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lunes, 17 de diciembre de 2018

Él También Es El Dios De Tus Valles


Y los siervos del rey de Aram le dijeron: ‘Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron más fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues ¿no seremos más fuertes que ellos?’
1 Reyes 20:23
En 1 Reyes 20, encontramos a los sirios siendo derrotados por los israelitas.  Luego, algunos de los consejeros del rey sirio, dijeron al rey lo que ellos pensaban que era la razón de su derrota.  Dijeron que habían luchado en los montes y habían perdió porque el Dios de Israel es el Dios de los montes.  Así que, si iban a pelear contra los israelitas en la llanura o valle, ellos ganarían.
¡Qué consejo tan absurdo!  Ellos pensaron que el Dios de Israel sólo ayudaría a Su pueblo arriba en los montes y colinas, y no abajo en los valles.
Pues bien, las montañas se refieren a nuestros buenos momentos y los valles a nuestros malos momentos.  Algunas personas tienen la idea de que Dios es el Dios de nuestros buenos momentos, pero Él no está con nosotros cuando estamos pasando malos momentos.  Ellos piensan que Él nos deja indefensos cuando estamos en los valles, sobre todo cuando nosotros mismos creamos nuestros problemas.
Mi amigo, quiero que sepas que nuestro Dios es el Dios de los montes, ¡pero Él también es el Dios de los valles!
Dios Hijo dejó a un lado Su corona de gloria, Su majestad real y descendió por nosotros, entrando en un cuerpo humano como un bebé.  Él bajó a donde nosotros estábamos con el único propósito de morir en la cruz por nuestros pecados, para poder subirnos hacia lo que Dios el Padre tiene para nosotros a Su diestra.  Jesús bajó para coronarnos de gloria y honra, para vestirnos con mantos de justicia y hacernos Su novia, compartiendo todo lo que Él tiene con nosotros.  Esa es la gracia de Dios.  Él vino a nuestro valle.
Así que, cualquier cosa por la que estés pasando en este momento, debes saber que Dios está allí en tu valle, contigo.  Él te está sosteniendo en Sus brazos y te está llevando a través del valle.  La victoria ya es tuya.  ¡Así como los israelitas también salieron victoriosos en el valle (1 Reyes 20:28-29), así saldrás tú, porque el Dios de los valles está allí contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 16 de diciembre de 2018

Bendecido Con El Manto De Justicia De Jesús

Después desollará el holocausto y lo cortará en pedazos.
Levítico 1:6
¿Sabes quién fue el primero que vistió al hombre con abrigos de piel?  Fue el mismo Dios Todopoderoso, cuando encontró a Adán y a Eva escondiéndose detrás de los arbustos, porque tenían miedo de Él.  Ellos se habían vuelto temerosos y conscientes de que habían pecado contra Dios.  En su consciencia de pecado, ellos se dieron cuenta de que estaban desnudos y que la gloria de Dios, que había sido su cobertura, se había ido.
Así que, Dios mató a un animal para vestir a Adán y a Eva con abrigos de piel. (Génesis 3:21)  Un animal tuvo que morir y su piel ensangrentada se convirtió en su cobertura.  Esto habla de la sangre de Jesús que te cubrió cuando Él se convirtió en tu holocausto.  El Cordero de Dios no solo quitó tus pecados.  Él también te dio Su justicia.
Amado, tú estás cubierto por la sangre de Jesús.  Eres justo por Su sangre.  Dios te ha vestido con el manto de justicia, que fue pagado por la sangre de Jesús.  Yo no estoy hablando de un manto físico hecho de tela.  Estoy hablando del manto de justicia que estaba en Jesús cuando Él dijo a la tormenta: “¡Calla, enmudece!” y sobrevino una gran calma (Mateo 8:23-27), cuando sanidad fluyó de Él para los enfermos y cuando Él resucitó a Lázaro de entre los muertos. (Juan 11:38-44)
Cuando tú creas que eres justo a causa de la sangre de Jesús, vas ver los efectos de llevar Su manto de justicia.  Vas a ver los milagros suceder ante tus propios ojos.  Vas a convertirte en un imán de bendiciones, un imán del favor o la gracia.  No es tu propia justicia, sino la justicia de Jesús, que tú te has puesto, la que está atrayendo todas estas bendiciones de Dios a tu vida.
Mi amigo, vive consciente de estar vestido con el manto de la justicia de Jesús.  Cada día, ven a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de pies a cabeza con Su justicia.  Lo que Él es para Ti, Yo también lo soy.  Como Él es ahora, yo también lo soy.  Yo estoy en Él.”  ¡Tú vas a ver las manifestaciones de las bendiciones de salud, plenitud, protección y provisión que tu manto atrae!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

sábado, 15 de diciembre de 2018

Bendecido En Más De Una Manera


Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 5:1
Nosotros no estamos tratando de tener paz con Dios.  Nosotros ya tenemos paz con Dios, habiendo sido justificados por la fe por medio de nuestro Señor Jesucristo.  Esta paz con Dios nos trae la paz de Dios, que guarda nuestros corazones y mentes. (Filipenses 4:7)  Entonces, la paz de Dios dentro de nosotros también va a convertirse en la paz de Dios fuera de nosotros —en todas nuestras circunstancias externas.
En primer lugar, vamos a notar que lo que normalmente nos causa mucha preocupación y ansiedad, ya no lo hará.  En segundo lugar, no sólo todo resultará bien, sino que también seremos bendecidos en más de una manera.  Esto es lo que sucede cuando Jesús, el Príncipe de Paz, es nuestra paz.
Una miembro de la iglesia, aunque estaba enferma de cáncer, disfrutó de la paz de Dios, sabiendo que Él era su sanador.  Más tarde ella recibió la confirmación de dos diferentes médicos, de que había sido completamente sanada del cáncer.  Además de recibir su bendición de sanidad completa, ¡ella también recibió de su compañía de seguros una demanda crítica por la enfermedad de S$50,000!
Otra miembro de la iglesia, después de recibir la noticia de haber sido despedida de la empresa en donde laboraba, encomendó el asunto a Dios, creyendo que Él iba a hacer que todas las cosas obraran para su bien, especialmente su pérdida de un ingreso regular.  Poco tiempo después, ella recibió su paquete de beneficios por despido—una suma considerable de cinco cifras.  Y pocos días después de su despido, ella recibió llamadas de sus contactos en la industria, ofreciéndole puestos de trabajo, dos de los cuales eran puestos de trabajo en corporaciones multinacionales bien conocidas.
En ese tiempo, ella todavía no había comenzado a buscar trabajo, así que las llamadas fueron inesperadas, pero bienvenidas.  Ella finalmente optó por trabajar para una de las corporaciones multinacionales —un sueño hecho realidad para ella— ¡con un salario que era 30% mayor que su salario anterior! Cuando ella oró: “Abba Padre, yo confío en que Tú cuidas de mí,” y descansó en Su amor y paz, ella fue bendecida abundantemente.
Amado, debido a que Jesús es tu paz, tú eres bienaventurado en más de una manera.  Tu alma va a prosperar.  Tu salud va a prosperar.  Tus finanzas van a prosperar.  Tus seres queridos serán cuidados.  Tus relaciones florecerán.  Tú vas a disfrutar el favor de Dios.  ¡Todo porque tú tienes al Príncipe de Paz!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince