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viernes, 21 de junio de 2019

Vivir Correctamente Es El Resultado De Creer Correctamente


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Pues como piensa dentro de sí, así es.  (Proverbios 23:7)
Al predicar la gracia a lo largo de los años, algunas personas me han preguntado esto: “¿No crees que nuestro comportamiento es importante?”  Les digo que nuestro comportamiento es importante, totalmente.  Pero también les digo que nuestro comportamiento como esposos, esposas, padres, estudiantes, empleados e hijos de Dios es el resultado de creer que somos justificados por la fe.  Digo esto una y otra vez, y nunca me cansaré de decirlo: Vivir correctamente es el resultado de creer correctamente.  Hay muchas personas predicando y enfocándose en vivir de la manera correcta.  Para ellos, vivir correctamente consiste en volverse más santos, temer más a Dios, hacer más obras, orar más, leer más la Biblia, servir más en la iglesia o dar más dinero para ayudar a los necesitados.  Pero amigo, cuando nos enfocamos solo en el comportamiento externo, estamos solo tratando con elementos superficiales.
Si bien una fuerte predicación sobre la santidad puede tener un efecto temporal en el comportamiento de las personas, esta no producirá un cambio duradero y permanente.  El cristianismo no se trata de la modificación del comportamiento.  Se trata de la transformación interna del corazón.  Así que, aferrémonos a las buenas enseñanzas que están llenas de Jesús y nuestra justificación por la fe en Él.  ¡Cuando estamos anclados en estos cimientos inquebrantables, nuestro comportamiento exterior se alinea con Su Palabra y comenzamos a producir frutos de justicia!
En caso de que haya algún malentendido, permíteme decirlo claramente en blanco y negro: Yo, Joseph Prince, odio el pecado y el mal vivir.  Como pastor de una iglesia local durante más de dos décadas, he sido testigo de primera mano de los efectos devastadores del pecado.  Éste destruye matrimonios, rompe familias, trae enfermedades y básicamente desgarra a una persona desde adentro hacia afuera.  Estoy del mismo lado que aquellos que predican contra el pecado y enseñan sobre la necesidad de vivir correctamente.  Sin embargo, en lo que difiero es en que yo creo que la solución para detener el pecado no se encuentra en enfocarse en vivir correctamente.  Se encuentra en creer correctamente.
¿Sabías que la Biblia nos dice por qué los creyentes carecen de cualidades para vivir correctamente como el autocontrol, la perseverancia y la bondad con los hermanos?  Dice en 2 Pedro 1:5–9: “… Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.  ¡Wow!  Este versículo nos dice esencialmente que la razón por la que alguien no manifiesta estas cualidades de la vida correcta es porque ha olvidado que todos sus pecados han sido perdonados y que es justificado por la fe en Jesús.  Y habiéndolo olvidado, ésto no es algo que esta persona cree y de lo que está consciente, y afecta su comportamiento.
¡Así que comienza a creer lo correcto y vas a vivir de manera correcta!  Si ves que no estás viviendo correctamente algún área particular de tu vida —quizás esté luchando contra una adicción secreta— verifica lo que estás creyendo en esa área.  En algún momento creíste una mentira.  Pero hay buenas noticias: Cuando tú comienzas a ver y a creer que eres justificado en Cristo, cuando comienzas a confesar tu justicia por medio de Jesús en esa área de tu vida, tu rompimiento está a la vuelta de la esquina.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 20 de junio de 2019

Se Consciente De Perdón


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Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus enfermedades.  (Salmos 103:2–4)
No hace mucho tiempo, conducía para almorzar con mi esposa Wendy y por alguna razón, cada vez que ella hacía un comentario, yo estallaba irritado o respondía con una observación innecesariamente provocativa.  ¿Has tenido uno de esos días?
Cuando reflexioné sobre por qué estaba tan irritable, me di cuenta de que era porque en realidad me sentía culpable por un par de situaciones del día anterior.  No necesariamente había hecho algo malo, pero había permitido que un poquito de culpa se arrastrara hacia mi corazón e inconscientemente permití que la condenación entrara.
Amigo, cuando estás caminando bajo una nube de juicio, puedes convertirte en una persona realmente desagradable para estar cerca.  Confía en mí, sé de lo que estoy hablando.  Incluso si eres el autor de libros acerca de la gracia y el perdón de Dios, puede haber momentos en que la condenación se arrastra hacia tu corazón y tú estás completamente ajeno a ello.
Agradezco a Dios porque cuando Wendy me preguntó si había alguna razón para mi irritabilidad, Él me dio ese momento de claridad en donde pude ver la condición de mi corazón.  Y alabo a Jesús porque tengo una esposa con discernimiento y percepción, que no tomó mis comentarios personalmente y sabía que algo no estaba bien conmigo.  Recuerdo haberle dicho que me avisara la próxima vez que notara tal comportamiento de mi parte, porque es muy fácil caer en la condenación y culpa.
Cuando estás bajo culpa y condenación, puedes sentirte despreciable todo el día y todas tus respuestas tienen un aguijón en ellas.  Esa no es la vida abundante, ¿y tú sabes a dónde nos devuelve esto?  Nos lleva de vuelta a la necesidad de apropiarnos del sentido constante del perdón de Dios sobre nuestras vidas.  En lugar de aceptar y albergar toda la culpa, condenación y juicio, debemos mantenernos seguros en el perfecto perdón que tenemos en Jesús.
Hay una cualidad redentora en ser conscientes del perdón en lugar de ser conscientes de nuestras faltas, pecados y errores.  Cuando tú estás consciente del perdón y ves tus faltas en la cruz de Jesús, recibes el poder para romper tu irritabilidad, impaciencia y mal genio con los demás.  ¡Recibes el poder para salir de tus trastornos alimenticios, adicciones y ansiedades!  Cuando te das cuenta de que no merecemos el perdón y la gracia de Dios, pero Él nos los da de todas formas, esta revelación de Su favor inmerecido nos cambia desde nuestro interior.  Disuelve los nudos de enojo e impaciencia que hemos acumulado a lo largo de los años y nos libera para disfrutar del amor de Dios y mostrarlo a los demás.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 19 de junio de 2019

Vestido Con El Manto De Justicia


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En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios; porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas.  (Isaías 61:10)
Después de haber predicado un mensaje sobre el amor del Padre en mi iglesia, un joven que había estado involucrado en muchas peleas de pandillas y que había estado dentro y fuera de la cárcel en numerosas ocasiones, pasó al frente para recibir a Jesús como su Señor y Salvador.  Él miró directamente al pastor de jóvenes y le preguntó sombríamente: “¿Puede Dios perdonarme por todos los errores que he cometido?”  El pastor de jóvenes lo afirmó diciendo: “En el momento en que tú pasaste al frente para recibir a Jesús en tu vida, tu Padre en el cielo te perdonó todos tus pecados y te hizo Su hijo.  En este momento, eso es lo que tú eres —Su hijo amado”.
Amigo, no importa cuántas veces has fallado, cuántos errores has cometido, ni cuán terribles crees que son tus pecados, el poder limpiador y la sangre de tu Salvador, Jesucristo, es mayor que todos ellos.  Dios hizo esta promesa para ti en Su Palabra: “Aunque tus pecados sean como la escarlata, Yo los haré tan blancos como la nieve.  Aunque sean rojos como el carmesí, Yo los haré tan blancos como la lana”. (Isaías 1:18, NTV)  Ese es el poder de la cruz en tu vida.  En el momento en que crees en Cristo, todos tus pecados son lavados de una vez por todas y tú eres hecho blanco como la nieve.  ¿Has visto cómo la nieve deslumbra a la luz del sol?  Así es como tu Padre en el cielo te ve en este momento, vestido con el reluciente manto de justicia.
Pero Pastor Prince, ¿qué he hecho yo para merecer este manto de justicia?
Consideremos al hijo pródigo.  ¿Qué hizo el hijo para merecer el abrazo del padre o la mejor túnica que el padre le ordenó a sus sirvientes traer para él? (Ver Lucas 15:22)  Absolutamente nada.
La “mejor túnica” es una imagen del manto de justicia con el que tu Padre celestial te vistió cuando tú recibiste a Jesús.  Este manto de justicia es un regalo gratuito.  Tú no puedes ganarlo, ni trabajar para recibirlo o merecerlo.  Es por eso que todo lo que escuchamos sobre lo que el padre hizo para darle la bienvenida a su hijo a casa, es una imagen de la asombrosa e incondicional gracia de nuestro Padre celestial.
Nuestra parte es simplemente creer en Su bondad y recibir de todo corazón la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia de parte de Él, para reinar victoriosamente sobre cada área de derrota en nuestras vidas.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince