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domingo, 29 de julio de 2018

El Doble Por Tus Problemas


Volved a la fortaleza, oh cautivos de la esperanza; hoy mismo anuncio que el doble te restituiré.
Zacarías 9:12
Estoy seguro que has escuchado la expresión: “¡Cuando la vida te da limones, haz limonada!”  Bien, pues quiero que sepas que cuando el diablo te de limones, ¡Dios Mismo hará la limonada para ti!  Después de todo, la Biblia dice que Dios hace que todas las cosas cooperen para nuestro bien. (Romanos 8:28)
Y Él lo hace con estilo —¡Él restituye al doble lo perdido en cada problema!  Amado, si perdiste a tu esposo o esposa en un divorcio, o a un hijo preciado a causa de la muerte, Dios puede restituirte el doble, de tal manera que tú resultes teniendo más que antes, ¡si no en cantidad, entonces en calidad!
Consideremos a Job en el Antiguo Testamento.  Cuando él perdió todo, su esposa le dijo que maldijera a Dios y muriera.  Él se rehusó a hacerlo, y en vez de ello, respondió a Dios en fe y “el Señor aumentó al doble todo lo que Job había poseído. (Job 42:10)
Cuando David perdió al hijo que tenía con Betsabé, él dejó de suplicar y comenzó a alabar a Dios porque él confiaba en las misericordias de Dios.  Más tarde, Dios bendijo a David y Betsabé con otro hijo llamado Salomón, quien se convirtió en el rey más sabio y rico que el mundo había conocido.
Hoy, Dios promete restituirte el doble por tus problemas —“Hoy mismo anuncio que el doble te restituiré.”  ¡Si Él  lo dijo, Él lo hará!  Así que, tú no puedes sino tener esperanza de que las cosas estarán incluso mejor que antes.  Es por eso que en el mismo versículo, Él te llama “cautivo de la esperanza”.  Mi amigo, la esperanza en el sentido bíblico significa una expectativa confiada de que hay cosas buenas por suceder en tu vida.  ¡Tú eres un prisionero de eso!  Ya no puedes evitar despertarte sintiéndote esperanzado.  ¡No puedes evitar más estar esperando las cosas buenas que sucederán!
Así que, cuando los problemas vengan de parte del diablo, no te des por vencido, ni digas: “¡No hay esperanza!”  No te preocupes, ni te enojes.  Alaba a Dios como David lo hizo y mira ese problema como una oportunidad para que Dios te bendiga con más de lo que tú tenías originalmente.  ¡Y debido a que Dios lo ha declarado, ten confianza en que vas a recibir el doble por el problema!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

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