recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

sábado, 9 de marzo de 2019

Él Recorrió Una Gran Distancia Para Sanarte

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Y llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. Y cuando El salió de la barca, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo… Porque Jesús le decía: “¡Sal del hombre, espíritu inmundo!”  (Marcos 5:1–2, 8)
El endemoniado gadareno era alguien que había sido aislado, abandonado y rechazado por la gente.  Él no tenía a nadie a quien recurrir.  La gente le tenía miedo y no había nadie que pudiera curar su condición —hasta que Jesús llegó.
Jesús cruzó todo el mar de Galilea solo para curar a este hombre, a pesar de que el diablo trató de detenerlo con una tormenta.  Él viajó una gran distancia solo para ministrarle sanidad a ese hombre y hacerlo libre.  ¡Esa es la clase de Salvador amoroso que Él es!
Así como Jesús recorrió un largo camino para sanar a un hombre, Él recorrió una gran distancia, hasta la muerte, para comprar libertad, bendiciones y salud para ti.  ¡Ninguna enfermedad o circunstancia, por grave o desastrosa que sea, es mayor que lo que Él ha hecho ya por ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de marzo de 2019

La Perfecta Ley De Dios Cumplida Perfectamente

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Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  (Colosenses 2:13–14)
En el relato de la mujer sorprendida en adulterio, la Biblia guarda silencio sobre lo que Jesús escribió en el suelo con Su dedo.  Pero yo creo que cuando Él se inclinó, estaba escribiendo la Ley de Moisés.  He estado en Jerusalén muchas veces.  Durante una de mis visitas, hace algunos años, al recinto del templo donde Jesús se encontró con esta mujer, el Señor abrió mis ojos para ver que el suelo del recinto del templo estaba hecho de adoquines duros.  Esto significa que Jesús no estaba escribiendo en el suelo.  Estaba escribiendo con Su dedo en piedra.
Entonces, en un instante, vi que Jesús estaba escribiendo la ley en piedra.  En efecto, Él les estaba diciendo a los fariseos: “¿Ustedes pretenden enseñarme acerca de la Ley de Moisés?  Yo Soy el que escribió la ley”.  Jesús escribió dos veces en el suelo con Su dedo, completando así la tipología, ya que sabemos que Dios escribió los Diez Mandamientos con Su dedo dos veces.
Las primeras tablas de los Diez Mandamientos fueron destruidas por Moisés cuando vio a los israelitas adorando al becerro de oro al pie del Monte Sinaí.  Luego, Dios escribió otras tablas de piedras y se las dio a Moisés para que las colocara bajo el propiciatorio en el arca del pacto.  Yo nunca había escuchado a nadie predicar esto antes —era una revelación fresca y directa del cielo.  ¡Me encanta cuando el Señor abre mis ojos para ver Su gracia!
¿Sabes por qué es tan emocionante saber lo que Jesús escribió sobre el suelo ese día?  Es muy significativo porque nos muestra que el mismo autor de la perfecta ley de Dios no usa la ley para juzgarnos, ni para condenarnos hoy.  Y no es porque Dios simplemente decidió ser misericordioso con nosotros.  ¡No!  Es porque Jesús Mismo cumplió todos los requisitos del juicio de la ley en nuestro nombre y tomó sobre Sí Mismo cada maldición y golpe de castigo por nuestros pecados en Su propio cuerpo, en la cruz.  ¡Nosotros somos perdonados porque Él fue juzgado!  ¡Nosotros somos aceptados porque Él fue condenado!
Cualquiera que sea tu problema hoy, tu respuesta se encuentra en recibir una revelación fresca de lo mucho que eres perdonado en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 7 de marzo de 2019

La Base Para Los Rompimientos Duraderos

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Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.  (Gálatas 5:1)
¡La cruz, mi querido lector, es la base para los rompimientos duraderos y la transformación interior genuina!  Muchas personas no pueden experimentar rompimientos duraderos de sus temores, adicciones y ataduras porque aún no comprenden el evangelio de la gracia.  Tú puedes evaluar qué tan bien comprendes lo que Jesús logró en la cruz por ti, al observar cuán libre eres en Cristo hoy.  ¿Estás luchando constantemente con pensamientos de temor, duda, culpa y condenación?  ¿Estás persistentemente enredado en un hábito pecaminoso o una adicción?
Si ese eres tú, necesitas estudiar, meditar y alimentarte con el evangelio de la gracia.  No te alejes de la gracia; sé fuerte en la gracia de Dios extendida hacia ti.  Sé fuerte en comprender que tus pecados son perdonados.  Sé fuerte en el conocimiento de que eres justificado por la fe por medio de la gracia.  Sé fuerte en la revelación de que hoy, tú eres la justicia de Dios en Cristo.
¡Cuando te fortaleces en el evangelio de la gracia, estás produciendo una vida de piedad, en santidad y rodeada de la gloria de Dios!  De la misma manera en que no puedes tocar el agua y no mojarte, no puedes “tocar” la gracia y no ser santo.  Y esta santidad es una santidad verdadera que nace desde el interior.  Es una santidad que fluye de un corazón que ha sido liberado de la auto-condenación.  No estamos hablando de cambios externos superficiales.  Estamos hablando de cambios que ocurren en lo más profundo del corazón de una persona y transforman sus motivaciones y pensamientos.  ¡El cambio real en una persona cuyo corazón es lavado por la preciosa sangre de Jesús y es tocado por Su gracia, trae rompimientos que son duraderos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince