recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 6 de abril de 2018

Convéncete A Ti Mismo, No A Dios

Porque decía: Si tan sólo toco Sus ropas, sanaré.
Marcos 5:28

Con una gran multitud a Su alrededor, Jesús fue tocado por muchas personas ese día (Marcos 5:31), pero solo el toque de una mujer provocó respuesta en Él.  Y su toque, desató sanidad instantánea en su cuerpo, liberándola de una enfermedad que la había atormentado durante 12 años.
¿Quieres saber cómo tocar a Dios y recibir el milagro que necesitas?
Cuando la mujer escuchó que Jesús venía a su aldea, se dijo a sí misma: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  En el camino a ver a Jesús, ella probablemente se dijo a sí misma varias veces: “Si toco Sus ropas, sanaré.  Voy a ser curada.”  No sabemos durante cuánto tiempo ella se estuvo diciendo esto a sí misma, pero ella estaba convencida de que Jesús la sanaría.
Si tú estás enfermo, convéncete a ti mismo  que Jesús es tu sanador y que por Sus heridas tú eres sano.  No necesitas convencer a Dios.  No es Él quien necesita ser persuadido, ¡porque Su bendición ya está sobre ti!  Eres tú quien necesita ser persuadido de que Dios ya te ha dado tu milagro.  Esa es la razón por la que tú confiesas Su Palabra —para convencerte a ti mismo, no a Dios, para persuadir tu corazón, no el Suyo.
Algunas personas confiesan su fe a otros, para convencer a Dios indirectamente.  Por ejemplo, si están creyendo a Dios por sanidad, van por todos lados diciendo a sus amigos: “Yo estoy creyendo a Dios por sanidad.”  Ellos están realmente tratando de convencer o persuadir a Dios para que los sane.  Le están diciendo a Dios: “Le he dicho a muchas personas lo que estoy creyendo que recibiré de Ti.  Sería muy vergonzoso si Tú no haces que eso suceda.”  Su confesión procede de incredulidad y está siendo utilizada para manipular a Dios.
Está bien decírselo a otros si quieres, para que ellos puedan respaldarte en fe por tu milagro.  Pero no lo hagas para probarle tu fe a Dios y convencerlo.  Tú solo necesitas convencerte a ti mismo de que Dios te ama y que se deleita en bendecirte.  Di para ti mismo: “Por Sus heridas yo soy sano.  Yo no sufriré falta de ningún bien.  ¡Yo soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!”  Y deja que Dios se haga cargo del resto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 5 de abril de 2018

¿Habrá Algo Imposible Para Dios?


He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?
Jeremías 32:27
¿Tienes algún problema creyendo que en el momento en que un pecador recibe a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, es salvo?  Creo que dirás: “No”.
Entonces déjame preguntarte, ¿qué es más difícil para Dios (aunque en realidad sabemos que nada es difícil para Dios): Salvar un alma del infierno o sanar un cuerpo enfermo?  Por supuesto que es “difícil” salvar a un alma del infierno porque Dios tuvo que enviar a Su Hijo a la cruz.
Así que, si Dios te ha dado ya el más grande milagro que puedas recibir, que es arrebatarte de las garras de la condenación eterna y darte vida eterna, ¿qué es para Él sanar tu cuerpo, salvar tu matrimonio, cambiar la rebeldía de tu hijo adolescente, o darte ese contrato de negocios?
Por lo tanto, no pienses que cuando te acercas a Dios con un dolor de cabeza, Él dice: “No hay problema,” pero cuando vienes a Él con cáncer, Él dice: “¿Cáncer?  ¡Wow!  No es tan fácil.  Eso es más complicado.  ¡Voy a necesitar más poder!”
¡No!  Puede parecer más difícil para nosotros, pero en cuanto a Dios, nada es imposible para Él, porque Él ha dicho: “He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?” 
Este fue el caso de una miembro de nuestra iglesia, que estaba sufriendo de cáncer ovárico.  Después de que oré por ella, le dije: “Este cáncer no es un problema para Dios.  Solo cree que cuando Dios dice que nada hay imposible para Él, ¡es así!”  En cuestión de semanas, ella regresó con lágrimas en sus ojos, testificando que volvió al médico y él la declaró sana después de que no pudo encontrar ningún rastro de cáncer en ella.
Amado, si hay un milagro que necesitas, hay un milagro que vas a recibir.  Dios ya te ha dado el gran milagro de la vida eterna, así que, ¿cómo no te dará Él también todos los otros milagros menores?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 4 de abril de 2018

Cree Y Actúa Sobre El Nuevo Pacto


Entonces dijo David al filisteo: “… Yo vengo a ti en el nombre del Señor de los Ejércitos, el Dios de los Escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.”
1 Samuel 17:45
¿Te has preguntado, por qué dos personas pueden escuchar lo mismo y aún así tener dos respuestas diferentes?  Para uno, lo dicho le hace sentir asustado y desanimado.  Para el otro, su corazón se llena tanto de fe que él se atreve a ir en contra del diablo y lo que éste está haciendo.
En el Valle de Ela, Goliat el gigante Filisteo se burló de los ejércitos de Israel durante 40 días.  Cuando David llegó a la escena, escuchó las mismas burlas de Goliat, que el resto de los israelitas había escuchado.  Pero de alguna manera, esas mismas palabras que causaron temor en los soldados, enojaron a David.  ¿Qué sabía o qué veía David, que los otros no vieron?
David sabía que él tenía un pacto con Dios.  Ahora, el Rey Saúl y todos los soldados que estaban con él ese día, también tenían el mismo pacto con Dios, pero solo David creía en el pacto.  Y él actuó conforme a su creencia.  Así que, Dios hizo que su gigante se derrumbara.
Si David tuvo esa gran victoria, aún cuando él estaba bajo el antiguo pacto, ¡cuánto más tú y yo que estamos bajo el nuevo pacto!  Hoy, Dios está preguntando: “¿En dónde están mis Davids que van a creer en el nuevo pacto?”
¿Qué es el nuevo pacto?  Es el pacto de la gracia.  Y gracia significa favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos.  Dios quiere que sepamos que Él ha establecido este pacto con nosotros por medio de Cristo nuestro representante.  Y de acuerdo a este pacto, nosotros tenemos Su favor inmerecido.  Nosotros somos bendecidos porque Jesús llevó nuestras golpizas.   Debido a lo que Jesús ha hecho en la cruz, nosotros tenemos victoria sobre todo gigante.
¿No son estas buenas noticias?  Hoy, Dios quiere que tú te pares frente a tu “gigante” y declares que a pesar de lo que estás pasando, a pesar de lo que está sucediendo, tú crees que Dios está por ti debido a lo que Jesús hizo por ti.  Y entonces, ante tus propios ojos, verás a los gigantes de acusación, intimidación, condenación, enfermedad y deuda, ¡caer al suelo delante de ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince