recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

miércoles, 6 de junio de 2018

¡Nada Te Hará Daño, De Ninguna Manera!


Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.
Lucas 10:19
Hace algunos años, mientras viajaba en un vuelo interno dentro de los Estados Unidos, estaba sentado al lado de una mujer cuyo cuerpo estaba completamente tenso por el miedo.  Preocupado, le pregunté si podía ayudarla de alguna manera.  Entre sollozos, ella me habló sobre su temor a volar.  Yo le dije: “No se preocupe.  Yo estoy a bordo.  Nada va a pasarle al avión.”  No lo dije con orgullo.  Lo dije consciente de que el Señor estaba a bordo del avión conmigo, y que yo tendría un viaje seguro porque Él prometió que “Nada nos hará daño.”
Una vez, cuando Jesús estaba en el barco con Sus discípulos, les dijo: “Pasemos al otro lado.” (Marcos 4:35)  Creyendo que pasarían al otro lado, Él se quedó dormido en la popa.  Una gran tormenta se levantó, pero no pudo despertarlo de Su sueño, solo los gritos de Sus aterrados discípulos lo lograron.  Ellos habían olvidado lo que Jesús había dicho acerca de que ellos pasarían al otro lado.  También habían olvidado que con Jesús en el barco con ellos, no había posibilidad de que se hundieran.  Nada podía hacerles daño, de ninguna manera, porque Jesús estaba con ellos.
Aún el ser echados en un horno de fuego ardiente, no pudo hacerle daño a tres jóvenes hebreos, porque ellos creían que Dios iba a librarlos.  Ellos habían proclamado al pagano rey Nabucodonosor: “… Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará.” (Daniel 3:17)  Y en medio de la prueba ardiente, su libertador no solo caminó con ellos en el fuego, Él también los libro de todo daño.  El rey Nabucodonosor incluso dijo: “¡Mirad! Veo cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.”  (Daniel 3:25)
Amado, en medio de tu tormenta o de tu prueba ardiente, ¡nada te hará daño, de ninguna manera, porque Jesús está contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 5 de junio de 2018

La Gracia Sobreabundante De Dios Para Ti


Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra.
2 Corintios 9:8
Si tú estuvieras en la misma sinagoga que el hombre con la mano seca (Lucas 6:6-11), ¿cómo lo verías, y qué piensas que le dirías?
Jesús estaba predicando en esa sinagoga cuando Él vio al hombre con la mano seca.  Pero Él también vio gracia sobreabundante alrededor de esa mano, para sanidad y plenitud.  Él ve diferente a nosotros.  Él ve lo invisible.  Él ve que el reino de Dios está aquí, presente siempre en cada situación con provisión sobreabundante.  Nosotros solo vemos lo visible, lo que es tangible, temporal y parece muy real para nosotros.
Pero Jesús vio sobreabundante gracia en esa mano seca para su sanidad, porque uno no le dice a un hombre con la mano seca: “Extiende tu mano,” a menos que vea la provisión, la sobreabundancia para la plenitud de esa mano.  Jesús llamó a existencia que la sobreabundante gracia envolviera la mano seca de ese hombre, y esa mano fue completamente restaurada.
Es posible que alguien que está enfermo tenga sobreabundante gracia en él, pero aun así esa gracia sobreabundante no sane su cuerpo.  Eso es porque él se mantiene reconociendo lo que hace falta, o el problema que ve.  Él está más preocupado con lo que es visible y temporal.
En vez de llamar a existencia, reconocer y confesar la sobreabundancia de la gracia de Dios, él confiesa su situación negativa todo el tiempo.  Así que, aunque la sobreabundante gracia está ahí, se encuentra ahí en vano.  ¿No es triste?
Jesús llamó a existencia la vida, y la vida surgió a la visibilidad.  Nosotros debemos llamar a existencia lo que queremos ver.  Di: “Padre, te doy gracias porque en este mismo momento, aunque mi salud está bajo ataque, hay gracia sobreabundante disponible para mi sanidad y salud total.  Yo la llamo a existencia y la recibo ahora en el nombre de Jesús.  ¡Amén!”
Mi amigo, no estés consciente de lo que ves que te hace falta o has perdido.  ¡Se consciente de la sobreabundante gracia de Dios para ti y sírvete de ella!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 4 de junio de 2018

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’)
Gálatas 3:13
Aquel que sanaba  a los leprosos, abría los ojos de los ciegos y hacía a los cojos andar, llevó tus pecados, enfermedades y toda maldición cuando colgaba en la cruz del Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas a ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él en tu lugar.  Él fue maldecido en tu lugar, para redimirte de toda maldición que vino como resultado de quebrantar las leyes de Dios.
¿Cuáles son estas maldiciones?  Ellas están listadas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  No te asustes cuando leas las maldiciones, ¡alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo aquellas maldiciones de enfermedad!
¿Estás tú siendo afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22)  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tienes alguna infección de la piel, tumores o picazón que los doctores dicen que no puede ser sanada? (Deuteronomio 28:27)   ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez la tuya sea una enfermedad seria y duradera. (Deuteronomio 28:59)  No importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad duradera!
“Bueno, Pastor Prince, has cubierto tuberculosis, fiebre, picazón… pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  No está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Acaso Jesús olvidó mi enfermedad?”
No, ¡Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el Libro de esta Ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Esto lo cubre todo.  Así que, ¡si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  Yo no me preocupo por las nuevas enfermedades que el mundo descubre, ¡porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Ésta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre de la enfermedad)!”  Cree y confiesa esto todos los días, ¡y tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince