recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

martes, 12 de febrero de 2019

Dios Te Bendice, Justo

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Hay bendiciones sobre la cabeza del justo.  (Proverbios 10:6)
Cada vez que encuentres una promesa o bendición para el justo, en la Biblia, tómala y di: “¡Padre, yo recibo esta bendición en el nombre de Jesús!”
Déjame mostrarte cómo practicar esto.  Cuando leas en Proverbios 10:6 que “hay bendiciones sobre la cabeza del justo”, di: “¡Gracias, Padre, ¡esta promesa es para MÍ porque Tú me has hecho justo por medio de la fe en Jesús y Su obra terminada!”
¡Así que todos los días, en vez de temer que la escasez vaya a devorarte, espera que la provisión y las bendiciones de Dios te persigan y te rodeen!  Espera que te sucedan cosas buenas.  Di: “Padre, yo te doy gracias por que Tus bendiciones coronan mi cabeza.  ¡Tu provisión abundante está sobre mí y toda mi casa!”
Amado, cuanto más comiences a creer y hablar palabras de abundancia, provisión y aumento, ¡más experimentarás las bendiciones completas del justo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 11 de febrero de 2019

Una Ayuda Segura

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Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.  (Salmos 46:1–3)
¡Qué poderosa promesa del Salmo 46!  ¡No necesitamos tener miedo porque incluso en tiempos de confusión y problemas, Dios es nuestra ayuda segura, nuestro refugio y nuestra fuerza!  Nuestra parte es clamar a Él y Él nos responderá y nos liberará.  Melinda, una señora de nuestra iglesia, experimentó esto por sí misma y me escribió para compartir su testimonio:
Mientras conducía para llevar a mi hijo de seis años a la escuela, salí de la autopista y me acerqué a un cruce de semáforos.  En ese momento, estábamos escuchando un CD con un sermón del pastor Prince en el auto y me sorprendió cómo Dios había salvado a Noé y a su familia de la inundación.  De repente, escuché un sonido fuerte cuando algo golpeó la parte trasera de mi auto.  Lo siguiente que supe fue que mi auto fue lanzado por el aire.  Se volcó, aterrizó sobre el techo y giró una buena distancia hasta que paró.
Mientras el auto giraba, comencé a gritar “¡Jesús!”  Al menos cinco veces hasta que el auto finalmente se detuvo.  A pesar de que habíamos girado boca abajo y mi hijo solo tenía un cinturón de seguridad que ataba su cuerpo, él había sido milagrosamente retenido en el contorno del asiento.  Su cabeza y sus piernas no colgaban de su asiento.  Su cuello podría haberse roto por el impacto del choque, pero estaba bien.
Mi hijo y yo salimos del accidente sin un rasguño, ni una lesión de columna.  Nos paramos a un lado de la carretera y muchos transeúntes acudieron en nuestra ayuda.  Después de salir del accidente, la imagen de Jesús sangrando en la cruz seguía destellando en mi mente.  Sabía que mi hijo y yo no tuvimos que sangrar en la carretera esa mañana porque Jesús había derramado Su sangre por nosotros.
Cuando mi esposo vino a buscarnos, nos compartió que él también iba manejando para el trabajo en el momento de nuestro accidente y cómo se sintió impulsado por el Espíritu Santo a apagar la radio y orar en lenguas.  Él también declaró el favor del Señor sobre nuestras vidas, algo que habíamos aprendido en la iglesia el día anterior.
Jesús convirtió un accidente posiblemente trágico en un desenlace de victoria.  ¡Ninguna cantidad de seguridad al manejar podría haber salvado nuestras vidas, solo Jesús y nada más!
¡Alabado sea el Señor!  En su tiempo de problemas, Melinda clamó al nombre de Jesús y Él le respondió.  No importa en qué situación te encuentras, ¡el Señor está contigo y con seguridad te liberará cuando invoques Su nombre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 10 de febrero de 2019

Secretos De Protección En Los Nombres De Dios

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Será también el Señor baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia.  En ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombre, porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que Te buscan.  (Salmos 9:9–10)
Cada uno de los nombres de Dios tiene un atributo divino, y entender y creer que Él es cada atributo, hará que ese atributo fluya hacia nuestras vidas.  El primer nombre de Dios mencionado en el Salmo 91 es “Altísimo” (Elyon), que significa que Él es el Dios Más Alto y no hay nadie más alto que Él.  Él es el creador del cielo y de la tierra. (Ver Gen. 14:19)  El versículo continúa refiriéndose a Dios como el “Todopoderoso”.  En hebreo, es Shaddai —el Dios que te bendice con más que suficiente, más de lo que tú puedes contener.  El hombre tiene limitaciones, pero nosotros tenemos un Dios que es ilimitado abundantemente.
Ahora, el segundo verso del Salmo 91 contiene otros dos nombres de Dios.  ¡Esto es tan poderoso!  Cuando el salmista declara: “Diré yo al Señor”, se refiere a Jehová o Yahweh, el Dios que guarda el pacto.  Este el nombre más sagrado del Señor, el nombre que los escribas judíos tratan con gran reverencia.
¿Sabías que el nombre de Jesús en hebreo, Yeshua, en realidad significa "Yahweh salva"?  No es “Yahweh juzga”.  El nombre Jesús significa “Yahweh SALVA”.  Si estás arruinado, Yahweh salva.  Si estás enfermo, Yahweh salva.  Si tienes enemigos que vienen contra ti, Yahweh salva.  Cualquiera que sea la salvación que tú necesitas, Jesús es la respuesta, porque Su nombre significa “Yahweh salva”.  ¡Aleluya!
En el versículo 2, el salmista continúa diciendo: “Mi Dios, en quien confío”.  Aquí la palabra “Dios” se refiere a Elohim, el Dios de poder, el Creador.  El Dios que creó los cielos y la tierra. (Ver Gén. 1:1)  ¡Ese es nuestro Dios!  Él es en quien depositamos nuestra confianza.
En solo dos versículos, encontramos cuatro nombres de Dios mencionados.  Saber, creer y decir que Él es todo esto para nosotros, nos protege en nuestras situaciones diarias.  Él librará y rescatará a los que conocen Su nombre.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince