino tomarlo todo y permitir que Su poder de resurrección eche fuera todos los síntomas de muerte y decadencia, en tus circunstancias y en tu vida.
¿Puedo darte una tarea hoy?  Cada vez que falles, corre a la presencia de Dios y has esa misma oración por fe.  ¡Su gracia te levantará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince