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lunes, 4 de febrero de 2019

La Gracia Fluye Cuando Dejas De Luchar

Medita En
Entonces Jacob se quedó solo en el campamento, y llegó un Hombre que luchó con él hasta el amanecer… Él tocó la cadera de Jacob y la dislocó… “Tu nombre ya no será Jacob,” le dijo el Hombre. “De ahora en adelante, serás llamado Israel… Entonces bendijo a Jacob allí.  (Génesis 32:24–29, NTV)
La mayoría de la gente se habría dado por vencida con Jacob, el engañador y manipulador intrigante.  Pero no Dios.
Una noche, mientras trataba de apaciguar al hermano a quién había robado, Jacob se encontró con el Señor.  Él se agarró del Señor y durante horas trató arrebatar una bendición Suya.  ¿Qué hizo el Señor?  Él tocó la cadera de Jacob y se la dislocó, de modo que Jacob terminara indefenso ante el Señor.
El Señor cambió a Jacob esa noche.  Él le mostró a Jacob cómo fue que solo cuando él dejó de agarrarlo y su lucha finalmente ceso, que Su gracia pudo fluir.  Esa noche, Dios cambió el nombre de Jacob de “engañador” a “príncipe” (Israel), y le añadió bendiciones que estaban más allá de sus propios esfuerzos.
Verás, no podemos estar luchando por las bendiciones de Dios.  Es hasta que renunciamos a nuestras propias maquinaciones, engaños y manipulaciones para salir adelante en la vida, y confiamos completamente en Su gracia solamente, que Su provisión fluye sin cesar.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 6 de junio de 2014

La Gracia Fluye Cuando Dejas De Luchar

Medita En
“Hermano mío, yo tengo más que suficiente,” dijo Esaú. “Guarda para ti lo que tienes.” “No,” insistió Jacob, “si he logrado tu favor, te ruego que aceptes este regalo de mi parte…  porque Dios ha sido muy generoso conmigo. Yo tengo más que suficiente.”
Génesis 33:9-11, NTV

Muchas personas se habrían dado por vencidos con Jacob, el engañador intrigante y manipulador.  Pero no Dios.
Una noche, mientras intentaba apaciguar a su hermano a quién le había robado, Jacob se encontró con el Señor.  Él agarró al Señor y por horas, luchó para arrancar una bendición de Él.  ¿Qué hizo el Señor?  Él tocó la cadera de Jacob y la dislocó, así que Jacob terminó impotente delante del Señor.
El Señor cambió a Jacob esa noche.  Él le mostró a Jacob como fue que Su gracia pudo fluir solo cuando él dejó de agarrarlo y su lucha finalmente terminó.  Esa noche, Dios cambió el nombre de Jacob de “impostor” a “príncipe” (Israel), y le añadió bendiciones que iban más allá de sus propios esfuerzos.
Verás, no podemos luchar por arrancar de Dios las bendiciones.  Es cuando nos damos por vencidos ante nuestras intrigas, engaños y manipulaciones para salir adelante en la vida, y confiamos completamente en Su gracia, que Su provisión fluirá sin cesar.
Bendiciones,

Joseph Prince


sábado, 23 de noviembre de 2013

Un Sacerdocio De Bendiciones



Medite En

Como también dice en otro pasaje: “Tu eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”
Hebreos 5:6



Dios dijo esto acerca de Jesús después de que Él resucitara de entre los muertos: “Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”  Note que el sacerdocio de Jesús no es de acuerdo al orden de Aarón, sino de Melquisedec.  El antiguo sacerdocio Aarónico de Israel estaba bajo la ley.  Y debido a que estaba bajo la ley, significaba que usted recibía bendición sólo cuando usted obedecía las leyes de Dios.  Si usted desobedecía las leyes de Dios, entonces las maldiciones caían sobre usted.


Por el contrario, el sacerdocio de Melquisedec de Jesús no reparte bendiciones y maldiciones.  Solamente reparte bendiciones. Cuando Melquisedec apareció a Abraham la primera vez, en el libro del Génesis, solamente bendiciones procedieron de su boca: “Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tu mano” (Génesis 14:19-20).  No hubo maldiciones.


Mi amigo, a causa de la obra consumada de Jesús, usted ya no está bajo el antiguo sacerdocio en el que las maldiciones eran parte del trato.  Hoy en día, usted está bajo el nuevo y “para siempre” sacerdocio de su Sumo Sacerdote, Jesús.  Le animo a meditar sobre cómo, en este sacerdocio, solamente hay bendiciones y promesas de éxito –no maldiciones– para usted, por siempre!  Jesús le ha hecho perfectamente justo, y las bendiciones solamente coronan la cabeza de los justos (Proverbios 10:6)!


Bendiciones,

Joseph Prince


Génesis 14:19-20  “19 Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra;20 y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo.”


Proverbios 10:6  “Hay bendiciones sobre la cabeza del justo,pero la boca de los impíos oculta violencia.”


domingo, 25 de agosto de 2013

La Sumisión Desata El Favor De Dios



Medite En

Y dijo Isaí a su hijo David: “Lleva ahora a tus hermanos un efa de grano tostado y estos diez panes, y corre al campamento a donde están tus hermanos. Lleva también estos diez quesos al comandante de los mil...”
1ª Samuel 17:17-18


Probablemente usted está familiarizado con la historia de David y Goliat.  Pero, para empezar ¿recuerda cómo fue que este joven pastor terminó en el campo de batalla?
David estaba allí para llevar pan y queso a sus hermanos que estaban en el ejército.  Y sin embargo, encontramos a David parado en el campo de batalla representando a Israel contra el arrogante Goliat.  De ser el que llevaba pan y queso, él ahora había sido llamado a liberar a toda la nación de Israel.
David estaba en el lugar correcto en el momento correcto, porque él se humilló y se sometió a las instrucciones de su padre de ir y llevar pan y queso a sus hermanos.
Amado, esto es algo que hay que entender.  La sumisión al liderazgo designado por Dios siempre hará que el favor de Dios fluya en su vida, y usted se encontrará a sí mismo, al igual que David, en el lugar correcto en el momento correcto, con el poder de Dios para hacer lo que es correcto!

Bendiciones,
Joseph Prince


jueves, 6 de junio de 2013

La Gracia Fluye Cuando Usted Deja De Luchar



Medite En

“Hermano mío, yo tengo más que suficiente”, dijo Esaú.  “Guarda para ti lo que tienes.”  “No —insistió Jacob—, si he logrado tu favor, te ruego que aceptes este regalo de mi parte... porque Dios ha sido muy generoso conmigo.  Yo tengo más que suficiente.”
Génesis 33:9-11, NTV


La mayoría de las personas se habrían dado por vencidas con Jacob, el engañador intrigante y manipulador.  Pero Dios no.
Una noche, mientras intentaba calmar a su hermano a quien había robado, Jacob tuvo un encuentro con el Señor.  Él agarró al Señor y por horas estuvo luchando por una bendición de Su parte.  ¿Qué hizo el Señor?  Tocó la cadera de Jacob y la dislocó, así Jacob terminó impotente delante del Señor.
El Señor cambió Jacob esa noche.  Él le mostró a Jacob cómo fue que sólo cuando el finalmente dejó de agarrarse y luchar, que Su gracia fue capaz de fluir.  Esa noche, Dios cambió el nombre de Jacob de “mentiroso” a “príncipe” (Israel), y le añadió bendiciones que estaban más allá de sus propios esfuerzos.
Vea, nosotros no podemos estar luchando por las bendiciones de Dios.  Es cuando nos damos por vencidos con nuestra intriga, engaño y manipulación para salir adelante en la vida, y confiamos plenamente solo en Su gracia, que Su provisión fluye sin cesar.

Bendiciones,
Joseph Prince


martes, 4 de junio de 2013

Vea A Jesús Juzgado Por Causa Suya



Medite En

… El mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados.
1ª Pedro 2:24




Ver la gracia de Dios para nosotros cuando estamos enfermos, es ver lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.  Así como fue importante que los hijos de Israel comieran el cordero asado en la primera noche de la Pascua antes de salir libres al día siguiente, Dios quiere que usted vea Su provisión para su sanidad –Jesús, el verdadero Cordero de Dios– “asado”.  Él quiere que usted vea a Jesús herido por Su juicio, para su liberación y redención.
Amado, vea a Jesús llevando sus síntomas y enfermedades en Su propio cuerpo.  Véalo tomando un latigazo tras otro, hasta que Su espalda estaba deshecha en pedazos.  Véalo cayendo una y otra vez bajo la brutalidad de la flagelación, sólo para levantarse una y otra vez por más golpes, hasta que TODAS sus enfermedades fueran sanadas!  Reciba su sanidad mientras recibe lo que Su perfecta obra consumada en la cruz ha llevado a cabo por usted!

Bendiciones,
Joseph Prince