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miércoles, 18 de julio de 2018

El Sumo Sacerdocio De Jesús Es Para Siempre


Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.
Hebreos 6:20
Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.  Este aspecto “para siempre” cambia la manera en que somos bendecidos y la manera en que recibimos nuestras bendiciones de parte de Dios.  Como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús nos representa delante de Dios.  Ya que Su sacerdocio es según el orden de Melquisedec, el cual es de justicia, Su justicia se vuelve nuestra justicia, para siempre.  Esto significa que ante los ojos de Dios, ¡nosotros somos justos para siempre!
Y ya que Él nunca va a morir, sino que continuará como nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros tenemos una justicia eterna, no simplemente una justicia que está aquí hoy pero mañana no está, porque se basa en nuestras obras.  No, nosotros tenemos una justicia perpetua y eterna, porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre.
Esto también significa que las bendiciones están perpetuamente sobre tu cabeza, porque la Biblia dice que, “hay bendiciones sobre la cabeza del justo” (Proverbios 10:6), ¡y tú eres justo para siempre!
A diferencia del sacerdocio según el orden levítico, que bendice al igual que maldice, el sacerdocio de Jesús de acuerdo al orden de Melquisedec, solamente bendice.  No hay maldición en éste, solo bendición —¡por siempre y para siempre!
Y ya que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, las bendiciones no vienen a nosotros como gotas intermitentes, sino como ríos sobre nuestras vidas, en un fluir que nunca se acaba.  Debido a que Él es nuestro Sumo Sacerdote para siempre, nosotros no podemos detener Sus bendiciones, nunca.
Siendo nuestro Sumo Sacerdote para siempre, Jesús también toca las bendiciones que Él nos da, con el efecto “para siempre.”  Él toca nuestras vidas y nosotros recibimos vida eterna.  Él toca nuestro ministerio y su impacto se vuelve eterno.  Y mientras más veamos que Su sacerdocio tiene el efecto “para siempre,” más permanentes serán nuestras bendiciones.
Verdaderamente, no hay nada temporal acerca de lo que Jesús, nuestro Sumo Sacerdote hace.  No es un caso de bendito hoy, maldito mañana.  Las bendiciones que recibimos son seguras y firmes porque Jesús es nuestro Sumo Sacerdote hoy, mañana y siempre.
Así que, ¡alégrate porque Jesús, tu Sumo Sacerdote, cambia la manera en que tú eres bendecido para siempre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

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